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84 GENTESTILO SÁBADO, 7 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es estilo ABC MANUAL DE USO Primera cita PEDRO LETAI Aquí unas breves notas sobre experiencias previas que podrán aplicarse a encuentros con mujeres e incluso lectoras de ABC. Siento el sesgo, pero jamás probé varón. Sé tú mismo es la gran mentira ante una cita. Lean por qué. ALAGUE. Una mujer no es una musa ni una maga, ni una brisa ni un recuerdo, ni nada de esas cosas que utiliza la literatura para suprimirlas a menudo. Una mujer es una mujer. Dígale en algún momento lo H guapa que está esa noche, y que qué bonito vestido. Ella le dirá que no es un vestido, pero se sentirá halagada. D IVIÉRTASE. Eso que le dijo Valdano a Raúl en su debut es una TRATADO DE MALAS MANERAS MotoTaxi LO MEJOR. Más rápido y más barato que el taxi LO PEOR. Dos ruedas son más inestables que cuatro. El frío. PRECIO. Inicio del viaje, 1.50 euros; kilómetro, 0,80 (mínimo, 3) ¿DÓNDE? 912 423 423 De cupcakes y traqueotomías EMILIA LANDALUCE Paradoja en el centenario de À la recherche du temps perdu lo de Proust para los PISA: la magdalena ha muerto y ha sido sustituida por el cupcake La noticia no puede ser más terrible. La magdalena, madeleine en proustiano, es un bollo honrado y acogedor, esponjoso como un trigal sembrado en las nubes. El cupcake, por el contrario, se antoja antipático y duro. La honradez de la magdalena original se esconde bajo glaseados horteras y calóricos, tan artificiales como las imágenes satinadas de las revistas, como una de esas porcelanas valencianas que tanto gustaban a Michael Jackson. Quizás por eso, hacer cupcakes se haya convertido en profesión de it añosas y damitas que se decantan por la pastelería como lo podrían haber hecho por el diseño de joyas o por pinchar en fiestas de tirar. La fonética de la palabra resulta en un exceso de Michael consonantes. La magdale- Jackson na se paladea como un loli- ta diga cupcake capkeik y cualquier médico presente le insertará el canutillo de bolígrafo en el pescuezo para practicarle una traqueotomía. Por no hablar de las consecuencias funestas que su irrupción puede causar en nuestro vocabulario. Cambie sus madalenas por cupcakes y no solo no podrá llorar como una ídem. Cuando lea en el Evangelio aquello de quien esté libre de pecado... piense en María Cupcake y deseará que, en efecto, alguien lo esté para arrojar la primera piedra. ¿Por qué? Porque es una palabra horrorosa. CUPCAKE Literalmente, pastel de o en taza. Proust habló de una magdalena y una taza de té. No de un concepto tan enrevesado. Mejor, utilice: en efecto, una magdalena no es un cupcake sino un muffin, por si no puede resistirse al anglicismo. Pero... ya que se celebra el centenario de En busca del tiempo perdido por qué no recobrarlo en forma de madalena, admitido por la RAE, o en francés, madeleine. ¡Qué manía de salpicar de extranjerismos nuestro español de Albacete. PROBANDO VOY La redecilla del MotoTaxi ROSA BELMONTE SONIA GUMPERT Decana del Ilustrísimo Colegio de Abogados de Madrid LA PALABRA AMADA JUSTICIA. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece Derecho, razón, equidad Conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene. Porque es lo más importante. Puede no haber Educación para todos, pero si hay Justicia hay posibilidad de cambiar las cosas. Es equilibrio y protección. Si hay Justicia, hay multitud de cosas que van aparejadas LA PALABRA ODIADA INJUSTICIA. Acción contraria a la Justicia Falta de justicia. Lo cierto es que no detesto casi nada y mucho menos las palabras, pero, por oposición, me veo obligada a decir la palabra injusticia como odiada. Puede decirse que en España abunda. El limitado acceso a la Justicia, la lentitud de los procesos en resolverse, son algunos ejemplos de esta palabra que sin duda es la que más detesto Con el espíritu científico de Virginia Johnson, me abrigo para ir en moto. Me echo tanta ropa encima que parezco un violador recién salido de la cárcel. O Heidi cuando llega a las montañas. Se me ocurre llamar a MotoTaxi el día que más frío hace en Madrid. Yo bajaría la media del informe PISA. La dejaría por el piso. Ah, no, que ya está. El mototaxista me ofrece una cazadora con protecciones en los hombros. No creo que me hubiera cabido. Cuando viene a recogerme lleva un pasajero que me pasa el casco. Caliente, caliente, eh, oh. ¿Quieres una redecilla? Hombre, claro. Sin ofender. Es que, además, no sé por qué cabezas ha pasado. Si ya me da asco apoyar el melón en los asientos del cine (creo que me voy a hacer un tapete de ganchillo) La redecilla es desechable, como los tangas de papel de los masajistas. Fea pero necesaria. Blanca. Parece que me vaya a poner a trabajar en alguna esterilizada fábrica de alimentos. Usar el MotoTaxi tiene su liturgia. Además de casco, redecilla o chaqueta, te ofrecen guantes. Mejor me meto las manos en los bolsillos. Antes de empezar la carrera, me pregunta el muchacho si me da miedo ir en moto. Me da miedo ir de paquete. Pero nadie me obliga. Si te molesta algo de lo que haga me lo dices ¿Ein? Me acordé de un salido de mi adolescencia que cuando ibas con él en la Enduro frenaba bruscamente para rozarse. Pero mi conductor se refiere a la conducción, a meterse entre los coches... En mi vida he visto tanta educación. Era como si el señor Darcy me llevara en moto a Pemberley. Ir en moto en general, y yo lo hago, es peligroso. En una de las disparatadas Vidas breves de idiotas Ermanno Cavazzoni retrata a un tipo que dice que las motos son peligrosísimas, se mueven en un equilibrio precario e innatural, y todos los que andan en moto están destinados a caer Poco que objetar. Pero también puedes ir andando a un pub de Glasgow y que te caiga un helicóptero encima. Las ventajas del MotoTaxi son evidentes. El viejo eslogan Con Iberia ya habría llegado es muy aplicable aquí. También es más barato. La misma carrera en taxi son 9,50 euros. En moto, 7,35 (tiene mototaxímetro) Pero ir calentita en el coche no tiene precio. Y no siempre va a venir el señor Darcy a recogerme.