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82 GENTESTILO SÁBADO, 7 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es estilo ABC Ivanka Trump Cuando digo mi nombre, la gente piensa en lujo La hija de Donald Trump dirige un holding de 4.000 millones de euros, triunfa con su firma de ropa y acaba de dar a luz a su segundo hijo. Eso sí, la feliz madre y esposa nos aclara: El equilibrio no existe MARTÍN BIANCHI na mente para los negocios y un cuerpo para el pecado Aquella frase de Armas de mujer condensa a la perfección la esencia de Ivanka Trump. A sus 32 años, la heredera de un imperio inmobiliario valorado en más de 4.000 millones de euros reúne lo mejor de dos mundos: el instinto emprendedor de su padre, el magnate estadounidense Donald Trump, y la sensualidad de su madre, la exmodelo checoslovaca Ivana Zelnícková. La mismísima Ivanka, que acaba de dar a luz a su segundo hijo, fruto de su matrimonio con el millonario Jared Kushner, reconoce que su belleza es la mejor arma a la hora de cerrar un trato. He descubierto que muchas veces la gente viene menos preparada a las reuniones conmigo que a las reuniones con mi padre. Muchos tienden a subestimarme y eso es una gran ventaja para mí confiesa a ABC. Tras una breve etapa como modelo, Ivanka estudió Economía en la prestigiosa Escuela de Negocios Wharton y comenzó a trabajar con su padre en la Organización Trump, uno de los holdings de bienes raíces más grandes de Estados Unidos. Ahora es vicepresidenta ejecutiva de Desarrollos y Adquisiciones de la empresa y se encarga de la expansión internacional de los hoteles, condominios y campos de golf que llevan su apellido. No contenta con ello, desde hace siete años también dirige su propia marca de moda, que vende joyería, bolsos, ropa, gafas, sombreros, guantes, fragancias, zapatos para niños y objetos decoración para el hogar. ¿Cuál es su secreto para mantener el equilibrio entre su trabajo como ejecutiva y su vida familiar? ¡No esperes el equilibrio! Por supuesto que me esfuerzo por alcanzarlo, pero la realidad es que es muy difícil conseguir la armonía entre el trabajo y la vida privada. Intento focalizarme en ambos planos y saber cuáles son mis prioridades. Lo que tengo claro es que mi carrera me hace una mejor madre y una mejor esposa, y viceversa. ¿Cuál ha sido el mejor consejo que le ha dado su padre? U -Que nunca pierda la pasión por lo que hago. Si amas lo que haces, y trabajas duro, terminarás teniendo éxito. ¿Y alguna vez ha pensado en hacer política como su progenitor? -Por ahora no. Estoy muy contenta en mi papel de emprendedora, haciendo auténticos malabares con los bienes raíces y la moda. -Anna Wintour le ofreció trabajo en Vogue y lo rechazó. ¿Costó decirle no al diablo que viste de Prada? -En un comienzo me dejé arrastrar a la industria de la moda porque había trabajado como modelo. Mucha gente, incluido mi padre, se sorprendió cuando decidí entrar en el negocio familiar de los bienes raíces, pero incluso cuando era solo una adolescente ya sabía que este era mi mundo. Cuando ingresé en la Organización Trump, en 2005, me sumergí inmediatamente en todos los aspectos del negocio, desde el desarrollo y las adquisiciones hasta la remodelación, la administración, la construcción, las ventas y la atención al cliente. -Ha creado su propia colección de joyas, ropa, fragancias... ¿Cuál es el siguiente paso? -Mi marca está viviendo una rápida expansión. Hace unos meses contraté a un equipo ejecutivo de nivel internacional para apoyar el crecimiento de todas las colecciones y para encontrar oportunidades para nuevas líneas de productos. Cuna de oro Crecí en la Torre Trump. Desde niña supe que mi padre había construido todo esos edificios increíbles Estrategia La gente tiende a subestimarme y eso es una gran ventaja para mí a la hora de cerrar un trato importante ¿Sueña con un emporio de estilo de vida como el de Martha Stewart? -Por supuesto. De alguna manera ya he sido capaz de crear una marca de lifestyle, a menor escala que el de Martha, y me hace mucha ilusión continuar en ese camino. Los bienes raíces siempre serán el núcleo duro de mi profesión, pero soy emprendedora por naturaleza y he conseguido convertir la Organización Trump en la plataforma perfecta para mis otros proyectos. -Diseña joyas y sé que ama ese nicho. ¿Cómo lo descubrió? -Amo las joyas desde que era una niña. Uno de mis recuerdos favoritos de la infancia es cuando acompañaba a mi madre a los desfiles de moda en París. Nos sentábamos en la primera fila y estaba fascinada con ese mundo. ¿Y cuándo supo que el apellido Trump facturaba millones? -Siempre supe que mi nombre viene con grandes responsabilidades. Crecí en la Torre Trump de Manhattan y ya desde muy pequeña supe que mi padre había creado todos esos edificios increíbles en Nueva York. Sentía mucho orgullo y sigo sintiéndome muy orgullosa de ser parte de esta familia. ¿Alguna vez su apellido ha sido un obstáculo? -Hay una razón por la que mi firma se llama Ivanka Trump y no solo Ivanka. Sé que es una ventaja tener la fortaleza de la marca Trump detrás de mis propios negocios, y además todos mi trabajo, desde los hoteles Trump hasta las colecciones de moda, son complementarios. Cuando digo mi nombre, la gente piensa en lujo, hay una conexión muy profunda con ese concepto. Mi marca sirve como entrada al resto del universo Trump. En algunos años la clienta que compra una joya o un perfume con mi nombre podría estar comprando una mansión en unos de nuestros condominios. La sinergia entre uno y otro negocio no tiene fin y mi equipo puede trabajar en ambos extremos del espectro: aspiracional y alcanzable. ¿Ha pensado en abandonar el negocio familiar para dedicarse exclusivamente a la moda? -Adoro concebir, diseñar y construir, ya sea una marca o una torre. Mi objetivo no es crear una línea de ropa o un hotel, pero el negocio del lifestyle y los bienes raíces son una gran parte de ello. ¿Hay algo que haga mal? ¡Por supuesto! La vida se trata de aprender de los propios errores y de hacer preguntas inteligentes. No se puede ser experto en todo. ¿Recuerda su último error? -No, no lo recuerdo. La torre de la princesa Ivanka Trump posa en una de las famosas Torres Trump que ha construido su padre con vistas al Central Park de Nueva York.