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72 GENTESTILO SÁBADO, 7 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es estilo ABC El discreto oropel del hombre de Madoff en España Cinco años después de la estafa, Andrés Piedrahita ha rehecho su fortuna. Continúa con su vida de lujo, pero con disimulo MARÍA CUESTA MADRID H ace cinco años, tener dinero no era motivo suficiente para ser considerado un verdadero triunfador. Además de ser rico había que parecerlo. Durante los últimos coletazos de 2008, la crisis ya comenzaba a remover los mercados financieros, pero aún se dejaba caer con cierta timidez por la economía real. El reinado social de los grandes brokers se mantenía prácticamente intacto, el culto al dinero fácil seguía vigente y el triunfo en los negocios era una muestra de inteligencia superior a un título de doctorado. Andrés Piedrahita, embajador en España de Bernard Madoff, supo nadar como nadie en esas dulces aguas. Sibarita hasta el extremo, había hecho del vivir bien su profesión. Con un bagaje de apenas cuatro años de residencia en la capital, el colombiano se convirtió en el espejo en que toda la jet madrileña se quería mirar. Todos deseaban vivir como él. Y él trabajaba para vivir mejor que nadie. Pero el 11 de diciembre de 2008 impactó como una roca a propulsión en aquel cristal de lujo y pretensión, haciendo añicos las aspiraciones de grandeza de miles de fortunas. Hace ya cinco años desde que se derrumbó la pirámide financiera más glamourosa que se recuerda, y algunas cosas han cambiado para el que sin duda fue el hombre de moda entre las grandes fortunas españolas. Pero muchas otras siguen igual. Continúan los safa- ris en Kenia, las Navidades en Mustique y los veranos al sol de Mallorca. Aunque del muelle de Palma ha desaparecido el yate y del aeropuerto de Torrejón el avión privado. Tampoco cuenta ya con su espectacular apartamento en la Quinta Avenida de Nueva York con vistas a Central Park, que vendió sin ni siquiera haberlo podido estrenar. El lujo sigue siendo un must en la vida de los Piedrahita, pero ahora, crisis mediante, prefieren que no se les note demasiado. Se terminó la fiesta La huella social ha sido, quizá, la más profunda. Andrés se dio cuenta de quiénes eran sus verdaderos amigos cuando estalló el escándalo. Él aseguró haber sido un estafado más, pero pocos le creyeron y le clavaron muchos cuchillos. Estaba horrorizado por todo lo que se decía asegura uno de los contados invitados que todavía frecuentan su lujosa casa en Puerta de Hierro. Entre sus más fieles se encuentra en posición destacada el empresario Alberto Cortina. Juntos protagonizaron uno de los mayores pelotazos bursátiles de estos tiempos de turbulencias financieras: ganaron en torno a cien millones de euros por cabeza con su inversión en la compañía de moda Michael Kors, una de las revelaciones bursátiles del 2011 y una exclusiva oportunidad de inversión a la que sólo unos pocos pudieron optar. Pero si algo terminó aquel jueves nuboso y frío, cuando Madoff fue detenido por el FBI tras confesar que los 20.000 millones de dólares (14.000 de euros) de su fondo se habían evaporado en un esquema ponzi, fueron las mejores fiestas de Madrid En la imponente casa decorada por Luis Bustamante, Andrés y Corina Noel, su impoluta y delgadísima mujer, recibían como nadie a la crème de la crème Muerte social Piedrahita se dio cuenta de quiénes eran sus amigos. Le clavaron muchos cuchillos dicen Pelotazo con Cortina Con la salida a bolsa de Michael Kors, el colombiano y el Alberto se han embolsado 90 millones SANTANDER RESTITUYÓ EL DINERO A SUS CLIENTES Pérdidas millonarias para grandes inversores M. C. Rentabilidades de entre el 8 y el 12 envueltas con un halo de lujo y exclusividad hicieron caer a decenas de ricos españoles en la trampa de Madoff. Piedrahita atraía a Fairfield, la firma con la que el estadounidense operaba en Europa, a grandes fortunas que embelesaba en exclusivas reuniones sociales. Alicia Koplowitz habría sufrido el mayor golpe, con pérdidas superiores a los 35 millones a través de Omega, su instrumento de inversión. También el indio Ram Bhavnani, incondicional en el accionariado de bancos medianos como Bankinter o el Popular, habría confiado casi 2,5 millones al fondo Banif Fairfield Impala. Nombres como Juan Abelló (2,11 millones invertidos en el fondo Landmark) el gallego Manuel Jove (cerca de 1 millón) o la familia Hernández Barrera (2,43 millones) también sonaron entre los afectados. El mundo del espectáculo también cayó rendido ante los encantos de la rentabilidad de doble dígito, con protagonistas como Pedro Almodóvar (200.000 euros) o Luis Muñoz Deuve (socio de Ana Rosa Quintana en Cuarzo en Lux Invest Fund) Empresarios del sector inmobiliario y el mundo de la construcción también figuraron entre los afectados. Los valencianos Ramón Martínez y Luis Batalla y la AFP familia de los Serratosa Caturla, arriesgaron cerca de 3 millones. Las secuelas de la estafa llegaron incluso al primer banco del país. Santander, a través de Banif, comunicó en su momento que tenía invertidos 19,5 millones en productos de Madoff. Finalmente, y pese a la oposición inicial, la entidad anunció la restitución del 100 de la inversión a sus clientes, quienes llegaron a acumular pérdidas por valor de 2.300 millones de euros por la estafa. ABC