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102 MADRID LUNES, 23 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es madrid ABC Polémica Así son los traslados de presos Denuncian que se usan furgones viejos, sin mamparas, GPS ni cámaras. Fallan hasta los grilletes Sin cinturón Los furgones son viejos y carecen de cinturones de seguridad para los reos, como se aprecia en este juego de fotos M. J. ÁLVAREZ C. HIDALGO MADRID De lado Así van sentados los presos No hay perrera O mampara entre reos y guardias Tercermundistas. Así son los traslados de penados, detenidos y presos que realiza la Unidad de Protección y Seguridad (Uprose) de la Guardia Civil, en la 9 Compañía. Vehículos de entre siete y ocho años de antigüedad, con hasta 500.000 kilómetros, algunos de los cuales ni siquieran han pasado la ITV. No tienen GPS; ni cinturones de seguridad; ni mámparas que separen a los presos de los guardias encargados de su custodia; ni cámaras para ver lo que ocurre en la parte trasera; por no hablar de lo obsoletos grilletes que utilizan y la falta de información sobre la peligrosidad de los reclusos y de las enfermedades contagosias que muchos padecen. Esas son algunas de las deficiencias denunciadas a ABC por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) Todo ello se traduce en riesgos, no solo para la integridad física y la salud de los funcionarios encargados de realizar esas tareas, sino para la segu- ridad vial y ciudadana, ya que los reos pueden dar patadas a los efectivos y golpearles, provocando accidentes o incluso fugarse en su camino hacia juzgados, prisiones u hospitales. Esta asociación, la mayor del Cuerpo, ha elevado sus quejas al Consejo de la Guardia Civil: Su único argumento es que no hay presupuesto No sólo se está incumpliendo la instrucción del Ministerio del Interior de la Secretaria de Estado de Seguridad (8 2009) sino la normativa de prevención de riesgos laborales recalcan. Somos el único Cuerpo policial cuyos vehículos no tienen una mampara que separe al conductor de los detenidos o reclusos, con el riesgo de que les agredan. Ahora están comenzando a colocar una por compañía, y hay seis, con siete u ocho vehículos cada una Para más inri, los asientos de los delincuentes están situados en los laterales, no de forma horizontal, por lo que, en caso de accidente, al llevar las manos esposadas, sus lesiones serían más graves. Denuncia de la AUGC Las conducciones se hacen sin seguridad alguna. No se va ninguno porque Dios no quiere Obsoletos Hay furgones, como en se ve en la foto superior, en los que está taponada hasta la rendija de ventilación del habitáculo destinado a los presos Relato de una escapada y un intento de fuga reales, pero con tintes novelescos, compinches y elevadas dosis de violencia Sin ventilación Muchos vehículos carecen de aire acondicionado Fugas a cabezazos y al volante de un BMW M. J. Á. C. H. MADRID Cuentakilómetros Hay furgones con más de medio millón de kilómetros a sus espaldas Sin arreglo Las deficiencias y desperfectos en los vehículos policiales son continuos, pero la falta de presupuesto impide su mejora El día a día en una cárcel podría convertirse perfectamente en un género literario, a medio camino entre la novela negra y la ciencia- ficción, a tenor de lo que ocurre entre rejas. Veamos dos ejemplos, el de una fuga y una intentona, que nada tienen que envidiar a un guion televisivo. El primero de los casos es el más reciente, de este verano. Ocurrió en el penal Madrid II o Alcalá- Meco, con un preso condenado por delitos sexuales y homicidio como protagonista. Al ser menor de 25 años, estaba en el módulo de jóvenes. Aprovechó una pachanga futbolera con otros reos para pro- vocarse la rotura de un brazo. Hasta ahí, todo parecía fruto de la más absoluta normalidad. Pero el reo en cuestión se conocía bien el protocolo que se sigue en Instituciones Penitenciarias. Sabía, por ejemplo, que sería trasladado al hospital de referencia, el Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares. Allí se le escayoló el brazo y se avisó a sus familiares más cercanos. Sin embargo, cuando los agentes regresaban con el preso al vehículo utilizado en el traslado, se toparon con una pelea en la calle. Las casualidades comenzaban a ponerse en entredicho. Porque los de la trifulca no eran más que dos parientes del reo, que buscaban así crear momentos de confusión.