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ABC DOMINGO, 27 DE OCTUBRE DE 2013 abc. es internacional INTERNACIONAL 53 En Estambul No queremos ir a los campos de refugiados. Están dominados por combatientes En El Cairo Hay una campaña mediática contra los sirios que está provocando el racismo de la sociedad de corta edad duerme con fiebre en un sofá, en el almacén que Mustafa ha alquilado para él y los nueve miembros de su familia. A la mujer de este chico, embarazada, la echaron del hospital a los tres días porque no podía pagarlo dice, señalando a un joven del grupo. No queremos ir a los campos de refugiados porque están dominados por los mismos que luchan en Siria. El peligro viene de todas partes, y nosotros no somos de su bando explica Mustafa. A mi sobrina la secuestraron en Damasco para pedir un rescate que no podíamos pagar cuenta su amigo Jaled Turkmani. Mustafa relata cómo su aldea quedó atrapada en la línea del frente, entre el Ejército y los insurgentes, y cómo murieron muchos de sus vecinos. Ellos decidieron marcharse, hace ya un año. Nos quedaremos aquí hasta que aca- EPA be la guerra dicen resignados. Luego, cuando todo termine, regresaremos a Siria. Es nuestro país afirman. El problema es que cada vez son más los que creen que nunca acabará. Más desesperada, si cabe, es la situación de los sirios refugiados en Egipto. El golpe contra Mohamed Mursi ha dado un giro de 180 grados a su situación. Han pasado de ser queridos y protegidos a odiados y empujados a salir del país cuanto antes. Huyeron de una guerra y se encontraron con un golpe de estado. Organizaciones como Al Gad, encargada de la acogida de refugiados, denuncia una campaña mediática contra los sirios que está provocando una conducta racista de la sociedad egipcia lamenta el doctor Ghiyath Barakat, uno de los responsables de esta ONG, que salió de Siria hace diez años para estudiar Medicina. En los medios públicos egipcios les acusan de alinearse con los Hermanos Musulmanes Mursi fue uno de los grandes defensores de la revuelta siria y los militares han realizado un llamamiento oficial para que se mantengan alejados de las zonas de protesta. Sensación de rechazo a la que hay que sumar las nuevas medidas restrictivas de las autoridades, que no esconden su interés en deshacerse de estos refugiados. Y el puerto de Alejandría se ha convertido ya en una de las principales puertas de salida.