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84 ABCdelOCIO VIERNES, 1 DE NOVIEMBRE DE 2013 abc. es ABC C ine Siempre nos quedará Loki THOR: EL MUNDO OSCURO Dirección: Alan Taylor. Intérpretes: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Tom Hiddleston. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR N Catherine Deneuve protagoniza esta travesía vital ABC La mujer que se fue a por tabaco EL VIAJE DE BETTIE Dirección: Emmanuelle Bercot. Intérpretes: Catherine Deneuve, Nemo Schiffman... ANTONIO WEINRICHTER L as primeras escenas dan un poco de recelo, parecen anunciar el típico drama costumbrista rural que tantas veces hacen los franceses: parecen tener un inagotable interés por verse y oírse a sí mismos (y bien por ellos, oye) pero fuera sólo se sostiene si lo firma, pongamos, un Chabrol. Además, Catherine Deneuve es siempre una variable x nunca está mal pero a veces se contenta con dejarse querer por la cámara (todavía, sí... el suyo es un largo romance) Los temores se desvanecen enseguida, en una escena a la vez trivial y formidable: la protagonista, fumadora compulsiva como la propia Deneuve en la vida real, está loca por fumar y tiene que sufrir viendo cómo un viejo campesino le lía un cigarro en real time La escena dura mucho más de lo normal, y ver cómo la negocia la actriz nos anuncia ya que vamos a ver algo especial: una ficción atravesada por lo real (habrá más actores no- profe- sionales como este viejo) una ficción que tiene, también, algo de documental de la Deneuve enfrentando unas especiales condiciones de rodaje y surfeando magníficamente en la cresta de la ola de lo imprevisto. Esta diva, que lo es, no está aquí en plan de exigir Sr. De Mille, lista para mi primer plano sino que muestra una capacidad de renovación digna del ave Fénix. Una proeza, tranquila sin alharacas ni tours de force que marida perfectamente con el personaje de esta Bettie que ha aceptado encarnar y que acaba luciendo como una segunda piel o un guante hecho a medida: una mujer de sesentaitantos (las comillas están para no tener que pedirle el carnet a M. Deneuve) que tiene una crisis a la vez sentimental y financiera, se marcha impulsivamente a por tabaco... y ya nunca mira atrás. El premio que recibe es que sólo encuentra buena gente en su itinerario y al final le toca el gordo en la lotería del amor, lo que no deja de parecer una licencia poética. Pero sus primeros encuentros, los más excéntricos e imprevisibles, justifican de sobra el que hayamos acompañado a esta Bettie en su viaje de autodescubrimiento. o le den más vueltas: Marvel ha renunciado, si es que alguna vez lo intentó, a mandarnos mensajes que calen, de alguna forma, en algo más que no sea el caparazón de piel y nervios. Sus versiones cinematográficas de cómics no solo se han ajustado al carril de la palomita, los nachos y la bebida refrescante, sino que lo han reforzado con hierro templado. Así que en este Thor: el mundo oscuro como en el uno o como en Los Vengadores todo el dinero, toda la ausencia de mensaje y la producción en sí misma van dirigidas a los números que hacen los corbatas en sus despachos. Saben lo que van a ver: un despliegue ostentoso de espectacularidad, mucha oficialidad en toda la narrativa y una falta de personalidad en la dirección que ya se hace habitual cuando las cifras se empeñan en enterrar el supuesto arte. A veces lo consiguen y aquí habrían sepultado todo en un filme lineal, plano, con las solas aristas de batallas espectaculares y las idas y veni- das por mundos paralelos si no hubiese aparecido Loki, que rescata la película de forma magistral. Ya se le veía al hermanastro malévolo de Thor un carisma que no alcanza el marido de Pataky ni aunque muestre su torso cien veces. Loki (Tom Hiddleston) realza la película desde su bipolaridad rayana en la esquizofrenia, esa mirada oculta que no sabes si te va a clavar la daga por delante, por detrás, al bies o quizás la hunda en la sien de tu peor enemigo, salvándote de grandes males aunque en la siguiente ronda quizás te sumerja en un infierno mayor. Loki resalta en todo el llano que es Thor 2 se lleva lo mejor de los diálogos, da tono dramático y real a la historia y al final resulta un héroe divertido que se permite una última vuelta de tuerca para quedarse con el personal que respira al ver que, como siempre suele hacer, renace de sus cenizas. Al fin y al cabo, cuando los corbatas decidan sacar la última gota productiva a la saga con su afán desmedido de ganar dinero sin cuidar las formas, siempre nos quedará Loki para crear otra gallina de oro, probablemente mejor, más altiva y más jugosa para seguir dando dividendos. Eso sí, es más que dudoso que puedan acabar con él, tan brillante es. Loki y Thor, hermanos y sin embargo enemigos, aunque no siempre ABC Bailando con orcas BLACKFISH Dirección: Gabriela Cowperthwaite. A. W. C omo en los buenos panfletos, o en las películas de un Michael Moore, la directora de Blackfish sabe encontrar enseguida un adecuado villano para su relato: la compañía dueña de SeaWorld (una corporación capitalista, nada menos) Y el antagonista que, siguiendo la tradición retórica de los mejo- El animal, frente a su público res documentales, tiene mucho de víctima cuyo caso clama al cielo, es la especie de la orca, que desde hace unas décadas ha debido acostumbrarse a vivir en cautividad en las piscinas o viveros de este tipo de parques temáticos, siempre dispuesta para salir a dar saltos y hacer monerías varias ante el público. Quede claro que estamos ante una película oenegé que no tiene una agenda oculta sino que se entiende como un libro bien abierto que alguien nos lee en voz alta y vocalizando muy despacio. En fin, una película necesaria, como se dice, que no tiene ningún problema en ganarse nuestra simpatía para la causa: entre la codicia de los tenderos de la zoofilia y el proyecto de devolver a la orca a su hábitat natural en alta mar, no hay mucho donde elegir. El que la orca sea más peligrosa que sus primos los delfines, y mate de vez en cuando a algún entrenador no hace sino acentuar la maldad de quienes la tienen presa. Comparecen a dar testimonio varios excuidadores de Seaworld ninguno de sus dueños: esto es un lugar común en el documental de denuncia y todos lloran en algún momento, no tanto por sus colegas que murieron aplastados bueno, sí sino sobre todo por el mamífero que se volvió loco en su pecera dorada. Eso es lo peor de este espectacular por cortesía de las orcas documental: lo mucho que se empeña en manipular nuestros sentimientos.