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ABC SÁBADO, 2 DE NOVIEMBRE DE 2013 abc. es cultura CULTURA 45 Laurie Anderson se despide de Lou Reed: Era un príncipe y un luchador Su viuda desvela que el músico murió mirando a los árboles y haciendo la posición 21 del tai chi bolsillos. Tras triunfar en España, y al estallar la Guerra Civil, viajó por numerosos países, tanto en Europa como en América. Allí se convirtió en una estrella, aunque no olvidó sus orígenes ni sus costumbres. Durante una estancia en Nueva York cuenta la leyenda de la bailaora se le ocurrió comprar unas sardinas y asarlas en su habitación para toda la compañía. Aparte de que el humo y el olor alarmaron a la selecta clientela del hotel, se quemaron dos mesas, valoradas cada una en más de 900 dólares. MARÍA PICATOSTE CORRESPONSAL EN NUEVA YORK Arriba, Carmen Amaya bailando en una escena de Los Tarantos Sobre estas líneas, con Dalí y Gala Una tormenta de aplausos Carmen Amaya es el granizo sobre los cristales, un grito de golondrina, el cigarro que fuma una mujer soñadora, una tormenta de aplausos. Cuando su gente llega a una ciudad, suprime la fealdad, la monotonía, la tristeza; cual vuelo de insectos devora las hojas de los árboles. Desde el ballet ruso de Serge Diaghilev no habíamos vuelto a encontrarnos este tipo de citas de amor en una sala de teatro Estas palabras de Jean Cocteau, escritas en París en 1948, simbolizan la fascinación que provocó a lo largo de su vida Carmen Amaya. El 19 de noviembre de 1963, poco después de las nueve de la mañana, Carmen Amaya murió por una enfermedad renal en su casa de Bagur (Gerona) acompañada por su marido, Juan Antonio Agüero, y varios de sus familiares y amigos. Enterrada en la misma localidad, sus restos fueron posteriormente trasladados al panteón de la familia de su marido, en Santander. El día de su muerte, otro de los mitos de nuestra danza, Antonio Gades, se encontraba en Barcelona cuando se enteró de la noticia. Me fui por todos los tablaos de Barcelona contaba el bailaor a ABC en 1993 Cuando llegué al de la antigua vedette Bella Dorita, estaba la gente dando palmas y yo me puse a gritar delante de todo el mundo: ¡No tenéis vergüenza! ¡Que esté Carmen Amaya de cuerpo presente y haya un tablao abierto! Me dediqué a cerrar todo lo que hubiera abierto de flamenco Homenajes en Cataluña Barcelona ha recordado a la bailaora durante este año (en el que coinciden el centenario de su nacimiento y el cincuentenario de su muerte en apenas veinte días) con distintos actos y espectáculos, en los que el Ayuntamiento de la Ciudad Condal denominó el Año Carmen Amaya. Exposiciones como la que reunió en el Palau de la Virreina de Barcelona medio centenar de fotografías realizadas por Colita y Julio Ubiña en 1963, último de la vida de la artista; entre ellas se encuentran las del rodaje de la película Los tarantos El Mercat de las Flors, escenario barcelonés dedicado a la danza, inauguró en mayo una sala con su nombre, y el Teatro Nacional de Cataluña presenta estos días (hasta el 10 de noviembre) el espectáculo La Capitana un homenaje a Carmen Amaya en el que participan artistas como Ramón Oller, Rocío Molina, Joan Guinjoan, Mayte Martín y Jesús Carmona, entre otros. Tras haberse mantenido en la sombra desde el fallecimiento de Lou Reed el pasado domingo, el jueves Laurie Anderson compartió con sus vecinos de Long Island unas bonitas palabras de despedida a su difunto esposo. Sé que sus canciones sobre el dolor y la belleza en el mundo llenarán a muchos con el increíble júbilo que él sentía por la vida escribió Anderson en el obituario en forma de misiva publicado en el periódico local East Hampton Star La viuda de Reed explica que poco antes de su muerte le había prometido a la estrella de rock que lo sacaría del hospital para visitar juntos una pequeña localidad ubicada en la agradable y opulenta región neoyorquina de los Hamptons. Según Anderson, aunque ambos eran personas de ciudad era su hogar espiritual un lugar en el que les gustaba pasar tiempo disfrutando de la naturaleza. Fue precisamente en este entorno donde Reed falleció. Gracias a las palabras de Anderson, quien se describe como su amante esposa y eterna amiga sabemos que cuando esto sucedió, Reed estaba admirando la belleza de los árboles y haciendo la posición 21 del tai chi con sus manos de músico moviéndose a través del aire Pasó sus últimos días siendo feliz y deslumbrado con la belleza y el poder y la suavidad de la naturaleza añade Anderson, para quien Reed era un príncipe y un luchador Reed y Anderson se conocieron a finales de los 90 y contrajeron matrimonio en 2008. La salud del que fuera líder de Velvet Underground había comenzado a resentirse hace unos meses, por lo que en mayo se sometió a un transplante de hígado. Las complicaciones resultantes de esta operación fueron la causa de su muerte a los 71 años de edad. La despedida de Anderson se ha sumado a la de otras personas cercanas al cantante como su excompañero de Velvet Underground, John Cale; o los cantantes Patti Smith, Morrissey y Steven Tyler. Lou Reed y Laurie Anderson, en Barcelona en 2002 EFE