Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES, 1 DE NOVIEMBRE DE 2013 abc. es opinion OPINIÓN 15 UNA RAYA EN EL AGUA EL BURLADERO CARLOS HERRERA ENTRE DÍEZ Y DÍAZ Entre Díez y Díaz, dos socialistas ¿dos adversarias? le han achicado espacios P ÉREZ Rubalcaba le explicaba hace pocos días a un amigo próximo a qué sabía la soledad. No sé si se refería a la soledad categórica y arrebatadoramente creativa de una Emily Dickinson cualquiera, que al menos dejó bellos poemas para la historia estadounidense, o a la soledad del corredor de bosques acosado por el cansancio y el asalto de la prisa y la angustia. Venía a ser la queja de una soledad asumida y circunstancial a la que le llevaba cada paso que daban los hechos, las cosas, la puñetera vida ésta de la política. No tiene por qué pensar que todo le sale mal, pero sí que hay demasiada gente deseando que tropiece. Cuando eso es así, cuando peleas contra los fuegos que acosan desde fuera y, a la par, quieres sofocar los que empiezan dentro, sientes como cierto aquello del Eclesiastés: Quien acumula ciencia, acarrea dolor En los momentos menos convenientes para él, Rosa Díez presentó proposición de Ley al objeto de obligar a la toma de posición sobre aspectos metapolíticos: sí o no contra el Derecho a Decidir. Rubalcaba debía elegir: o abstenerse y presentar a todos los diputados socialistas como un bloque sin fisuras, ya que sabía que los socialistas catalanes se iban a abstener, o no soliviantar el patio y votar contra la dichosa autodeterminación. Lo primero se enfrentaba, seguramente, a sus ideas, pero estratégicamente no presentaba abismos intermedios y no le daba el gusto a Díez de bailar según su estrategia, pero incendiaba parroquia general, opinión pú- blica, editorialistas furiosos; lo segundo afirmaba apego indudable por la primacía de las normas constitucionales, pero descubría las débiles junturas que ahora mismo separan, más que unen, a los socialistas de los dos lados del Ebro. Optó por lo segundo, como sabemos, que quizá era lo menos malo, pero para el infortunio la versión que queda y se difunde es que no lo hizo como consecuencia de un ataque de responsabilidad reflexiva de Estado sino como consecuencia de las presiones de Susana Díaz, la presidenta andaluza, gestora de los votos del célebre granero del sur. Díaz aparece así como el paradigma de la sensatez y Rubalcaba, el de la vacilación. Y tampoco es eso (tenga cuidado Susana con quienes empiezan a irritarse con sus decisiones y tomas de postura: tienen poder de maniobra en el Partido y están que trinan) Gestionar ese escenario es como jugar a los platillos chinos con los ojos vendados. Por el norte desfilan los socialistas vascos por la pasarela de la levedad, queriendo poner velas a todos los actores del drama social y pretendiendo que ello sea entendido. Los navarros (que sostienen el gobierno de UPN) otrosí, diciendo esas cosas de que los asesinos ya no son asesinos una vez han cumplido sus penas, como un fiscal Calparsoro cualquiera (cosa jurídicamente cierta pero innecesaria) y siendo también víctimas de las encerronas declarativas, sea en Tafalla o en Portugalete. La catalanidad, ya sabemos, a su pedal. Y los socialistas del Antiguo Testamento metiendo presión y reclamando cirugía de guerra, sin anestesia. Echar mano de Franco y soltar por delante al malencarado Odón Elorza no ha resultado, a la vista está, uno de los mejores ejemplos de la táctica política, con lo que sólo queda protegerse de lo que pueda caer en la próxima Conferencia Política y la asumida exigencia de Primarias inmediatas por parte de medio partido, que no deja de ser otra forma política del Derecho a Decidir. Pérez Rubalcaba, fino analista, mira a su alrededor y a buen seguro se pregunta por la concatenación de hechos que cada vez le deja menos espacio de maniobra política. Entre Díez y Díaz, dos socialistas ¿dos adversarias? le han achicado espacios. Así no me extraña que quiera reformar la Constitución. Y el Tratado de Versalles, si pudiera. IGNACIO CAMACHO MORIBUNDIA A los 85 años le preguntaron a Alcántara cómo contemplaba a Dios y respondió con trascendente ironía: con expectación U JM NIETO Fe de ratas NA leyenda urbana de veracidad incontrastable cuenta que cierta inmobiliaria granadina se publicitaba proclamando que en las competentes manos de sus profesionales los clientes sólo se tenían que preocupar de morirse. Algo parecido oí decir a dos parientes que disputaban por ser enterrados en un nicho del panteón familiar: si tanto lo anhelas muérete tú primero. Pero la muerte voluntaria es tan antinatural que hasta se considera pecado; no es delito porque resulta imposible aplicarle la pena capital al reo. No obstante el negocio funerario, que es de los pocos de demanda inelástica, se ha vuelto tan gravoso que a la carestía de la existencia el ser adulto suma la de dejar de existir. Cuando era pequeño me chocaba que los seguros de vida se cobrasen en caso de muerte: entonces, sin haber leído a Mañara ni a Manrique, no podía aún comprender que la muerte es lo único seguro de la vida. Por eso todas las religiones celebran un día de los difuntos en que homenajean su propia razón de ser, que es la trascendencia. No nos importa tanto saber quién hizo este mundo, aunque le saliese regular y muy mejorable, como si el autor nos estará esperando al final de la función. Cuando cumplió 85 años al maestro Manuel Alcántara le preguntaron cómo contemplaba a Dios y respondió con estoica ironía: Con expectación Para vivir la conciencia de la muerte conviene desdramatizarla o corremos el riesgo de volvernos filósofos. Quizá sea ése el sentido de Halloween, una fiesta americana de niños que en España hemos importado como juerga juvenil, un macrobotellón que va camino de acabar, como en México, celebrándose en los cementerios aunque en alguna triste ocasión haya terminado ya en ellos. Los jóvenes carecen de sentido funeral porque en su exultante esplendor biológico falta perspectiva de postrimerías; a partir de los cincuenta sin embargo casi te alegras de los achaques porque si no te duele nada es muy probable que ya te hayas muerto. Este año la esquela del arroz con escabeche ha dibujado una sonrisa en el lúgubre panorama mortuorio de noviembre. La familia Morata se ha sentido confortada con la sonrisa nacional que ha provocado su broma mucho más tierna que macabra. Mi padre dejó escrita su propia mortuoria; a partir de entonces en los demás decesos familiares me he tenido que encargar yo, que para eso dicen que soy periodista. La necrológica es un género periodístico tan invariable que Chesterton decía que este oficio consiste en contar que Míster Jones se ha muerto a gente que ignoraba que estuviese vivo. Todas las redacciones guardan obituarios preventivos de personajes célebres pero nadie tiene prisa por escribir el suyo propio. Que esperen las rotativas. En estos tiempos en que tanto profeta apocalíptico predica la pronta desaparición de la prensa de papel, un servidor aún alienta la vaga esperanza de sobrevivir a los periódicos.