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ABC DOMINGO, 27 DE OCTUBRE DE 2013 abc. es españa ESPAÑA 33 Daños colaterales Golpe a la Justicia en prisión con sus ataques deroga la doctrina Parot pone a varios de ellos a un paso de la calle. Fuentes penitenciarias consultadas por ABC, y que J. M. VALENTÍN TEJERO VIOLADOR Y ASESINO DE LA NIÑA OLGA SANGRADOR han tratado a estos sujetos, advierten: Hay un alto riesgo de reincidencia. En prisión continúan fantaseando con sus ataques PEDRO LUIS GALLEGO VIOLADOR Y ASESINO DE LETICIA LEBRATO Y MARTA OBREGÓN Rasgos psicológicos Este tipo de criminales no tienen una afectividad desarrollada y son incapaces de sentir el dolor de los demás Alarma social Al ser personas libres, el control policial sobre ellos tiene que ser limitado cia. Apenas tres meses después fue de nuevo encarcelado acusado de violar a una indigente en las proximidades de un albergue de Madrid. ¡Usted y yo nos volveremos a ver! le espetó al juez que lo envió de nuevo a prisión. En el caso de los que pueden beneficiarse de la sentencia de Estrasburgo, las fuentes consultadas alertan de que la mayoría de ellos carece de arraigo familiar y laboral, lo que complica las cosas. Al tratarse de un peligro para la sociedad, cuanto más tiempo pasen en prisión es mejor. Eso hace que disminuya el riesgo, aunque no lo elimine El factor de la edad juega su papel, aunque no es definitivo. Evidentemente, tiene un efecto limitativo de su capacidad de movimientos, y es cierto que con los años las probabilidades de reincidencia bajan. Aunque en general es así añaden los expertos no lo es menos que algunos ya tienen previamente problemas sexuales y utilizan objetos en sus ataques para suplirlos. Y en estos casos la edad cuenta menos precisan. Miguel Ricart, violador y asesino de las niñas de Alcácer, en la Audiencia de Valencia ABC Los expertos creen que este individuo tiene un alto riesgo de reincidencia. Desarrolló un plan, tomó decisiones que le pusieron en una situación favorable para violar y asesinar en 1992 a Olga Sangrador, de 9 años. Es un tipo inteligente, tranquilo. En prisión se muestra muy colaborador, como la mayoría de los depredadores Cuando se le aplicó la doctrina Parot hubo alivio por parte de quienes mejor le conocían. No tiene familia ni nadie que lo controle en el exterior, y es significativo el hecho de que se casara con una adolescente de 14 años. Ha pedido perdón por lo que hizo, pero hay quien piensa que lo hizo como vía para salir antes de prisión. Ya ha dado instrucciones a su abogado para que pida que se le aplique la sentencia de Estrasburgo. El violador del ascensor asesino de Leticia Lebrato (1992) y Marta Obregón (1993) además de autor de múltiples agresiones sexuaes, es uno de los perfiles típicos del depredador según los expertos. No mantiene apenas relación con el resto de los internos. Sus delitos no tienen atenuantes: para los expertos es simplemente un hombre cruel, sin escrúpulos. La asociación Clara Campoamor asegura que jamás ha pedido perdón y no ha mostrado signo alguno de arrepentimiento que le haga merecedor de ganarse el derecho a la reinserción Ya ha ordenado a su letrado que pida su excarcelación. Castración química En cuanto a la castración química, recuerdan que el violador en serie comienza a delinquir con la cabeza antes que de hecho. Es un problema mental Y esos productos no consiguen acabar con esos sueños sexuales; solo actúan en el plano físico Ahora el reto que se le plantea a Interior es serio. Si estos individuos y otros peligrosos asesinos salen a la calle, la alarma social será inevitable. Pero serán personas que han saldado sus deudas con la justicia y, por tanto, ciudadanos libres. ¿Se les puede vigilar? Las fuentes consultadas creen que se puede estar atentos a sus movimientos. Pero no seguir cada uno de sus pasos sin riesgo de que lo denuncien. sías y ayudarles a que puedan dar una respuesta adecuada cuando se presenten Pero incluso aunque consigan controlarse a nivel conductual hay algunos que no quieren desprenderse de ello: Te dicen que no les puedes quitar sus fantasías, porque entonces qué les queda En prisión, según las fuentes de Instituciones Penitenciarias consultadas por ABC, tienen un comportamiento muy correcto: Se adaptan mejor que la mayoría, son muy respetuosos con los funcionarios y pueden llegar a tener un destino de cierta responsabilidad sin crear el menor problema En los centros, por tanto, su conducta es normal, entre otras razones porque no se relacionan con niños, en el caso de los pederastas, ni con mujeres a las que consideren vulnerables. Claro que en los módulos puede haber funcionarias, y también hay psicólogas o educadoras sociales... Pero no intentan nada, porque se trata de una población controlada Ellas son las que mandan, las fuertes, y ellos lo tienen muy claro. La reacción que pueden tener estos individuos en el exterior de la prisión es, cuando menos, incierta. Atrás queda para ellos una vida normalizada, en la que están siempre vigilados. Al contrario de lo que sucede con los tra- tamientos de desintoxicación de drogas, en el que los internos cuentan con medios y apoyos de organizaciones para continuar sus tratamientos en el exterior, en el caso de los delincuentes sexuales no sucede lo mismo. No hay nadie que se ocupe de ellos, por lo que tampoco tienen quién les controle. Y el riesgo se dispara El precedente de José Franco de la Cruz, Pepe el Boca que cumplió condena por la violación y asesinato en 1991 de la niña de Huelva de nueve años Ana María Jerez Cano, es muy ilustrativo. Después de 21 años en prisión, rozando los 50, este individuo salió a la calle en mayo de 2012 proclamando su inocen- Videoanálisis del peligro de reincidencia de los depredadores