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32 ESPAÑA Golpe a la Justicia Daños colaterales DOMINGO, 27 DE OCTUBRE DE 2013 abc. es españa ABC Los depredadores fantasean No son terroristas, ni mataron por odio ideológico. Son depredadores individuos incapaces de sentir piedad por sus víctimas, PABLO MUÑOZ MADRID psicópatas que trazan planes para violar y asesinar. La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo que Juan Manuel Valentín Tejero, Pedro Luis Gallego o Miguel Ricart son algunos de los depredadores así se les conoce en el argot penitenciario que pueden salir de prisión tras la decisión del pasado lunes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. A pesar de los años que han pasado, sus crímenes no se olvidan. La violación y asesinato de la pequeña de nueve años Olga Sangrador; de las jóvenes Leticia Lebrato y Marta Obregón, y de las niñas de Álcácer, Miriam García, Toñi Gómez y Desirée Hernández, abrieron en canal a una sociedad atónita ante la extrema crueldad con la que actuaron sus verdugos. Ahora, la pregunta es obvia: veinte años después, ¿estos tipos pueden haber cambiado? Los expertos de Instituciones Penitenciarias consultados por ABC, que han tratado a este tipo de sujetos, no tienen dudas: Se trata de criminales incluidos en el 5 por ciento de los que tienen más posibilidades de reincidir. No se conforman con perpetrar una agresión sexual, además matan. Actúan, por tanto, con una violencia innecesaria para conseguir su objetivo, lo que que desvela una personalidad psicopática, un plus de maldad. De forma habitual no se someten a un programa de rehabilitación, y cuando lo hacen los resultados son muy limitados porque son impermeables a ese tipo de tratamientos Y continúan: Son personas que no tienen una afectividad desarrollada, que carecen de empatía; es decir, son incapaces de sentir el dolor de los demás MIGUEL RICART VIOLADOR Y ASESINO DE LAS NIÑAS DE ALCÁCER Junto con Antonio Anglés, Miguel Ricart violó, torturó y asesinó el 13 de noviembre de 1993 a Miriam, Toñi y Desirée. Ese mismo año había pasado por prisión por tráfico de drogas. Los informes psiquiátricos son claros. El 31 de enero y el 2 de marzo de 1993, poco después de su detención, admitió su implicación en los siniestros crímenes: Refiere que estuvo implicado y que era en todo momento consciente de lo que ocurría. Conservó en todo momento una correcta percepción del conjunto de circunstancias en relación con lo sucedido Hace mención a que su voluntad se encontraba fuertemente condicionada por el temor. Antonio Anglés le impedía con sus amenazas actuar de otro modo Explica que se encontró arrastrado por una corriente en la que te dejas llevar y no sabes realmente cómo salir Llama la atención el mínimo impacto afectivo que la representación mental de estas cuestiones (que las víctimas hubieran sido su madre, su hermana o su hija) suponían en él Los forenses afirman que es una persona inmadura. No son enfermos No son enfermos mentales. Tal como demuestran los distintos informes forenses que se han podido escuchar en los juicios a los que fueron sometidos, distinguen entre el bien y el mal, y eligen este último Además, siempre según las fuentes de Prisiones, no son individuos impulsivos, como alguien podía pensar. Al contrario, analizan la situación y solo actúan cuando consideran que tienen posibilidades de éxito. Por tanto, diseñan y ejecutan un plan para satisfacer su deseo Por ejemplo, si se trata de pederastas es habitual que merodeen por los colegios, que se acerquen a los niños y les hagan regalos, que se ganen su confianza hasta lograr que se vayan con ellos. Cuando se les examina añaden los mismos medios queda en evidencia que antes de convertirse en violadores y asesinos de hecho ese ataque se ha convertido para ellos en una fan- Perfil del delincuente sexual de riesgo El profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona Santiago Redondo aporta algunos indicadores de riesgo de reincidencia: mayor número de delitos sexuales previos, o delitos en general; menor edad; versatilidad delictiva; violencia en la realización de los delitos previos; que sus víctimas sean desconocidas; que sean menores o masculinas; que el delito no sea resultado de una situación de estrés; que se trate de un psicópata; que cometa acciones excéntricas, rituales, fantasías desviadas recurrentes o use pornografía; que presente varias parafilias; negación o racionalización persistente del delito; baja o nula motivación para seguir un tratamiento; baja competencia interpersonal; alta excitación ante estímulos desviados y no tener pareja. tasía sexual, es una escena que han recreado en su mente con anterioridad y que la hacen realidad en el momento más favorable para ellos. Por tanto, antes de que hayan perpetrado los ataques en su imaginación ya son agresores sexuales Psicólogos que participan en los tratamientos de rehabilitación de estos criminales añaden elementos inquietantes a su perfil: Cuando están en prisión siguen fantaseando con sus delitos. Es su forma de obtener satisfacción sexual, que de otro modo no encuentran. Si aceptan someterse a un tratamiento nuestro trabajo consiste en intentar eliminar esas fanta-