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ABC SÁBADO, 7 DE DICIEMBRE DE 2013 abc. es cultura CULTURA 59 La Roca prisión monumental P. M. DÍEZ PEKÍN En plena bahía de San Francisco, la penitenciaria de Alcatraz supone, a juicio del artista Ai Weiwei, el entorno perfecto para su exhibición porque era un lugar simbólico donde cumplir condena y hoy se ha convertido en un destino turístico que visita mucha gente La Roca como también es conocida esta isla de 2,4 kilómetros, hará por primera vez de sala de exposiciones tras haber acogido un fuerte, una prisión militar y un penal de máxima seguridad desde 1934 hasta 1963. Antes de la exhibición de Ai Weiwei habrá que acondicionar la penitenciaría, que no tiene ni electricidad ni agua, pero cada año es visitada por un millón y medio de turistas (5.000 al día en temporada alta) Para acceder a la muestra, que tendrá lugar del 27 de septiembre de 2014 al 26 de abril de 2015, bastará con pagar la entrada a la isla, que cuesta unos 30 dólares. En propia carne Estoy familiarizado con la falta de libertad porque yo mismo me convertí en prisionero de una cárcel secreta Exposición diferente En esta exhibición el público interactuará con las obras de arte será la primera vez que se sienta inspirado por su propio arresto. En mayo, desafió de nuevo al autoritario régimen de Pekín mostrando en la Bienal de Venecia una instalación dividida en seis cajas de hierro con realistas figuras de fibra de vidrio que reflejaban los 81 días que pasó retenido por la Policía. Dichas esculturas, que fueron fabricadas en secreto en China y luego enviadas al Reino Unido y a Italia, encarnaban al propio artista y a los dos agentes de Policía que le vigilaban las 24 horas del día, observándole a 80 centímetros mientras comía, andaba unos pasos por su celda, dormía y hasta cuando tenía que ir al baño. Esta exhibición de Alcatraz será completamente distinta a la de Venecia y el público interactuará con las obras de arte porque habrá distintas formas de comunicación avanza Ai Weiwei, que a sus 56 años también cantó a ritmo de heavy metal su detención por el régimen chino en un disco publicado a finales de mayo. Junto con ambas muestras, el controvertido autor parece cerrar en Alcatraz la trilogía sobre la libertad, o más bien sobre la falta de ella, que iniciara tras ser procesado por las autoridades chinas. La acusación por evasión de impuestos contra nuestra empresa, que está a nombre de mi mujer, solo perseguía destruir mi imagen, porque aún no he sido formalmente acusado de nada ni el tribunal ha cobrado la fianza que ingresamos para pagar la multa de 15 millones de yuanes (1,7 millones de euros) que nos reclamaban recuerda Ai Weiwei, que ya está documentándose con libros y películas sobre el famoso penal. Pero, al contrario que en La fuga de Alcatraz y El hombre de Alcatraz el autor conceptual no querrá escaparse de La Roca como Clint Eastwood o Burt Lancaster, sino entrar en ella tras huir de su país, que sigue siendo una infranqueable jaula para disidentes políticos como él mismo, el encarcelado premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo y Hu Jia, premio Sajavov del Parlamento Europeo. La leyenda dice que nadie logró evadirse de Alcatraz, pero Ai Weiwei, desafiante, sostiene que lo único de lo que no puede escaparse un hombre es de la lucha por la libertad