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ABC VIERNES, 29 DE NOVIEMBRE DE 2013 abc. es ABCdelOCIO 73 Todos los hermosos camellos EL CONSEJERO Resacón apocalíptico BIENVENIDOS AL FIN DEL MUNDO Dirección: Ridley Scott. Con: Michael Fassbender, Brad Pitt, Javier Bardem, C. Diaz, P Cruz... OTI RODRIGUEZ MARCHANTE Dirección: Edgar Wright. Con: Simon Pegg, Nick Frost, Martin Freeman, Rosamund Pike... F. MARÍN BELLÓN E ABC tas Laura y El consejero inicia una historia donde el placer y el amor contrastan con la aventura a la que tendrán que enfrentarse después. Para Penélope y Michael fue fácil rodar esas escenas. Tuvimos tiempo de preparación, aunque a Ridley no le gusta ensayar explica Penélope, que halaga con admiración a su compañero en el filme: Michael es un actor sensacional, verdadero, capaz de compartir. No tenemos muchas escenas juntos, pero las que compartimos son muy intensas. Michael es una sorpresa porque, aunque es serio y profesional, es capaz de relajarse y abrirse a cualquier reacción que uno le brinde. Tiene una habilidad maravillosa porque no pelea ante nada, no necesita controlar su interpretación, reacciona de forma natural Cameron Diaz es Malkina, la imagen de la seducción, del peligro, un delirio de Donatella Versace. Guiado por el amor que siente por Laura, su prometida (Penélope Cruz) el consejero se asocia con Reiner, un exuberante empresario de la noche a quien da vida Javier Bardem. Leí el guión de Cormac por primera vez rodando Skyfall y me quedé sorprendido con el material. Para mí ha sido una gran oportunidad trabajar con estos diálogos que son un regalo por lo bien que encajan en cada escena. Yo he entendido a mi personaje como una víctima. Reiner pretende ser alguien, un ostentoso dueño de bares y discotecas con una personalidad más grande que su propia vida. Hemos tratado de crearle una imagen que se corresponde con la personalidad que está en el papel ra razonable pensar que la letra polvorienta y de confín de Cormac McCarthy tendría que enamorarse al golpe de la lámina inquietante y soñadora de un cineasta como Ridley Scott. Un idilio apasionante que se consuma en The counselor (aquí, El consejero el primer guión de McCarty para la última película de Scott. Una consumación que probablemente a ellos les ha colmado de gozos, pero (PERO) que a uno, el amante de ambos, le ha cargado de sombras. Y no falta esa letra en unos diálogos asombrosos, plenos de sutileza, inteligencia, violencia y descripción de las zonas virtuosas de la maldad; como también está en la barroca elaboración de sus imágenes y de varias escenas que no pisan nunca los terrenos de lo imaginable. Todo está rozando lo sublime y tanto lo que hablan como lo que muestran está tomado, digamos, demasiado en serio. Es un problema mayúsculo ése de tomarse demasiado en serio, y más cuando lo que se toma es ese modelo tan trillado de la frontera, el narcotráfico, el coqueteo con la violencia y el erotismo con la muerte... un paquete que ya han desenvuelto tipos como Don Winslow, los Coen, Soderbergh... El consejero es, pues, muy nutritivo para el oído y la vista, pero estéril para el razonamiento y el sentimiento... si exceptuamos una escena de desenlace y de soledad en el coche de su protagonista, el abogado que interpreta Fassbender, en la que comprende ese verso machadiano de que no hay camino, que se hace camino al andar. De todos modos, hay que darles a McCarthy y a Scott lo que es suyo, y suyo es el carácter de contar una historia banal como si no lo fuera y proponerle al espectador la visión de escenas irrepetibles, como el arranque entre sábanas de Fassbender y Penélope Cruz, o la mejor de toda la película, esa en la que Cameron Diaz, que es la manzana de Eva hecha compota por la madrastra de Blancanieves, se trajina el Ferrari de Javier Bardem espatarrada en su parabrisas... Nos cuenta McCarthy en la película cómo hay que mirar los diamantes, en una escena explosiva de metáforas, pero elude el prospecto para ver el completo de su historia, la rara moralidad que encierra. N o conviene destripar si la película acaba con el fin del mundo, pero los géneros los deja bastante tocados. El mestizaje está de moda, como probaba la reciente La cabaña en el bosque Simon Pegg y Edgar Wright empiezan lo que parece una fiesta de desmadre universitario, continúan con un desmadre más adulto, al estilo Resacón en Las Vegas y terminan con un desmadre... apocalíptico. Hasta ahí se puede escribir sin destripar el segundo gran giro de guión esto lo explicaba mejor el fallecido Syd Field una sorpresa mayúscula que, aunque parezca increíble, no descarrila y deja al espectador ante un espectáculo tan divertido como demencial. Al director y guionista, el británico Edgar Wright, ya le debíamos algún cruce de caminos, como la reciente Scott Pilgrim contra el mundo mientras que a Simon Pegg, protagonista y coautor del libreto, lo hemos visto hacer el gracioso (lo es, pero que se ande con ojo) en toda clase de títulos, incluida la última misión imposible de Tom Cruise. Juntos, Wright y Pegg ya habían dado muestras de lo locos que están con Zombies Party y Arma fatal chaladuras al borde de la parodia, con lo que se puede considerar que aquí cierran, o no, su trilogía imposible. Que de la cabeza de ambos puede salir cualquier cosa es una evidencia. Que sus películas pueden llegar a ser altamente disfrutables también parece claro, siempre que uno vaya a verlas sin prejuicios y sepa ver el talento escondido entre los cascotes.