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46 CULTURA SÁBADO, 2 DE NOVIEMBRE DE 2013 abc. es cultura ABC REGRESSION Ethan Hawke, protagonista de la nueva película de Alejando Amenábar ABC LOS ÁNGELES El director Alejandro Amenábar ya ultima los detalles de su próxima película, cuyo título es Regression y parece ser que no se anda con estrecheces ante la realización de esta nueva producción. Así, se ha sabido que su principal protagonista será nada más y nada menos que Ethan Hawke, según informa la revista Variety en su edición digital. Si no hay novedades ni retrasos inesperados, el rodaje de Regression comenzaría en la próxima primavera. El guión del filme, de cuyo ha argumento hasta el momento solo han trascendido algunas líneas maestras, también será escrito por el propio Amenábar. La cinta será producida por Fernando Bovaira, a través de su compañía MOD, y el mismo Amenábar mediante su productora, Himenóptero. Bovaira ha adelantado algunos detalles sobre la película, y dice que Alejandro juega en este filme con nuestros miedos primarios más profundos para hacernos sentir una vez más profundamente humanos y extremadamente vulnerables La última película de Amenábar es Ágora estrenada en 2009. Ida y vuelta La bala del arma del terrorista siempre acaba volviéndose contra el No hay olvido La peor condena siempre es o debería ser la propia conciencia Rafael Jiménez, en Barcelona INÉS BAUCELLS Ni el Athletic ni la Real guardaron un minuto de silencio por un niño ENTREVISTA Rafael Jiménez Inspector de Policía y novelista En su estreno literario, Inchaurrondo Blues novela el conflicto vasco a través de la amistad de los hijos de un terrorista y un guardia civil DAVID MORÁN BARCELONA Las conversaciones acerca de la violencia no eran habituales entre los niños, que nos esforzábamos en aparentar que era algo ajeno a nuestras vidas escribe Rafael Jiménez (Barcelona, 1962) en Inchaurrondo Blues (Principal de los Libros) estreno literario de este inspector de la Policía Nacional entrenado como coordinador y coautor de las antologías Barcelona negra y España negra La violencia, sin embargo, era parte del paisaje y del estado mental, igual que las bombas y las manifestaciones, de ese Inchaurrondo que se abría como una cicatriz en el País Vasco de los ochenta. Ante semejante frontera mental, Jiménez blande ahora el ariete de la ficción para atravesar esa otra alambrada, la de la novela salpicada de metralla y sacudida por el terrorismo, con un libro que desarma. Como lector voraz de temas relaciones con el País Vasco, siempre me he preguntado porqué a los escritores les ha costado tanto hacer libros de ficción sobre este tema señala Jiménez, quien va más allá de la crudeza, el rencor y la barbarie para enmarcar en un paisaje de violencia la amistad de Eloy y Asier. Dos niños unidos por su pasión por el fútbol y marcados a fuego por el hecho de que sus padres sean, respectivamente, un Guardia Civil destinado en el cuartel de Inchaurrondo y un terrorista de ETA recién iniciado. En la niñez no es momento de hacer preguntas que nadie quiere responder escribe un autor que, sin embargo, plantea Inchaurrondo Blues como un gran signo de interrogación. ¿Cómo se puede llegar a la barbarie en nombre de los símbolos? se pregunta. La neblina de los ochenta Envuelta en la neblina espesa de una década, la de los ochenta, en la que, recuerda Jiménez, el telediario abría casi todos los días con un atentado Inchaurrondo Blues es ficción, sí, aunque con firmes y desoladores anclajes en la realidad. Consiguieron que pudiéramos comer viendo las noticias como si nada, pero hubo un día en que me quedé congelado, y fue el día en que escuché que ETA había matado a un niño sabiendo que lo mataba explica. Se trataba de Fabio Moreno, un niño de dos años que murió el 7 de noviembre de 1991 al estallar el coche bomba en el que viajaba con su padre, el guardia civil Antonio Moreno. Llegaron más atentados y más víctimas, y con ellas más preguntas sin respuesta. ¿Cómo se pueden llevar más de mil muertos en nombre de una bandera, un idioma o un territorio? cuestiona Jiménez, para quien esta primera novela es una manera de reflexionar sobre las ramificaciones del odio y la naturaleza de la culpabilidad. La bala que sale del arma del terrorista explica después de atravesar a su víctima, va dando muchas vueltas por la vida, pero al final vuelve al cerebro, el alma o el corazón del terrorista. La peor condena es o debería ser la conciencia Una conciencia que alguien enviaba a un cuarto oscuro cuando estallaba un coche bomba, otro más, y Ander escuchaba los brindis de sus vecinos de escalera. Una conciencia que, asegura Jiménez, debería pesar como una losa sobre los asesinos y terroristas excarcelados tras la derogación de la Doctrina Parot. Cuando haya pasado todo el jolgorio y vea que pasan los años, y que quizá se ha perdido la vejez de sus padres; cuando vea que se le va la vida, quizá Inés del Río Prado pensará en los veintitrés muertos que tiene a sus espaldas reflexiona. Más preguntas, muchas de ellas aún sin respuesta, a las que Jiménez, futbolero apasionado que utiliza a la Real Sociedad como remedio que curaba de todos los males y de todas las preguntas sin respuesta añade una reflexión final. Siempre he echado de menos que el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad, como representantes del deporte, hubieran sido capaces de guardar un minuto de silencio por algún niño asegura.