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ABC DOMINGO, 27 DE OCTUBRE DE 2013 abc. es internacional INTERNACIONAL 47 Los socios de Kirchner en crisis zuela analizó. Los venezolanos viven en permanente zozobra, aquejados por una inflación galopante que ya ha escalado la cota del 50 El desabastecimiento afecta a un 21 de productos y alimentos de primera necesidad. Venezuela ha acabado con su industria productiva. Tiene que importar prácticamente todo lo que consume. Pero el país carece de las suficientes divisas para comprar todos los bienes y productos bienes que necesita. Al tiempo que en los últimos quince años ha acumulado una deuda pública que ya supera los 200.000 millones de dólares. Aunque sigue siendo la violencia en la calle la mayor preocupación de los venezolanos. El año pasado se saldó con 21.000 asesinatos. Asimismo, las protestas diarias por reivindicaciones laborales, falta de viviendas e incumplimiento de grandiosas promesas son fiel reflejo de una creciente crispación de la sociedad. Situación ante la que Maduro intenta frenar el descontento con anuncios visionarios. Desde la creación del puesto de viceministro de la Suprema Felicidad hasta la idolatría al desaparecido Chávez: He decidido decretar una jornada de lealtad y de amor, de lealtad al sacrificio que (Hugo) Chávez hizo por nuestra patria. El 8 de diciembre será el día de la lealtad y, a partir de hoy, el Gobierno irá a la calle, a la lucha, a la resistencia Así piensa Maduro arreglar los desaguisados de la inflación y la inseguridad. El caos económico, la corrupción, la violencia y la debilidad institucional lastran a unos países que presumen de progreso Brasil Crecen las dudas sobre el país del milagro VERÓNICA GOYZUETA CORRESPONSAL EN SAO PAULO De país emergente envidiado y causa de asombro a estado en observación crítica. La promesa brasileña, que alardeaba de su pronto ingreso en el club de los países más ricos del mundo, comienza a causar decepción tanto a los inversores que apos- taban por el gigante sudamericano como a la población, que percibe que la política de grandes eventos y mundiales de fútbol no resolverán problemas, sino que generarán nuevas deudas. Brasil ya no será la quinta economía más fuerte del mundo en 2015, como llegó a anunciar The Economist hace sólo cuatro años. Hoy, en un tono muy distinto, The Economist se pregunta si Brasil no lo habrá echado todo a perder. La popularidad de Dilma Roussef sigue siendo muy alta, y todas las encuestas señalan que volvería a ganar las elecciones. Pero no remiten las turbulentas protestas callejeras que se dispararon en junio. Y ahora son bastante más violentas. El país mejoró mucho en los últimos veinte años, pero la estabilidad económica y el acceso a programas sociales no han sido suficientes para resolver problemas como la corrupción, que mina todas las esferas públicas, la violencia policial, una política fiscal caótica y poco eficaz y una infraestructura precaria. Videoanálisis sobre la izquierda de Iberoamérica en crisis que Ortega ha tenido cierto éxito en la gestión de la economía. Ha sabido mantener buenas relaciones con el sector privado del país y se ha beneficiado de los altos precios que algunos productos de exportación han obtenido en el mercado internacional. Sin embargo, el temido recorte de la ayuda de Caracas, un declive en los precios de exportación y un brote de roya que ha diezmado los cafetales vienen a ensombrecer el panorama. Además de las dificultades económicas, preocupa también la presencia de grupos armados en el norte del país, alzados contra el Gobierno. Situación ante la que los obispos nicaragüenses han hecho un llamamiento al diálogo al presidente Ortega para evitar una escalada de la violencia. Un manifestante brasileño ataca un cajero automático junto a una delegación del Banco de Santander EFE SAO PAULO Vandalismo en las protestas por el precio del transporte público V. GOYZUETA SAO PAULO El centro de Sao Paulo se convirtió de nuevo en un polvorín después de que grupos de vándalos se apoderaran de una manifestación contra el alto precio del transporte público. Al cabo de dos horas de manifestaciones pacíficas, un grupo de personas comenzó a destruir e incendiar autobuses, a atacar a policías y a robar comerciantes. Un coronel de la policía militar casi fue linchado y al menos 78 personas fueron detenidas. Era una manifestación que tenía todos los ingredientes para ser caldo de cultivo (de violencia) por la región en que se realizó y por la cantidad de gente esperada declaró a ABC Esther Solano, doctora en Ciencias Sociales y una de las prin- cipales estudiosas del Black Bloc, grupo incitador de la violencia en las marchas brasileñas. Curiosamente, nota Solano, el Black Bloc paulista publicó una nota en su página, pidiendo que no haya violencia contra la policía ni ataques a bancos. Pero, según Solano, hubo gente que se aprovechó de la multitud, para provocar violencia y robar. Las imágenes del brutal ataque a un coronel de la policía, Reynaldo Rossi, considerado como persona dialogante por el propio Black Bloc, provocó sorpresa y gran preocupación en la opinión pública.