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ABC LUNES, 23 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es madrid MADRID 103 Además, la AUGC denuncia que el número de efectivos es insuficiente dado que, en un microbús, con capacidad para 12 presos, si deben ir acompañados de un mínimo de dos conductores, un cabo y dos agentes, tan solo van un conductor y dos escoltas. Lo mismo sucede en cuanto a los furgones, con una capacidad para cinco presos y sólo dos efectivos: Los desplazamientos a otros vehículos e instalaciones resultan complicados y arriesgados, sobre todo en destinos en los que no pueden acceder con seguridad los vehículos Otro de los incumplimientos que subrayan son la ausencia de cristales tintados y que, salvo en el caso de los presos FIES etarras u otros especialmente violentos en los comunes no se informa de su conflictividad o sus enfermedades contagiosas, como es preceptivo. Por eso, los agentes ni pueden hacer frente a situaciones de riesgo ni tampoco utilizar guantes, geles o mascarillas de protección En cuanto a los grilletes, hay que cambiarlos, porque se deshacen de ellos, y usar otros en dedos y pies En los traslados a hospitales, la AUGC insta a que se habilite un módulo para ellos o una franja de atención para evitar que se mezclen con el resto de ciudadanos. A los pocos agentes que hay (120) se suma la falta de formación en la imprescindible defensa personal Ni Instituciones Penitenciarias ni Guardia Civil cumplen sus normas e impera la ley del miedo, ya que se han tomado represalias contra quien protesta dice AUGC. Las conducciones se hacen sin seguridad. No se va ninguno porque Dios no quiere indica un agente. Del sueño a la realidad La imagen de la izquierda recrea un furgón en perfecto estado. Sin embargo, el día a día muestra que esa apariencia deja mucho que desear, como puede apreciarse arriba. En ese trance, aparcó allí mismo un BMW. Sus puertas se abrieron y los dos amigos del preso le metieron de un empujón en el vehículo, que rugió calle abajo, hasta lograr la huida. Antes, por cierto, al fugado le dio tiempo a dar un golpe con la escayola a uno de los agentes. El otro caso ocurrió hace un par de años, cuando dos presos destrozaron parte del mobiliario del penal de Aranjuez, por lo que fueron informados de que se les iba a trasladar al módulo de aislamiento. Pero se negaron de la peor manera, llegando incluso a amenazar a los funcionarios: ¡Os vamos a rajar! Se inició entonces una enorme bronca, en la que los internos se autolesionaron con cuchillas de afeitar. Tras pasar por la enfermería, decidieron llevarles al Gregorio Marañón. Cuando llegaron al hospital, al descender del furgón de la Uprose, golpearon a los guardias civiles a cabezazos y emprendieron la fuga a la carrera durante diez metros. Como iban esposados, fueron rápidamente apresados por los agentes. Finalmente, los condujeron al pabellón de custodiados del mencionado hospital.