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18 PRIMER PLANO 75 aniversario El momento de la Reina SÁBADO, 2 DE NOVIEMBRE DE 2013 abc. es ABC Su forma de reinar Doña Sofía ha inventado una nueva forma de entender la Monarquía, adaptada a los nuevos tiempos Dos gestos de cariño Con toda dignidad Miles de mujeres se solidarizaron con ella al ver la grandeza con que respondía en los momentos más difíciles residencia de la Reina Victoria Eugenia en el exilio. La boda se convirtió en una fiesta monárquica para los cinco mil españoles que viajaron a la capital griega para acompañar a los novios y llenaron las calles con los colores de la bandera nacional. Tras el exilio de la Familia Real española, en 1931, había empezado en España la tradición de organizar viajes para acompañar a los Reyes en los momentos más importantes, como fueron las bodas de los cinco hijos de Alfonso XIII y los tres de Don Juan. REUTERS Cuando no éramos nadie Nueve meses después de la boda en Atenas, los recién casados se instalaron en el Palacio de la Zarzuela, de Madrid, pero en aquella época no tenían ningún puesto ni rango ni cometido. Doña Sofía también se vio salpicada por la malevolencia y los infundios lanzados por los críticos con la Monarquía. La Reina se refiere a aquellos años como cuando no éramos nadie Estábamos todo el día sin hacer nada nos explicó por lo que intenté matricularme en la Universidad, pero no me dejaron También intentó, sin éxito, ir a echar una mano en algún hospital infantil. Lo que sí le permitieron en 1973, por hacer algo fue asistir los sábados por la mañana a un curso de Humanidades en la Universidad Autónoma. Esos cursos me llenaron mucho y me permitieron estar en contacto con los universitarios en unos momentos en los que no era fácil estar con ellos Amante de los animales, pero convencida de que tenía que hacer lo que se esperaba de ella aunque no le gustara llegó a ir en algunas ocasiones a los toros. Trece años después de la boda, Doña Sofía se convirtió en Reina de España y, a partir de ese momento, empezó a desarrollar una nueva forma de entender la Monarquía, inspirada en los ejemplos de sus antepasados pero adaptada a los nuevos tiempos. Discreta, tímida y en un permanente segundo plano, durante los primeros veinte años del Reinado seguía siendo desconocida para gran parte de la opinión pública. Poco a poco, empezaron a llamar la El beso de Doña Sofía El pasado 18 de septiembre Doña Sofía besó al Rey ante los periodistas. Días después se supo que los médicos acababan de comunicarles que Don Juan Carlos debía ser operado de nuevo. atención algunos de sus gestos, como cuando subió a lomos de un burrito para llegar a una aldea y tomar un mate de coca con su amiga Jesusa, una india boliviana a la que había conocido en un cumbre sobre la mujer rural. O cuando no pudo contener las lágrimas en el funeral del Conde de Barcelona. La opinión pública descubrió a la Reina que deseaba ser útil a los demás sin mirar el reloj. A la Reina que sabía encontrar la palabra imposible de consuelo ante las víctimas de los atentados y las catástrofes. A la que se volcaba en la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción. A la que se saltaba el protocolo e incluso las medidas de seguridad, o se paraba en medio de la calle para acariciar a un pobre gato abandonado. A la Reina que el pasado lunes acudió al Hospital La Paz para apoyar a una investigadora que quería dar visibilidad a su trabajo. A la que lucha por mantener unida a su familia y a sus ocho nietos, a pesar de las dificultades. Miles de mujeres se solidarizaron con ella al ver la grandeza y dignidad con la que respondía en los momentos familiares más difíciles, después de que Don Juan Carlos sufriera un accidente en Botsuana durante un viaje privado y después de que una mujer se jactara públicamente de su amistad con el Rey. Y, siendo ella misma, empezó a forjarse una imagen que hoy la convierte, junto al Príncipe de Asturias, en el miembro de la Familia Real más valorado. A sus 75 años Doña Sofía está en su mejor momento. Su popularidad no se debe a ninguna campaña de imagen, sino que la ha ido forjando siendo ella misma desde hace 38 años. Señales positivas En los últimos meses también ha habido señales positivas en su relación con el Rey que, según las encuestas, ha recuperado los niveles de confianza anteriores al citado viaje. La señal más llamativa fue el beso que Doña Sofía le dio el pasado 18 de septiembre ante los medios de comunicación mientras esperaban la llegada de los Reyes de los Países Bajos en las puertas del Palacio de La Zarzuela. En aquel momento, ninguno de los periodistas sabía a qué obedecía el cariñoso gesto, pero cuatro días después ABC desveló que la Reina acababa de ser informada de que Don Juan Carlos tendría que ser operado de nuevo y no una, sino dos veces Al Rey también se lo habían comunicado los médicos esa misma mañana. Por eso, en cuanto vio a su marido, le dio un beso cuyo significado solo ellos comprendieron. Pero ese no ha sido el único gesto de cariño. Durante los siete días que el Rey estuvo hospitalizado, Doña Sofía acudió puntualmente a visitarle, excepto el fin de semana del 29 de septiembre, que viajó a Ginebra para asistir al cumpleaños de su nieto Juan Urdangarín. Incluso, uno de los días, llegó a permanecer ocho horas en el hospital, en contraste con los quince minutos que duró alguna de las visitas en operaciones anteriores. La Reina goza de una salud envidia- Ocho horas en el hospital SAN BERNARDO En el último ingreso hospitalario del Rey, Doña Sofía acudió todos los días a visitarle, excepto el fin de semana que viajó a Suiza. Uno de los días, la Reina permaneció ocho horas en el hospital.