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14 OPINIÓN LA FONTANA DE ORO PUEBLA LUNES, 23 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es opinion ABC FÉLIX MADERO LA VERDADERA LOTERÍA Se agradece un golpe de dinero, pero conviene no olvidar que los afortunados acaban siempre por parecerse a su sombra O siempre un golpe de suerte es el premio de un décimo afortunado. Son tantas las veces que el azar nada tiene que ver con un billete agraciado que los humanos haríamos bien en reparar en esto cada vez que llega el 22 de diciembre. Seguimos pensando que los dioses nos quieren en la medida en que nos facilitan el porvenir. Y sin embargo, si supiéramos verlo sabríamos que son tantas las veces que nos favorecen sin necesidad de comprar un décimo que nos asustaría la forma en que nuestras vidas rompen la evidencia del cálculo de probabilidades. Sí, claro, hoy lunes querríamos ser un ciudadano de Leganés o Mondragón con el 62.246 en el bolsillo. Siempre se agradece un golpe de dinero, pero conviene no olvidar que los afortunados acaban siempre por parecerse a su sombra. Muy pocas cosas cambian la determinación del porvenir. Y menos un billete premiado de lotería. Esos que hoy vemos en las fotografías que descorchan botellas de cava y se abrazan con desconocidos podríamos ser nosotros. Por un instante lo somos. Y tampoco nosotros sabemos que la Fortuna es una diosa que distribuye a capricho los bienes y los males. Quizá nos cueste entender que para sentir la dicha se hace preciso saber la materia con la que está hecha la tristeza. Nos mostramos inquietos, descreídos, y por eso no queremos saber que la suerte nos acompaña sin necesidad de mirar la lista de los décimos premiados. A nuestro lado hay siempre un libro, por ejemplo La paradoja del interventor, de Gonzalo Hidalgo Bayal; cerca hay un poema que bien podría ser ese de Ángel González que empieza así: Si yo fuese Dios y tuviera el secreto haría un ser exacto a ti A mi lado hay una canción, una melodía, una música precisa que rompe la arquitectura de la más alta Teología y explica la existencia de Dios. Era Cioran el que decía que la música de Bach era el único argumento válido sobre la existencia de Dios. Y yo hoy, el día después de la lotería de Navidad, recibo semejante pensamiento como si de un décimo premiado se tratara. Y sin embargo, son tantas las veces que la fortuna nos toca poniendo frente a nosotros un ser humano especial que, si lo pensáramos, nos asustaría la cantidad de veces que la suerte nos hace suyos. Estoy pensando en Francisco, el Papa de Roma, el cura argentino, el padre Jorge como él quiere que le llamen. La prensa de prestigio lo señala como el personaje del año sin haber cumplido siquiera el año. Ha conseguido el respeto de aquellos que no creen y de aquellos que quisieran pero no pueden. Ha sabido transmitir que él sólo es el mensajero de una palabra que habla de caridad y amor. Y muchos, al escucharlo, hemos sentido como un aldabonazo en el centro de nuestra fe tibia y conformista. ¡Qué equivocados estamos buscando la suerte en una lista de números premiados! Feliz Navidad, Francisco. ¡Qué suerte más verdadera que te hayan enviado! N EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA PROGRESISMO Y ABORTO Esta ley sigue adaptando el alma humana a la mentalidad abortista U N amigo me asegura que los falsos progresistas están muy enfadados con la reforma del aborto. ¿Cómo que falsos? lo interrumpo Querrás decir auténticos. Lo que ocurre es que el Gobierno ha titubeado en su progresismo; y enseguida los auténticos progresistas han montado en cólera, como no podía ser de otro modo Mi amigo, como muchas otras gentes bienintencionadas, pretende ingenuamente que hay un progreso fasto y otro nefasto, uno cuerdo y otro demente, y que el falso progresismo es el que junta todas las lacras. Ocurre esto ¡ay! porque nos gusta dar a las palabras el significado caprichoso que nos conviene, a veces para apropiárnoslas, a veces simplemente para poder sobrevivir entre quienes se las han apropiado. Chesterton, a quien tanto le gustaba jugar con las palabras, no tenía sin embargo rebozo en identificar el progresismo como la gran herejía moderna, consistente en alterar el alma humana para que se adapte a sus condiciones, en lugar de alterar las condiciones para que se adapten al alma humana En su bárbara y desalmada labor, el progresismo siempre se apoya nos aleccionaba Chesterton en el mecanismo del precedente: Como nos hemos metido en un lío, tenemos que meternos en otro aún mayor para adaptarnos; como hemos dado un giro equivocado hace algún tiempo, tenemos que ir hacia delante y no hacia atrás; como hemos extraviado el ca- mino, debemos también extraviar el mapa; y, como no hemos realizado nuestro ideal, debemos olvidarlo Esta es la lógica maligna del progresismo; y contra esa lógica maligna no hay otra esperanza citamos de nuevo a Chesterton sino arrepentirnos y retroceder ¿Se ha arrepentido y retrocedido el Gobierno, al promover una nueva ley del aborto? No diríamos tanto como eso, pues salta a la vista que esta ley sigue adaptando el alma humana a la mentalidad abortista. Sin embargo, es de justicia señalar que la mentalidad abortista más rampante se ha puesto de uñas; en lo que se demuestra que el Gobierno ha osado infringir las líneas rojas que le traza el progresismo contemporáneo. Hasta la fecha, el partido conservador (progresista de derechas) siempre se había preocupado de respaldar los avances del Partido Socialista (progresista de izquierdas) manteniendo sus leyes intactas y contribuyendo de este modo a que las almas se adaptasen a las condiciones establecidas por el progresismo, cuya misión no es otra sino conducirlas hasta el barranco. Con esta nueva ley del aborto, el partido conservador osa desafiar el precedente, aunque no se arrepiente; es como si hubiese decidido retroceder, reconociendo que hemos extraviado el camino, pero sin atreverse a buscar el mapa que también hemos perdido. Desde luego, las posibilidades de volver a encontrar el camino que nos aparte del barranco cuando nos falta la guía de un mapa adecuado son más bien escasas, porque el mapa erróneo que nos han dado conduce invariablemente allí; y a lo máximo que podemos aspirar es a agotarnos en tierra de nadie. Sospecho que todo retroceso que no se acompaña de arrepentimiento es como arar en el mar: quienes hoy lo celebran tal vez terminen lamentándolo, porque la mentalidad abortista seguirá adaptando las almas. Pero, de momento, esta anunciada reforma ha amargado a los progresistas auténticos la Navidad, obligándolos a salir en romería a reivindicar las orgías herodianas que tanto les molan. Algún mérito hemos de reconocer, pues, a esta reforma, aunque sólo sea por saltarse el precedente, que es el mecanismo en el que se apoya el progresismo. Yo sólo pido al cielo que las gentes bienintencionadas no olviden su ideal, que esta reforma desde luego no realiza.