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ABC VIERNES, 1 DE NOVIEMBRE DE 2013 abc. es ENFOQUE 5 Maduro y el alcalde Rodríguez enseñan la foto de la cara de Chávez aparecida en las obras del Metro de Caracas EFE Ahora Chávez se le aparece en el Metro La necrocracia de Maduro ÁLVARO MARTÍNEZ Igual que el Tenorio regresa al teatro el Día de Difuntos, Hugo Chávez se le ha aparecido otra vez a Nicolás Maduro. Y van tres. Primero fue en formato ornitológico, con aquel pajarico chiquitico que le trinaba las glorias de la lucha revolucionaria poco antes de las elecciones. Sin desfallecer en el ridículo, luego se le presentó en esas charlas necrófilas junto a su catafalco, donde Maduro pasaba las noches en vela platicando con el caudillo muerto sobre el futuro y los retos del movimiento bolivariano. Y ahora se le aparece en las obras del Metro de Caracas, como una de aquellas caras del Bélmez de la Moraleda, Jaén, el último fenómeno fantasmagórico de esa provincia hasta la llegada del tranvía a la capital, en 2011, en el que la alcaldesa socialista se gastó 120 millones de euros y hoy es solo un ectoplasma varado. Y si Bélmez cuenta ahora con un Centro de Interpretación de las Caras en Venezuela viene haciendo falta ya un centro para interpretar a los caras porque llueven allí los caraduras a manta de Dios al amparo de la milonga bolivariana. Maduro le ha perdido definitivamente el respeto a la inteligencia de los venezolanos, a los que ofende con sus charlotadas y pamplinas esotéricas para tapar, por ejemplo, que hay desabastecimiento del 21 de los artículos de primera necesidad o que la seguridad es una quimera en un país que cerró 2012 con 21.000 asesinatos. Es frecuente que las personas con menos luces se crean iluminados. Maduro ejemplifica como nadie esta coincidencia. Ver por televisión a tu presidente en chándal, venerando con un puntero un manchurrón, que lo mismo puede ser la cara de Chávez que el perfil de una llave inglesa, debería provocar una carcajada... pero mueve a la tristeza. Quizá para compensar tanta desolación, Maduro acaba de alumbrar el Ministerio de la Suprema Felicidad, toda una paradoja en un lugar donde el sentido común anda entre tinieblas. INTERNACIONAL