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16 OPINIÓN POSTALES LUNES, 23 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es opinion ABC A LOS CUATRO VIENTOS Visita a La Habana JOSÉ MARÍA CARRASCAL ¿CUÁNDO? Después de haber pasado casi toda mi vida adulta en el extranjero puedo asegurarles que en todas partes hay corrupción UÁNDO acabaremos los españoles de considerar nuestro país el más desgraciado, perjudicado, escarnecido, y a la vez, el más rico, envidiado, esquilmado del mundo? ¿Cuándo terminará ese placer morboso de creer que no tenemos remedio, que los demás lo hacen mejor, ganan más, se equivocan menos, y, al mismo tiempo, considerarnos superiores al resto? ¿Cuándo dejaremos de discutir cómo debiera de ser España y aceptamos la que tenemos, única forma de mejorarla? ¿Cuándo preferiremos la realidad a las ilusiones, se llamen milagro, lotería o recomendación? ¿Cuándo nos convenceremos de que nuestros problemas no se resuelven cambiando las leyes, sino cumpliéndolas? Nuestro deporte nacional no es el fútbol, a no ser que se considere una forma de pensar con los pies en vez de la cabeza, sino arreglar España Reúnan un grupo de españoles de cualquier clase social, tendencia política o lugar de procedencia, y tendrán, primero, que todos están de acuerdo en que esto no puede seguir así, que tenemos los peores políticos, los peores profesionales, lo peor de todo en el mundo aunque fuera no resultemos tan mal y, segundo, que cada uno de esos españoles tendrá su fórmula para arreglar esto rápida, sencilla y distinta a la de los demás. ¿Cómo se puede gobernar un país donde hay 400 clases de quesos? se preguntaba De Gaulle en plena andadura como presidente de Francia. ¿Cómo se puede gobernar un país donde cada ciudadano tiene su fórmula particular de gobernarlo? podría preguntarse Rajoy. Después de haber pasado casi toda mi vida adulta en el extranjero y aún pasando en él buena parte del año, puedo asegurarles que en todas partes hay corrupción, que se cometen errores garrafales, que la vida es dura y a menudo injusta, incluso en los más avanzados, como Alemania o Estados Unidos. Aparte de que su historia es tan sangrienta o más que la nuestra. Mi suegro, sin ir más lejos, no tuvo que vivir una guerra civil, pero tuvo que vivir dos mundiales, y empezar de cero tras ellas. Una cosa, dos mejor dicho, no tienen los alemanes ni los norteamericanos, que nosotros tenemos a mantas. La primera, no están condicionados por su pasado hasta el punto de paralizar su presente. La segunda, no echan la culpa a los demás de sus desgracias. Las asumen y procuran no repetirlas, lo que consiguen unas veces y otras no, pero no culpan al otro, lo que es la mejor manera de no arreglarlas nunca y repetirlas siempre. A lo que podría añadirse que no buscan lo perfecto. Se contentan con lo que hay, dando por sentado que tendrá defectos, que conviene subsanar. A fin de cuentas, la democracia no pretende ser la forma perfecta de gobierno. Le basta con ser la menos mala. La búsqueda del ideal y el echar las culpas a los demás de lo que va mal forman una combinación explosiva. Tan explosiva que lleva a la parálisis, a las discusiones interminables y a los callejones sin salida. Pero está visto que es lo que nos gusta a los españoles. Catalanes incluidos. Nicolás Maduro, en la ermita del patrón Nada menos que el diecinueve aniversario del primer encuentro entre Chávez y Castro efemérides cuando menos rebuscada fue a celebrar el presidente venezolano a La Habana. La tradicional peregrinación de los dirigentes bolivarianos a la ermita del santo patrón del marxismo caribeño no pierde vigencia. Ahora es Maduro el que lleva la ofrenda a Fidel y el que asegura con sus limosnas tan costosas para los venezolanos la permanencia de la dinastía de los Castro. Pobreza para unos y dictadura para otros. El negocio funciona. ¿C Nicolás Maduro y Fidel Castro, en La Habana EFE CARTAS AL DIRECTOR Nueva ley del aborto Con esta carta quiero agradecer al Partido Popular, porque es el partido que se ha atrevido, el anteproyecto de Ley de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la Mujer Embarazada. Y hacerle sentir y saber que no está solo en la defensa del concebido y aún no nacido, y de la mujer embarazada; hacerle sentir y saber que cuenta con un amplio apoyo, aunque hagamos menos ruido. Quiero que las diputadas, no solo del PP, se sientan apoyadas y acompañadas, para que no se dejen engañar, manipular ni acomplejar. No es un retroceso, como algunos dicen, sino un progreso: reconocer la dignidad de cada ser humano, por el solo hecho de serlo, aunque tenga muy poco tiempo de vida, aunque sea dependiente (del vientre materno o, una vez fuera, por otras dependencias) aunque a algunos les parezca que no pasa su control de calidad de vida o su baremo de ser deseado No es la ley que más me hubiera gustado, pues como persona y como médico pienso apoyado en primer lugar en la ciencia médica, y después en la ciencia humana que un solo aborto ya es demasiado; es una tragedia para el que muere el concebido aún no nacido y para la mujer que ha llegado a tomar esa decisión por falta de apoyo. Pero esta ley es un gran avance en los Valiente y moderna ley del aborto La Ley de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la Embarazada es la primera reforma en Europa que vuelve a la senda de la modernidad, que es defender la vida. Hubiera sido preferible haberla aprobado antes, y desconfío de que el número de abortos se reduzca drásticamente tras esta reforma, pues el aspecto de salud psíquica seguirá siendo (aunque endurecida) la excusa comodín. Coincido con que la mujer suele ser víctima en estas situaciones, tal como asegura Gallardón (quien merece un fuerte reconocimiento, sobre todo de aquellos concebidos si el número de abortos se reduce) y celebro que no sea penalizada por primera vez. Lo importante es castigar a los que practican operaciones de aborto clandestino, y convendría incentivar el chivatazo, tanto de quienes lo hacen en España como fuera. Pero esta ley tiene en cuenta que la mayor víctima es el concebido, y por eso deja de consagrar el aborto como un derecho. La modernidad ha supuesto que la mayor parte de la población haya dejado de morir en la primera década de vida, que es lo que provocaba que durante centenares de miles de años la esperanza de vida se haya situado entre veinticinco y treinta años, para llegar a esperanzas de vida mayores a ochenta años, en solo dos siglos. La modernidad es llegar a la vejez. La modernidad no puede ser permitir acabar con vidas humanas inocentes e indefensas JOSEP MARÍA GATNAU JOANIQUET BARCELONA derechos del no nacido y de la mujer, aunque a algunos les pueda parecer paradójico. En las manifestaciones en contra de esta reforma vuelven a salir, una vez más, los argumentos que utilizan medias verdades, dando realce a una parte y ocultando la otra. Mi cuerpo es mío: es cierto, pero el concebido (embrión o feto) está dentro de tu cuerpo, pero es un cuerpo distinto al tuyo, es un ser humano distinto (no solo un ser vivo; solo la ignorancia o, una vez más, la manipulación ideológica de la realidad a través de la manipulación del lenguaje lo pueden negar) Igual que con tu hijo ya nacido no puedes hacer lo que quieras si va en su perjuicio, con el concebido no nacido, tampoco. Esta ley es progresista, en el sentido real y verdadero, no en el ideológicamente secuestrado que ahora se le da a esta palabra. CARLOS CABANYES TRUFFINO MADRID