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ABC DOMINGO, 27 DE OCTUBRE DE 2013 abc. es deportes DEPORTES 111 Gran Premio de India Fórmula 1 Parrilla de salida 1. Vettel (Red Bull) 1: 24.119 2. Rosberg (Mercedes) 1: 24.871 3. Hamilton (Mercedes) 1: 24.941 4. Webber (Red Bull) 1: 25.047 5. Massa (Ferrari) 1: 25.201 6. Raikkonen (Lotus) 1: 25.248 7. Hulkenberg (Sauber) 1: 25.334 8. Alonso (Ferrari) 1: 25.826 9. S. Pérez (McLaren) 1: 26.153 10. Button (McLaren) 1: 26.487 11. Ricciardo (T. Rosso) 1: 25.519 12. Di Resta (F. India) 1: 25.711 13. Sutil (F. India) 1: 25.740 14. Vergne (T. Rosso) 1: 25.798 15. Bottas (Williams) 1: 26.134 16. Gutiérrez (Sauber) 1: 26.33 17. Grosjean (Lotus) 1: 26.577 18. Maldonado (Will. 1: 26.842 Carrera (Hoy, 10: 30 h. A 3 TV) Vettel lo tiene a tiro Logra la séptima pole del año en India y se prepara para el alirón; Alonso, octavo en otro sábado sin brillo JOSÉ CARLOS J. CARABIAS MADRID Cunde una cierta sensación de hartazgo en el universo de la Fórmula 1 y, en particular, en España. El gran público, esa población masiva que elevó este deporte a los altares por el impulso de Fernando Alonso, se muestra ahora reticente al madrugón, se despereza sin mayor interés por la sesión de clasificación y pregunta cómo ha quedado Alonso en la hora del aperitivo. A esa pereza colectiva ha contribuido decisivamente Sebastian Vettel, propietario de todas las lisonjas y todos los trofeos. Una especie de Induráin que ha anulado las emociones y que evita las interrogativas. Ha simplificado los pronósticos. Se sabe que siempre gana él. Captura las poles, hace las vueltas rápidas y se lleva los triunfos. Y convierte en repetitivo y aburrido el comentario matinal. ¿Y Alonso qué, otra vez quinto, no? Quinto, sábado y Alonso componen un trío invariable desde hace meses. Una mezcla que se ha consolidado con el paso de las carreras y que ha desenganchado a unos cuantos fieles que creyeron haber acampado en la Fórmula 1 para siempre. La realidad decreta otra sentencia. La gente prefiere dedicar su ocio al vermut en la terraza, al partido matinal de los pequeños de la casa o a dormir después de una noche de fiesta. Alonso fue octavo en el circuito de Buddh, en las afueras de Nueva Delhi, en otro sábado sin brillo. Así pinta la vida en la Fórmula 1 a estas alturas de la vida. La gran sorpresa fue la eliminación de Grosjean. El francés de Lotus se enredó con los neumáticos y después de haber sido tercero en Singapur y Corea, y cuarto en Japón, cayó fulminado junto al pelotón de los lentos. La clasificación arrancó con problemas de comunicación para Alonso. La radio interna del equipo no funcionó y en el intervalo desde la Q 1 a la Q 2 se vio al piloto español en el ga- raje de Ferrari explicando a los empleados del equipo que no escuchaba nada. Eso no le impidió ejecutar una buena vuelta y acabar segundo en la Q 2 por detrás del inevitable Vettel. Pasaron ronda los más fuertes, sin sorpresas en el banco de las eliminaciones. Cuando Vettel montó las ruedas blandas se acabó la historia. Registró un tiempo de perfil insuperable para los demás y se metió en el garaje a mirar lo que hacían los otros. Hay demasiada distancia entre él y los demás. En concreto, siete décimas con el segundo clasificado, Rosberg. Alonso no pudo pasar del octavo puesto en un sábado carente de estímulos. Sin oposición Vettel puso rumbo firme hacia su cuarto título mundial. En la India logró su séptima pole de la temporada en una sesión avasalladora, como es habitual en él los sábados. Sin oposición y sin réplica partirá primero en la carrera que ya ha ganado dos veces. Hay un mundo entre él y los demás, sobre todo en las clasificaciones. Fernando Alonso saldrá octavo en una ronda descafeinada y sin pulso. Al mediodía del domingo lo normal será relatar la cuarta coronación del alemán. La superioridad de Vettel se plasmó desde la Q 1. El alemán expresó a todos sus competidores que había poco que hacer, salvo error suyo o de su equipo. Con los neumáticos medios (teóricamente un segundo más lentos que los blandos) consiguió el mismo que Alonso o Webber. Esperaron hasta el último instante los Red Bull para salir a la pista en una evidente muestra de su dominio de la situación. Los mecánicos de Red Bull empujan el coche de Vettel al garaje EFE El progreso técnico del equipo y la cohabitación con Raikkonen serán determinantes en el futuro del piloto, que acaba contrato dentro de dos años 2014, el año clave para Alonso y Ferrari J. C. C. Cambia la reglamentación técnica de la Fórmula 1 el año que viene (mayor preponderancia de los motores) se maquilla la superioridad aerodinámica de Red Bull y los equipos deberán construir coches totalmente nuevos. Ferrari, como los demás, lleva meses trabajando en la adaptación a las normas, exprimiendo la mate- ria gris de sus ingenieros. De la lucidez en esa labor, del ingenio que se sean capaces de desplegar los empleados de Ferrari dependerá mucho la vida de Fernando Alonso en el futuro. El piloto tiene contrato hasta finales de 2016 con la escudería italiana. Firmó una ampliación en 2011, un año después de llegar a Maranello, doce meses después de afirmar rutilante y feliz que acabaré mi carrera en Ferrari porque no se puede aspirar a nada mejor La relación de idilio ha derivado cuatro inviernos después en un sólida convivencia sin resultados. Alonso quiere a Ferrari, pero no gana. Se ha desvanecido la pasión inicial y surgen las dudas. Los ingenieros de la escudería no inventan ni proponen soluciones arriesgadas para que el coche vuelve o se rompa en un todo o nada y la prensa italiana se encarga de recordar, como portavoz de un país, los errores que supuestamente comete Alonso en las clasificaciones de los sábados o en las carreras. En 2014 llega Raikkonen, tan veloz como el español. Ya sé que esto no sirve para vender periódicos, pero seguiré en Ferrari dice Alonso. McLaren y Mercedes, por si acaso, le camelan los oídos.