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ABC DOMINGO, 27 DE OCTUBRE DE 2013 abc. es cultura CULTURA 73 década de sacrificios, horrores y hambrunas sin cuento, superando indisciplinas y desafíos que, aun hoy recordados, cortan el aliento. Gobierna y enriquece a la Corona como pocos, ya que las grandes minas están en sus dominios. La corriente de oro y plata de Perú, Charcas y Potosí, que inunda Europa y funda el capitalismo, mana de su Gobierno. En las cartas que Pizarro envió a Carlos V a través de su último secretario, recientemente recopiladas por el historiador Guillermo Lhoman Villena, se reflejan motivaciones y sentimientos incompatibles con la caricatura de la leyenda negra. Martín Rubio recuerda que, por ejemplo, cuando Almagro le vence en Abancay, escribe conmocionado por la persecución y muerte de sus hombres: ...me duele y me llora el corazón, que no sé que sufrimiento me basta de no reventar con ver tales cosas e no puedo creer sino que el enemigo ha reinado en este hombre pues todas las cosas permite y consiente Poco tiempo después, tras vencer a Almagro y ejecutarle (dejando, eso sí, vivos a sus oficiales, los mismos que a la postre se conjurarían con el hijo de Almagro para asesinarle) muestra compasión por la orfandad que provoca: Don Diego, hijo del adelantado, que Dios tenga en el Cielo, queda muy pobre. Tengo por él amor que a su padre tuve, aunque él en muerte y en vida procuró mi daño y mi deshonra, por la crian- Falsos mitos sobre Pizarro La sed de oro Lo invirtió todo en fundar ciudades, explorar nuevas tierras y mejorar las ya apaciguadas. El Emperador le pide más dinero, pero no puede enviárselo porque no lo tiene, y como Carlos V no le concede la explotación de las minas de Charcas, sus últimos años son de abatimiento por no haber recibido el premio por sus conquistas. En el testamento nombra territorios pero no dinero para explotarlos, incluso habla de vender sus bienes para lograrlo Mal gobierno Se sintió hombre de América, que añoraba Trujillo, pero no quiso volver. Tuvo dotes de estadista y es uno de los primeros convencidos de la necesidad del mestizaje. Fundó ciudades como centros de una nueva civilización para conseguir la paz después de tomar un imperio cuya conquista fue más costosa que la del Azteca. Dispuso legislación que exigía el buen trato que los españoles debían dar a los incas, nunca como esclavos, sino como empleados Sed de sangre Las cartas demuestran unos vivos sentimientos de dolor ante el sufrimiento de sus hombres, también compasión por el hijo de Diego de Almagro, quien se había sublevado contra él y por cuya situación intercede ante el rey. La ejecución de Núñez de Balboa fue ordenada por el gobernador Mal explorador Su exploración no tuvo fin, mientras los recursos de las nuevas tierras pacificadas le llegaban no dejaba de enviar nuevas misiones de exploración hacia el sur. De ese modo halló las tierras más ricas en metales preciosos de América y permitió el renacer económico de Europa en la Edad Moderna za que en mi casa tomó y porque yo le he de tener por hijo, suplico a Vuestra Majestad muy humildemente tenga de él memoria y le mande hacer mercedes, pues haciéndolas a él las recibo yo, pues su padre sirvió a Vuestra Majestad Y quien tanta riqueza proporcionó no logró convencer al Emperador del orgullo de sus hazañas: Mande que se me dé como se ha dado a los demás que han servido ninguno me ha hecho ventaja como los demás lo conocen por los grandes tesoros que de mis trabajos ha recibido (solicitaba la Gobernación sobre Charcas que no le fue concedida) Sus dos últimas misivas muestran al hombre abatido, que ha dedicado su vida, energía y hacienda a vastas conquistas, exploraciones y fundación de ciudades. E a mi me abate y me pone en el hospital cargado de deudas por sostener la tierra... dice en un lugar. Y luego: Parece que, como a hombre desahuciado de vida, me dejáis a que obre natura, o muera o viva, dejándome abierta la sepultura Once días después de escribir esa carta Pizarro era asesinado en su propia casa por los partidarios de Diego de Almagro. Lo cierto es que solo la explotación de las minas de Charcas podrían haber vigorizado el poder económico de un hombre con tierras pero sin dinero, que había reinvertido en mejorar las ciudades y otras empresas. No murio rico, no murió bien, quien tan bien había servido a su Rey.