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ABC LUNES, 23 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es internacional INTERNACIONAL 29 ALBERTO SOTILLO UNA AMENAZA PARA PUTIN Jodorkovski sale de la cárcel como un héroe popular, como un hombre duro cargado de experiencia E Mijail Jodorkovski, ayer, poco antes de su conferencia de prensa EFE n Rusia uno de los géneros más difundidos de la canción popular es el de las baladas de presidiarios. El desgarrado canto sobre las truculentas desventuras del preso en campos de trabajo arranca lágrimas en esas típicas veladas rusas en torno a unos arenques y unas botellas de vodka. Es una tradición que algunos dirían que ya viene de Dostoyevski. Pero las baladas de presidiarios son, sobre todo, un canto a los hombres duros y a su capacidad de resistencia. En Rusia hay un culto muy popular a los hombres de hierro, que regresan de presidios infernales sin entonar una sola queja. A su regreso de diez años en algunas de las cárceles más duras de Rusia, Mijail Jodorkovski ha acumulado la experiencia necesaria para convertirse en un héroe popular. Cuando ingresó en la cárcel era un magnate multimillonario en un imperio en ruinas y a la deriva. Sus compatriotas entonces no movieron ni un dedo por él. Pero, como los héroes dostoyevskianos, regresa como un hombre nuevo. Ha resistido. Ha sufrido y ha sobrevivido. Su discurso, además, ya no se centra en la lucha por el poder y la riqueza. Habla de libertad, de compasión, de presos injustamente encarcelados, de supervivencia, de dignidad. Es un discurso político, aunque él diga que no quiere dedicarse a la política. El que más daño puede hacer a Vladimir Putin. El presidente ruso siempre ha presumido de hombre duro. Ahora tiene quien le supere. Con la liberación de Jodorkovski ha hecho un alarde de autoridad con el que ha demostrado que todos los poderes de Rusia se concentran en su persona. Que puede jugar a la magnanimidad después de haber ganado la partida a la Unión Europea en Ucrania. Pero, en la jugada, él mismo ha creado a su contrafigura en la de Jodorkovski. Los rusos siguen queriendo a Putin. Él les dio estabilidad y aún les proporciona seguridad. Lo que no es poco en un país donde las víctimas de las convulsiones del siglo XX se cuentan por decenas de millones. La popularidad del presidente ruso sigue siendo superior al 60 el doble que la de Jodorkovski. Por el momento, este parece que sueña con convertirse en una especie de Alexander Solzhenitsin, una voz de la conciencia desde el exilio. Obviamente, Jodorkovski no tiene nada que ver con Solzhenitsin. Pero esta diferencia también juega a su favor. Las jeremiadas del mayor escritor ruso del siglo XX terminaron por aburrir a sus compatriotas. Jodorkovski, en cambio, no es un profeta ni un clásico de la literatura en vida. Es un héroe de balada carcelaria. Pero es también un hombre curtido en las prosaicas luchas por el poder y el dinero. Un hombre práctico, que puede ser muy peligroso para el Kremlin.