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ABC VIERNES, 29 DE NOVIEMBRE DE 2013 abc. es cultura CULTURA 53 El origen Los tres cuentos fueron comprados en septiembre en eBay por la persona que los subió a internet La autenticidad Kenneth Slawenski, autor de una biografía de Salinger, confirmó que las historias son auténticas La huella de J. D. Salinger Salinger, último acto La escritura llenó la vida de Salinger. Da que pensar que le resultara tan fácil desaparecer ANDRÉS IBÁÑEZ ESCRITOR U colección autopublicada. Solo hay un símbolo UPC (equivalente al ISBN) en la parte trasera que no conduce a ninguna parte. Aparte de eso, la existencia no está bien documentada explicó. El filtrador compró el libro en eBay en septiembre por unos 81 euros. Coincidiendo con la publicación en Estados Unidos de la biografía The private war of J. D. Salinger (escrita por Shane Salerno y David Shields, y que Seix Barral publicará el próximo año en España) un tal seymourstainglass (miembro de eBay desde junio de 2005 y radicado en Reino Unido) inició una subasta en la que presumía de poseer una primera edición de una colección de cuentos inéditos de Salinger (según escribió: Libro de bolsillo. 47 páginas. En la página de derechos de autor dice que se publicó en Londres en 1999. Copia 6 de 25 Sin embargo, más allá de la somera aunque apetitosa descripción del producto (es probable que seymourstainglass haya hecho buen negocio, pues las respuestas de los compradores son más que satisfactorias) el rastro del vendedor se pierde más allá de las fronteras de eBay. Un acto de piratería sin precendentes (al menos en lo que a trascendencia mediática se refiere) que habrá hecho saltar las alarmas en los herederos del escritor estadounidense, tan celosos de su legado como en su día lo fue J. D. Salinger de su intimidad. Lo cierto es que, desde la muerte del escritor en enero de 2010, mucho se ha especulado sobre las obras que éste habría dejado inéditas. En agosto y dentro de una campaña de promoción sin precendentes, el biógrafo Salerno (autor también de un polémico documental sobre la vida de Salinger) aseguró que a lo largo de los próximos años verán la luz cinco novelas del autor nunca antes publicadas. Según The New York Times a Salerno le confirmaron dos fuentes cercanas a Salinger independientes y separadas que el autor de El guardián entre el centeno pidió a sus herederos que, a partir de 2015, publicaran al menos cinco libros, algunos completamente inéditos y otros ampliaciones de anteriores. Sin embargo, el hijo del autor, Matthew Saliger, no quiso hacer ningún comentario sobre futuros planes de publicación al ser preguntado por el diario neoyorquino. Está por ver si los supuestos cuentos del escritor estadounidense ahora publicados ilegalmente verán algún día la luz de forma oficial y con el consentimiento de la familia Salinger. Un océano lleno de bolas de bolos Es una precuela de El guardián entre el centeno la obra maestra de Salinger. La historia se centra en el devenir de la familia Caulfield. En concreto, en las vidas del hermano mayor (se cree que es el propio Salinger) y del hermano menor de Holden (que en El guardián entre el centeno se convierte en el personaje de Allie) Paula Es más una sucesión de escenas que un relato en sí mismo. Probablemente escrito en 1941, en una carta de octubre de ese año Salinger asegura que está terminando una historia de terror (mi primera y última) llamada La señora Hincher en una clara referencia a Paula El chico del cumpleaños Salinger hace referencia a este relato en una de sus cartas en 1951. Una chica visita a su novio en el hospital el día de su cumpleaños, donde está ingresado por una depresión debido a su adicción al alcohol. Al verla entrar, la pide un trago. Cuando ella se niega, el hombre se enfurece y empieza a manosearla. n hombre alto, feo, con un rostro inusualmente alargado, nariz rota de boxeador y profundos pliegues en el rostro, camina al lado de una mujer joven y atractiva, con una mata de pelo rojo, largas piernas blanquísimas (su piel es tan pálida que casi parece albina) y un agradable acento del sur. Se trata de Jerome David Salinger, el mítico autor de El guardián entre el centeno, y de su última esposa, Colleen O Neill. Se llevan unos cuarenta años. A ella no le l deseo de desaparecer, tan marainteresa en exceso la literatura y él la villosamente estudiado por Vilatrata con cierta condescendencia aun- Matas en su Bartleby y compañía, tieque en el fondo depende mucho más ne en Salinger un ingrediente dolorode ella de lo que querría admitir. Está so y conflictivo: su llamada vida bastante sordo, y ella tiene que hablar- espiritual Salinger consiguió convenle a gritos. Vienen de Cambridge, don- cerse a sí mismo de que escribir era un de han asistido a la graduación de la acto religioso, no artístico, y que si sehija mayor de él, Margaret Peggy guía escribiendo y publicando no haque estudia teología y tiene problemas ría más que acrecentar ese ego del que, serios de salud. Viajan en un jeep, que de acuerdo con el Vedanta, debía liel septuagenario conduce a velocida- brarse. Cuando va a aparecer El guardes endiabladas. dián entre el centeno, se embarca en el Salinger ha tenido una Queen Elizabeth y se marvida extraña y fascinante. Desaparición cha a Inglaterra para que Su primera mujer también el posible éxito del libro no Salinger nunca afecte a su ego delicado. se llamaba O Neill, era hija se escondió del dramatutgo Eugene Curioso, que una persona realmente, ni O Neill y le abandonó por tan rabiosamente egoísta borró sus otro hombre mayor que él como Salinger y tan poco llamado Charles Chaplin. huellas, ni ocultó receptiva a los problemas Luego Salinger luchó en de los que le rodeaban, esté su nombre la Segunda Guerra Muntan preocupada por su ego. dial, participó en el desemEn Franny y Zooey hay dos barco de Normandía y se casó con una posturas espirituales: la de Franny, que mujer alemana. Su trabajo como ofi- quiere apartarse del mundo repitiencial de inteligencia consistía en inte- do una y otra vez la Oración del Pererrogar a los prisioneros alemanes a fin grino, y la de Zooey, que le dice a su de descubrir a los implicados en el ex- hermana que Cristo es, en realidad, terminio. Este podría ser el primer Sa- aquella señora gorda de la que se reían. linger, que conoce a Hemingway en un Zooey es más sabio que Salinger, pero hotel en París y recibe las alabanzas Salinger, quién sabe por qué, prefiere del gran cazador blanco, el autor de aliarse con Franny. numerosos relatos sobre la guerra que Las obras finales, especialmente aparecen en diversas revistas y que Seymour, una introducción, contiepensó en reunir en un libro que final- nen la verdadera explicación de su mente nunca salió a la luz. En nueve silencio: la pérdida de ese lenguaje de estos relatos aparece la familia Caul- mágico que poseyó una vez, la disofield, uno de cuyos miembros, Holden lución de su prosa y su imaginación Caulfield, será el protagonista de El en un lenguaje caprichoso y vacío. guardián entre el centeno. El primero Ya he terminado con esto (dice al de los relatos recién exhumados, El final de Seymour, una introducción) océano lleno de pelotas de bolos, tam- o, más bien, me he terminado yo bién pertenece a la saga de la familia Hapworth, 16, 1924, que aparece ocuCaulfield. pando la totalidad de un número de The New Yorker, es el testimonio del segundo Salinger es el recluso que finitivo del declive de un escritor. La compra una propiedad en Cornish, total libertad, el total desapego, el rien las montañas de New Hampshire gor absoluto, no funcionan. La litey se retira del mundo. Un hombre aus- ratura es un acto de comunicación tero, difícil, intratable, que vuelve lo- con los demás, una forma de vivir en cos a sus hijos y a su mujer con su in- el mundo. Utilizarla para escapar del transigencia pero que en modo alguno mundo lleva al que lo intenta fuera puede considerarse un desaparecido. del mundo, pero también fuera de la En los pueblos de los alrededores to- literatura. dos le conocen. Su dirección no es un secreto y varios periodistas llegan hasta la linde de su propiedad. Uno describe una verja infranqueable y una torreta de vigilancia: en realidad, la valla tiene apenas un metro de altura, y la torreta no es más que una cabaña para los niños. Salinger nunca se escondió realmente, ni borró sus huellas, ni ocultó su nombre. Que le resultara tan fácil desaparecer nos da que pensar. Lo cierto es que la mayoría de los escritores no hacen otra cosa en su vida más que intentar aparecer por todos los medios, en todos los medios. E E