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28 INTERNACIONAL 2002 Bush empieza a espiar a Merkel EE. UU. comenzó a espiar las comunicaciones con Merkel en 2002. Por esos días el jefe de la Casa Blanca era George W. Bush, y Merkel era solo la jefa de la oposición. A quien sí que tenía fichado Bush era al entonces canciller, Gerhard Schröder, por su fuerte oposición a la guerra de Irak. Todo indica que la preocupación de EE. UU. con la posición alemana hacia Irak le condujo a vigilar a todos los principales responsables políticos del país. En la imagen, Merkel y Bush en Berlín en 2008 AFP LUNES, 28 DE OCTUBRE DE 2013 abc. es internacional ABC Obama mintió cuando dijo a Merkel que no sabía que la NSA la espiaba Después de que la Agencia Nacional de Seguridad le informara en 2010 de que se vigilaba a la canciller, ordenó que se mantuviera la operación GUILLEM SANS MORA BERLÍN La Agencia lo niega todo La NSA aseguró ayer que el presidente Barack Obama no fue informado en ningún momento de un eventual espionaje de la canciller alemana Angela Merkel. De esta forma la Agencia de Seguridad Nacional trata de desmentir lo publicado por la prensa alemana. El jefe de la NSA, el general Keith Alexander, no abordó con el presidente Obama en 2010 una supuesta operación de información que implicara a la canciller Merkel y jamás ha hablado de una operación de ese tipo. Las informaciones aparecidas en prensa que afirman lo contrario no son ciertas aseguró un comunicado de un portavoz de la NSA enviado a Afp. ejos de amainar, el temporal desatado por la noticia del pinchazo del teléfono de la canciller Merkel por la NSA se ha convertido en una furiosa tempestad para las relaciones entre Alemania y EE. UU. Correligionarios de la canciller reclaman suspender ya las negociaciones sobre el tratado de libre comercio entre la UE y EE. UU. y el 76 por ciento de los alemanes exigen una disculpa de Obama, según una encuesta del instituto Emnid que publicaba ayer el Bild am Sonntag Este mismo dominical se encargó de lanzar la última bomba informativa. Basándose en datos de los servicios secretos estadounidenses, asegura que en 2010 el jefe de la NSA, Keith Alexander, informó personalmente a Obama del espionaje a la mandataria germana, y que el propio presidente autorizó que siguiera la vigilancia. Lo que contradice abiertamente las ex- L plicaciones que dio Obama a Merkel por teléfono el pasado miércoles. Según el Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung Obama aseguró a la canciller que él no sabía nada de que la espiaran y que si lo hubiera sabido lo habría parado. De ser ciertas las informaciones de los medios alemanes, Obama habría mentido a la canciller. Según el Bild am Sonntag Obama ordenó que continuara la operación Es más, pidió a la NSA un amplio dossier sobre la canciller ya que el presidente no se fiaba de Merkel y quería saberlo todo sobre ella. El espionaje a la canciller no se limitó al viejo móvil de su partido, sino que también pinchó el nuevo aparato supuestamente ultraseguro que recibió el pasado mes de julio. Los agentes husmeaban cada conversación y cada mensaje SMS. Esas informaciones no se enviaban a la central de la NSA en Maryland, sino que iban directamente a la Casa Blanca. Solo una línea fija de teléfono en la Cancillería quedó fuera del radar de la NSA. Toda esta operación de seguimien- to de la canciller se orquestó desde la Embajada de Estados Unidos en Berlín, situada a unos 800 metros de la Cancillería. Se encargaban de ella dieciocho agentes de la NSA, que trabajaban en un Servicio Especial de Captación alojado en la cuarta planta de la sede diplomática. No solo el móvil de la canciller, sino todas las comunicaciones del barrio gubernamental habrían sido objeto del espionaje. Schröder, también vigilado Las escuchas a Merkel empezaron en 2002, tres años antes de que fuera nombrada canciller, aseguraba el sábado el semanario Der Spiegel Ayer, Bild am Sonntag decía que el predecesor de Merkel, Gerhard Schröder, también fue espiado por la NSA a cuenta de la oposición de su Gobierno a la guerra de Irak. No solo la negativa a participar de forma directa en esa guerra, sino también las amistosísimas relaciones de Schröder con el presidente ruso, Vladímir Putin, pusieron en marcha a la CIA y la NSA. Después, las escuchas continuaron con Merkel pese a que, en teoría, las relaciones germano- norteamericanas eran inmejorables. El enfado de la opinión pública y la clase política es considerable. Ayer, el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, elevó el tono del desencuentro al señalar que embajadas y diplomáticos tienen que respetar la ley ale- Dieciocho agentes Se encargaban del espionaje en Berlín. Su información iba directamente a Obama y la Casa Blanca