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ABC DOMINGO, 29 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es estilo GENTESTILO 81 Uno de los tres belenes más importantes Adquisición. Este Belén fue comprado en los años 70. Con la apertura del Palacio March al público, como Fundación Bartolomé March Servera, se ha reinstalado en la planta noble en unas vitrinas con un criterio museístico para la mejor conservación de las piezas y, en especial, sus ropajes. Cabalgata. Es la más pintoresca y suntuosa escena del Belén napolitano. En este Nacimiento parece que el esfuerzo de los escultores, sastres y orfebres se vuelca en toda clase de acabados preciosistas y detalles. Las anécdotas se multiplican y el orientalismo sirve de excusa a la fantasía, incorporando las chinerías que tan de moda estaban en la decoración rococó. rió en su día al duque de Medinaceli, entre los que se hallaban el Libro de montería de Alfonso XI; un libro de horas Heures 106 (soberbio manuscrito de Francia) o ediciones rarísimas de La Celestina. Al fondo del jardín, un pabellón con una piscina cubierta, decorada por mosaicos al modo romano y flanqueada por columnas. En su casa en el centro de Palma construida al modo de los palacios mallorquines por el arquitecto Luis Gutiérrez Soto (1890- 1977) el pintor Josep María Sert (1874- 1945) decoró con frescos la cúpula y la sala de música. Y en Cala Ratjada, sobre su cama, tenía un Cristo de Dalí (1904- 1989) y una colección del surrealista Óscar Domínguez (19061957) En Palacio Pero la biblioteca de Miguel Ángel y su Nacimiento napolitano fueron sus dos grandes pasiones. Y este último, considerado uno de los tres mas importantes del mundo, fue adquirido pieza a pieza por él. Declarados Bien de Interés Cultural, han pasado a formar parte de los fondos de la fundación, enclavada en el palacio de Palma. El Nacimiento napolitano se adquirió en los años 70. En un principio estaba instalado permanentemente en una sala de la planta inferior del Palacio March con un montaje del arquitecto Gabriel Alomar (1873- 1941) y se mostraba al público solamente durante los días de Navidad, con fines benéficos. Las figuras de estos belenes suelen tener entre 10 y 50 centímetros de altura. Los maestros modelaban solo la cabeza, cuello y pecho en terracota; las manos y pies en madera y el resto era un esqueleto hecho con alambre y cuerda de estopa que luego era vestido con espléndidos ropajes. Realizado por los mayores expertos y con un total de 2.000 figuras, destaca sobre todo la cabalgata de los Reyes, con animales exóticos, y otras tres cabalgatas más: una turca, otra mora y la última, levantina. En cada procesión, figuras de razas diferente. Destaca entre los miles de objetos que lo acompañan un completo muestrario de plata en miniatura; reproducciones de armas muy cuidadas, los arreos de los caballos y las ricas vestimentas. Rostros y ropajes La tradición pasaba por moldear cabeza, cuello y pecho en terracota. Las manos y los pies eran de madera sobre un esqueleto de alambre lujosamente ataviado 2.000 figuras son las que componen este Belén, donde, además del conjunto angélico, predominan las piezas de gran hechura. En cuanto al Misterio, al igual que los tres Reyes Magos, se le atribuye al artista Sanmartino por su calidad. Visitas. De carácter benéfico, se puede visitar en el Palacio March (Palma de Mallorca) vera Melis (1887- 1957) mallorquina que ejercía y bajo cuyos auspicios comenzaron a comprar las tierras y las fincas ejecutadas a los grandes terratenientes de Mallorca; así, Son Galcerán, Cala Ratjada, la casa del Archiduque Luis Salvador en Valldemossa, el solar del Palacio March en Palma y muchas otras pasaron a engrosar sus posesiones y estas a manos de sus hijos cuando él murió. Bartolomé March, tenía un gran espíritu artístico que, incrementado por sus viajes por el mundo, le convirtió en un gran conaisseur, un coleccionista y un experto bibliófilo de aquellos años. Entusiasmado por el arte y dueño de una gran fortuna, incrementa su patrimonio, sobre todo con pinturas, porcelanas, marfiles, escultura moderna y libros. Se hace gran amigo de todos los anticuarios, galeristas y grandes artis- tas del momento. Su palacete de la calle Miguel Ángel de Madrid (hoy un ejemplo del más puro shabby por su estado de semiabandono) era en sí mismo una obra de arte tan solo accesible para un reducido número de amigos y visitantes. Decorado por Jenssen, sofisticado y refinado, alojaba una magnifica colección de marfiles, pintura y escultura, así como una biblioteca con mas de 17.000 volúmenes antiguos que adqui-