Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
60 SOCIEDAD DOMINGO, 27 DE OCTUBRE DE 2013 abc. es sociedad ABC Grasas saturadas Mantequilla Rica y abundante en grasas saturadas de origen animal. Fue durante años uno de los demonios de los nutricionistas hasta que descubrieron que la alternativa (la margarina) era mucho peor. Aceite de palma No todo lo vegetal es sano. Este aceite se produce a partir de los frutos de la palma africana (Elaeis guineensis) y es el aceite más consumido en el mundo. Es una grasa saturada poco recomendable. Chocolate Chuletón El chuletón tiene grasa saturada pero aporta beneficios nutricionales como la presencia de proteínas. Una ensalada con queso puede ser menos cardiosaludable que un buen filete a la plancha. La lista de razones para ser adicto cada vez es mayor. Si supera en un 70 %l a proporción de cacao, protege el corazón y es antidepresivo. Y si el miedo a engordar le impide engancharse sepa que un estudio de la Universidad de Granada demuestra que quienes lo toman están más delgados. Grasas buenas Comer grasa saturada ya es menos pecado Nuevos estudios alejan el dedo acusador de las grasas y señalan a los azúcares y alimentos precocinados N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID Ricas en omega 3 Las grasas insaturadas son las que llamamos grasas buenas Pueden ser poliinsaturadas como las del pescado azul (salmón, sardinas, atún... rico en omega 3 Aceite de oliva Es el rey de los aceites vegetales, un oro líquido saludable. Eleva el colesterol bueno y mantiene a raya la presión arterial. Además protege frente al cáncer. Es mejor si es extra virgen y la acidez no supera un grado. Pero no hay que olvidar que es muy calórico y también engorda. Frutos secos No todos son iguales. No son tan sanos los panchitos como las nueces o las almendras. Lo que sí les une a todos es la cantidad de grasa que como el aceite de oliva favorecen los kilos de más. ¿Ha llegado el momento de indultar a las grasas saturadas y borrarlas de la lista de enemigos número uno de la salud cardiovascular? Las (pen) últimas revisiones nutricionales empiezan a dudar de lo que hasta ahora era una evidencia científica contrastada. Al runrún de varios estudios recientes se ha sumado esta semana una voz acreditada desde el Reino Unido que ha expresado sus dudas sobre los daños que la grasa de origen animal como la de la carne roja o la mantequilla pueda infringir en el corazón y nuestras arterias. Ha sido el cardiólogo británico, Aseem Malhotra, quien ha asegurado que la ingesta de productos bajos en grasa, los llamados light o desnatados, incrementan paradójicamente el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Malhotra afirma que ese terror a la grasa con el que convivimos a diario acaba siendo más dañino. Lejos de ser saludables, dice, contienen un alto contenido en edulcorantes y azúcares añadidos y componentes con los que la industria alimentaria intenta compensar la falta de sabor. No es la primera vez que los consejos nutricionales más asentados dan un giro brusco. Los alimentos que ayer eran demonizados, como el pescado azul, hoy son una de las joyas de la salud cardiovascular. Cuesta poco recordar cuando se decía que todas las grasas eran malas o que había que comer muy pocos huevos y hoy se sabe que no elevan el colesterol ni la tensión arterial. Ahora toca buscar otros culpables y los azúcares con la fructosa a la cabeza se han puesto en la diana porque parece ser un factor de riesgo independiente para desarrollar lo que se conoce como síndrome metabólico. Esto es, factores de riesgo que conducen a sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, hipertensión... ¿Pero están todos los expertos de acuerdo en quienes son los peores enemigos del corazón y la salud? ABC ha hablado con cardiólogos y expertos en nutrición. La clave está en la dosis y el sentido común. Tendemos a buscar alimentos para convertirlos en el chivo expiatorio de nuestros excesos y todo alimento tomado con moderación probablemente no cause daño afirma el catedrático José Ordovás, uno de los discípulos de Grande Covián. Ordovás cree que el artículo de este cardiólogo británico no va desencaminado y subraya que la evidencia contra las grasas saturadas no es hoy lo fuerte que se pensaba en otro tiempo Esto no quiere decir que un exceso de grasa saturada pueda ser bueno, dice. Mi opinión es que los azúcares ocuparán el papel de villano protagonista que ahora tienen las grasas saturadas pronostica. A la medida de los genes Ese papel podría ser temporal porque Ordovás, considerado el padre de la nutrigenómica, está convencido de que esta ciencia guiará en los próximos años la alimentación en base a nuestro genoma y se podrá hacer una nutrición a la medida de cada persona. Entonces sí podremos identificar claramente a aquellos individuos que son más o menos susceptibles a los efectos dañinos de las grasas saturadas o los azúcares El endocrinólogo Francisco Javier Salvador y el cardiólogo Enrique Galve coinciden en reclamar cautela y precaución antes de defender las bondades de la grasa saturada. En mi consulta yo seguiré recomendando a mis pacientes que eviten las grasas Nunca en exceso La clave está en la dosis y el sentido común. Todo alimento tomado con moderación no es dañino Grasas trans Precocinados y bollería industrial, el enemigo a batir Las grasas trans pertenecen al grupo de grasas saturadas, pero no tienen apenas beneficios nutricionales. Estas grasas se forman cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida añadiendo hidrógenos. Este proceso se llama hidrogenación y a la industria alimentaria le resulta muy útil para incrementar el tiempo de vida de los alimentos. Ayudan a mantener el sabor y la textura a lo largo del tiempo. La mayoría de las grasas trans de nuestra dieta procede de la bollería industrial, galletas, patatas fritas congeladas, pan precocinado y congelado, palomitas para microondas... La lista es tan interminable como dañina para el colesterol y los triglicéridos.