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82 GENTESTILO SÁBADO, 2 DE NOVIEMBRE DE 2013 abc. es estilo ABC El rico y la bella Eike Batista está separado de la exmodelo Luma de Oliveira, reina de una escuela de samba durante muchos años. FOTOS: AFP REUTERS Eike Batista, el hombre más rico es el nuevo pobre de Brasil Egocéntrico y vanidoso, este millonario brasileño ha dilapidado su fortuna y destruido su imperio en solo un año y medio VERÓNICA GOYZUETA SÃO PAULO pecie de capitalismo puro de alto riesgo, una apuesta en las expectativas futuras dice Francisco Petros, un respetado economista de la Fundación Getúlio Vargas de São Paulo. Batista confirmó un temor compartido hace años por analistas que veían a las empresas X volverse gigantes en el mercado de valores a partir de proyectos que aún no estaban listos. Para Felipe Miranda, analista de Empiricus Independent Research, en São Paulo, era como comprar un inmueble que todavía estaba en un papel Información privilegiada Ildo Sauer, un importante exdirector de Petrobras, la estatal petrolera brasileña, ha denunciado en varias oportunidades un favoritismo del gobierno a las empresas de Batista, principalmente a OGX. Según Sauer, influyentes expolíticos de las gestiones de Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva le dieron al ejecutivo informaciones privilegiadas sobre minas y pozos petroleros que hoy están en sus manos. De hecho, Batista contrató en sus empresas a importantes ejecutivos de Petrobras, que a esta altura ya abandonaron el proyecto. Sería así, según Sauer, que Batista compró los derechos de exploración de petróleo y gas de OGX. Sus otras empresas actúan en minería (MMX) logística (LLX) energía (MPX) y astilleros (OSX) Esas informaciones confirmarían parte de una leyenda construida en torno al patrimonio de Eike. El mito cuenta que su fortuna comenzó cuando su padre, Eliezer Batista, antiguo ministro de Minas y Energía y presidente de la gigantesca minera Vale durante el régimen militar, le dio mapas y pistas para iniciar sus actividades de comercio de oro y diamantes en la Amazonía, en la década de los 80. El adolescente Olin Batista salió de fiesta con sus amigos el pasado fin de semana y dejó una cuenta de más de 5.000 euros sin pagar en una discoteca de moda en el barrio de Urca, en Río de Janeiro. El paseo fiado no llamaría la atención si no fuera porque Oli es el hijo del hombre más rico de Brasil o, mejor dicho, de uno de los millonarios más endeudado del continente. El desmoronamiento del imperio del padre de este joven, Eike Batista, ya está considerada como una de las mayores quiebras corporativas de la historia iberoamericana. El ascenso y caída abrupta de Eike Batista, que hasta hace poco tiempo soñaba con llegar a ser el hombre más rico de la lista de Forbes en 2020 hasta hace poco era el séptimo del cotizado ránking ha sido noticia y objeto de chistes y sátiras en internet y los medios de comunicación, que se burlan del nuevo pobre brasileño y de cualquier paso en falso de él o de sus hijos. Egocéntrico y megalómano, Batista, de 56 años, le donaba dinero a Madonna para obras de caridad, llamaba la atención en entrevistas y en reuniones por tener a su pastor alemán en la ofi- Herederos de la ruina Batista tiene dos hijos, a los que ha llamado Thor y Odín, en honor de los dioses nórdicos. Ahora, ellos deben hacer frente a las deudas de su padre cina, bautizaba a todas sus empresas con una X, señal matemático de multiplicación, y a sus hijos con nombres de dioses nórdicos. Batista lo quería todo: los puertos, las petroleras e incluso el Maracaná, y un caro restaurante chino, que por hoy puede considerarse su mejor negocio. A su vanidad se suman coches y barcos deportivos, y su matrimonio con Luma de Oliveira, una exmodelo que posó para la revista Playboy y que fue reina de una escuela de samba durante muchos años. Batista presentaba grandes proyectos que serían ejecutados por ejecutivos de renombre en el mercado, que tenían el mejor conocimiento técnico en su área, entre ellos, ex ministros, ex presidentes de bancos, ex directores de petroleras. Así fortalecía la imagen de sus planes. Por su estilo fuera de lo común, muchos apostaban que el Imperio X no se sustentaría por mucho tiempo, y parece que esa hora llegó. La propuesta empresarial de Eike Batista fue una es-