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ABC DOMINGO, 29 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es sociedad SOCIEDAD 55 JOSÉ FRANCISCO SERRANO OCEJA EL LIDERAZGO DEL PAPA Hay que distinguir entre figuras indispensables e ídolos de mercadotecnia P Así se veía ayer el altar de la Misa de la Familia en la plaza de Colón EFE arafraseando a Romano Guardini se podría decir que el Papa Francisco ha despertado en las almas. Es tiempo para el balance de un año que nos ha demostrado que quienes se empeñaron en expulsar a la Iglesia del discurso histórico, en desterrar la narrativa cristiana, no contaron con la sorpresa de la elección de Jorge M. Bergoglio. Un Papa que apuntala la posibilidad de un desarrollo cierto en la historia. Las leyes sociales de las previsiones, principalmente las sociológicas y periodísticas- -leyes al fin y al cabo- fracasaron. Se abrió sobre la tierra de la Iglesia un nuevo tiempo, que es un nuevo inicio. ¿Acaso no significa esto una especial Providencia? La revista de los jesuitas Sal Terrae ha publicado un número titulado Cultura popular y figuras religiosas en el que se incluía un ensayo sobre los líderes vitales de nuestro mundo. Octavio Paz nos enseñó que muchos líderes sociales no son actores sino coro: aplauden y son aplaudidos, pero no inspiran. ¿A quién le corresponde el trabajo de hacer que el Papa Francisco no sólo sea aplaudido sino que inspire la vida de las personas? Los modelos de liderazgo han cambiado. En contados casos las instituciones generan liderazgos. El activismo político y social, y las técnicas de comunicación, son fuentes de perfiles que arrastran. Pero hay que distinguir entre las figuras indispensables y los ídolos factoría de la mercadotecnia. No es fácil el paso de la figura admirada a la ejemplaridad imitable Solo el descubrimiento de la sabiduría vital, del discurso sapiencial que ilumina las decisiones consideradas como extraordinarias, permite en la audiencia el tránsito de la exclamación al seguimiento. El tiempo del Papa Francisco es, sin duda, el tiempo del Evangelio y lo será de la Iglesia. Y esta lógica, más allá de las leyes de aproximación y alejamiento de los medios, se asentará si percibimos, como diría Von Balthasar, que el espíritu y la historia del Papa no es un fragmento, forma parte de un todo capaz de empujarnos hacia lo que está por delante (Flp 3, 13- 14)