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ABC LUNES, 28 DE OCTUBRE DE 2013 abc. es cultura CULTURA 57 SALVAJE (1970) y de dar carpetazo a la banda que completaban Sterling Morrison y Maurren Tucker, Reed empezó a correr sin rumbo, grabando en Londres en 1972 un primer disco homónimo que pasaría completamente desapercibido y forjando su propia leyenda en compañía de David Bowie con el imprescindible Transformer (1972) Tomando impulso en ese lado salvaje que había vivido como testigo en la Factory y acogiendo entre vientos y coros a travestis, drogadictos y personajes marginales, el neyorquino empezó a forjar su destino de icono maldito y salvaje del rock. Supo ir a contracorriente, haciendo historia sin doblegarse- -ahí está, para infausto recuerdo de los ejecutivos de RCA, Metal Music Machine (1975) cultivando una imagen de temible gruñón del rock al que daba auténtico pavor entrevistar y cambiando de pellejo sin apenas inmutarse, ya fuese para explorar los caminos de la desolación más absoluta en Berlin (1973) colarse en las pesadillas de Edgar Allan Poe en The Raven (2003) o reencontrarse con John Cale en 1990 e inmortalizar su particular adiós a Andy Warhol en Songs For Drella Más allá de esa fructífera relación con la música que se traduce en más de treinta álbumes de estudio y en directo y de la fugaz reunión de The Velvet Underground en 1993, Lou Reed siempre quiso ver más allá de las canciones y los escenarios, ya fuese compartiendo proyecto escénico con Robert Wilson en POEtry o plasmando su devoción por el escritor estadounidense con el libro El cuervo colaboración con el ilustrador italiano Lorenzo Mattotti. s Dos leyendau Reed, en una imagen de juventud, la de Lo rground Patti Smith y The Velvet Unde mpos míticos de tie los La desesperación norteamericana PATRICIO PRON L LOOK PERSONAL Los surcos del tiempo en un rostro que mira a través de sus gafas oscuras Anderson y la fotografía Casado con Laurie Anderson desde la década de los noventa, Reed encontró en la también cantante y musa de la vanguardia una pareja ideal para alejarse de los excesos y llevar a cabo espectáculos de música y poesía como The Yellow Pony And Other Songs And Stories montajes que en la última década ha venido alternando con actuaciones en festivales, recitales poéticos y ediciones de libros recopilatorios de todos sus textos como Atraviesa el fuego En los últimos años, la fotografía se había convertido en una de sus pasiones, llegando al punto de viajar a Madrid hace aproximadamente un año para presentar en el Matadero una exposición de algunas de sus instantáneas. En aquella última visita a España, se mostró taciturno y enfadado, pero entró al trapo para hablar de su mujer, de arte, de música (tuvo muy buenas palabras para Metallica, y, por supuesto, de Warhol, al que elevó a la categoría de genio) informa Inés Martín Rodrigo. ou Reed fue un producto de The Factory de Andy Warhol como Valerie Solanas y Edie Sedgwick, pero a diferencia de ellas consiguió trascender el ambiente festivo y paranoico del círculo del artista estadounidense para producir una obra equiparable a la de Patti Smith, Jackson Pollock, Robert Rauschenberg o Leonard Cohen, quienes también vivían en el Chelsea Hotel de Nueva York en 1968, cuando Warhol produjo el disco de su grupo. Quizás sea imposible para nosotros imaginar la impresión que ese grupo, The Velvet Under ground, produjo en sus contemporáneos, que nunca habían visto a una baterista de rock (Maureen Tucker) desconocían la formación clásica y el gusto por la experimentación de John Cale, sólo conocían a Nico como modelo y nunca habían escuchado canciones de rock que tuvieran como tema el sadomasoquismo, la adicción a las drogas o el travestismo. Aun siendo un producto de la fábrica de Warhol (de cuyas acciones, a menudo carentes de orientación y ya definitivamente ridículas concluido el período histórico y cultural en el que se inscribían y que les otorgaba sentido, dan buena cuenta los filmes producidos en The Factory y las anécdotas relacionadas con la famosa intervención ante la Sociedad Neoyorquina de Psiquiatría Clínica de enero de 1966) The Velvet Underground la trascendió para Hotel Chelsea convertirse en una de las primeras bandas de rock experimental y en un antecedente inmediato del movimiento punk. Refiriéndose al primer disco del grupo (el de la portada con la banana) Cale afirmó que no mucha gente lo compró, pero todos los que lo compraron crearon su propia banda Parece un exceso, pero el hecho es que la influencia de The Velvet Underground no puede ser exagerada: nuestra cultura no sería la misma sin el grupo de Reed y esto es mucho más de lo que puede decirse del resto de los productos de la factoría Warhol. Es sabido que las obras más relevantes de la cultura estadounidense son, simultáneamente, documentos de la grandeza y de la decadencia del país que los ha producido, testimonios de la sofisticación de su alta cultura y de la vitalidad de su cultura baja: dentro y fuera de The Velvet Underground, Reed fue fiel a ello, y produjo discos extraordinarios como Transformer (1972) Berlin (1973) y New York (1989) y obras fallidas como The Raven (2003) y Lulu (2011) En todos ellos se esforzó por escapar de su propia leyenda, y es posible que en sus últimas semanas haya contemplado con indignación la transformación del Chelsea Hotel (actualmente en obras) en hotel de lujo y monumento al espíritu de gozosa desesperación que hizo posible las obras que se produjeron en él, incluyendo las suyas propias, y que ya no volverán a ser escritas ni interpretadas. Al menos no allí. ABC