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12 OPINIÓN LA FONTANA DE ORO PUEBLA LUNES, 14 DE OCTUBRE DE 2013 abc. es opinion ABC FÉLIX MADERO CHOQUE DE TRENES Nos quieren hacer tragar que lo contrario de Mas es Rajoy. Uno la modernidad, otro la involución. Pues no UANDO la realidad que llega es siempre la que te interesa empieza el problema. Eso le está pasando a Artur Mas, un político adormecido en un limbo en el que la fantasía transforma las cosas en su propio beneficio. Algo así le pasaba a Hugo Chávez, ¿lo recuerdan, verdad? Asumir la realidad exige cordura y madurez política. Sabíamos antes de que la plataforma Som Catalunya, somos España llenara de ciudadanos sin complejos la Plaza de Cataluña que no todo era una fiesta por la independencia. Sucede que hoy apreciamos la situación de manera clara y directa. Cataluña es una sociedad fracturada por culpa de un dirigente sometido a unos sueños que producen monstruos y fracasos electorales. ¿Cómo es posible que la gente sensata que hay cerca de Mas no se plante, cómo que nadie tenga el valor suficiente para decir que eso que se ve al fondo es el vacío y que ahí no desea ir. Cataluña es un pueblo en manos de un perdedor político sin porvenir, y ya se sabe lo que el poeta dice: Te llaman porvenir porque no vienes nunca Qué bien explican la situación los versos de Ángel González. Pero callan empresarios, intelectuales, periodistas; callan los catedráticos catalanes de Historia capaces de leer los libros sabiendo que la verdad casa mal con los sentimientos. No se les pide un acto heroico, sólo que digan la verdad a los suyos, que les adviertan de que no hay sitio para la política si encima de la mesa no hay más argumento que la emoción. Rubalcaba no calla, se lía en las faldas del PSC mientras la presidenta andaluza, Susana Díaz, lo deja instalado en la incuria política, allí donde habita el pasado y todo lo que es prescindible. Cuando la melancolía va burdamente mezclada con la mentira la consecuencia del parto es el disparate y, entonces, se hace presente la admonición de Joaquín Leguina ayer en ABC. Siento respeto por Leguina, por eso no me deja indiferente eso de que se vayan preparando los nacionalistas si vamos al choque de trenes. Cuando la ley no se cumple, cuando la insumisión es cotidiana, la colisión está cantada por mucho que apelemos al dialogo. En el catecismo de Artur Mas está que si la verdad molesta la negamos. Si la derrota avisa, generalizamos las culpas. Si las encuestas anuncian derrota, encargaremos otras. Valdrá de poco porque incluso a los medios mejor tratados por la Generalitat les resulta imposible esconder el fracaso del llamado nacionalismo catalán moderado. Culpa tenemos los periodistas de tragarnos semejante oxímoron sabiendo que no hay moderación allí donde prende el nacionalismo. Como nos quieren hacer tragar que lo contrario de Mas es Rajoy. Uno la modernidad, otro la involución. Pues no. El primero ha decidido pasarse la Constitución por donde más le place, el segundo prometió defenderla. Así como el lujo no es lo contrario de la pobreza, sino de la vulgaridad (Coco Chanel) el desafío catalán no lo es de una supuesta falta de libertad, sino de la legalidad. ¡Qué hartura, señores, qué hartura! C EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA UN MILAGRO PARA CATALUÑA Partiendo de un igualitarismo que no reconoce privilegios históricos a ninguna región, se han repartido privilegios a troche y moche L O escribía Tirso de Molina, recordando una visita del rey Carlos I a Barcelona: La lealtad de Cataluña, si en conservar sus privilegios es tenacísima, en servir a sus reyes es sin ejemplo extremada Y, en efecto, si repasamos nuestra Historia remota, descubriremos que todos los conflictos que estallan en Cataluña durante siglos se explican por agresiones a sus privilegios, que los catalanes defienden tenacísimamente: así ocurre en 1640, durante la Guerra de los Treinta Años, cuando Olivares pretendió imponer a Cataluña una contribución en tropas y en dinero que violaba sus fueros; y así ocurrió en 1714, durante la Guerra de Sucesión, en la que Cataluña se adhiere al bando que finalmente resultaría perdedor. Consecuencia de aquella Guerra de Sucesión fue la abolición de los fueros de los territorios de la Corona de Aragón, mediante los llamados Decretos de Nueva Planta, que a la larga sería aprovechada por el nacionalismo como coartada para fomentar la conciencia de agravio histórico, frente a otras tierras de España que los conservaron. Yo siempre he tenido estos igualatorios Decretos de Nueva Planta, que habitualmente se consideran un hito del Progreso, por una de las mayores calamidades de nuestra historia, puesto que pretendieron refutar la tradición política española, fundada en la unión de sus tierras median- te el reconocimiento de sus derechos históricos. Aquellos Decretos fueron una herida irrestañable en la realidad biológica de España; y en esa herida seguirían hurgando todas las pretensiones políticas empeñadas en fundar la nación sobre tesis puramente contractualistas. Pero, pese a todo, Cataluña siguió sirviendo a sus reyes con lealtad, como quedó probado en los heroicos episodios del Bruch o en el asedio de Gerona, durante la guerra contra los gabachos. Y a catalanes orgullosos de ser españoles los seguiremos encontrando mucho después, en las artes, el ejército o la política. Tal vez porque como constató Prat de la Riba, uno de los impulsores más acérrimos del nacionalismo catalán el ser de Cataluña seguía pegado como los pólipos al coral del ser castellano ¿Y cómo lograr que el ser catalán se despegase? Prat de la Riba, en frase célebre y estremecedora, reconoce que esta obra no la hizo el amor, sino el odio En esta obra odiosa, el nacionalismo se sirvió, paradójicamente, del mismo concepto contractualista de nación que los enemigos de los fueros habían logrado imponer: a fin de cuentas, si nación es una mera colectividad humana asentada sobre un territorio definido y dotada de una autoridad soberana que emana de sus miembros, ¿por qué Cataluña no va a poder erigirse en nación? En un infructuoso esfuerzo por evitar este inevitable proceso disgregador ínsito en el concepto contractualista de nación, se ha hecho un pan como unas tortas, mediante el llamado Estado de las autonomías Partiendo de un igualitarismo que no reconoce privilegios históricos a ninguna región, se han repartido privilegios a troche y moche, sin fundamento histórico alguno, en un proceso que no ha hecho sino generar agravios entre las regiones, a la vez que despertar la voracidad nacionalista, que en la petición incesante de nuevos privilegios creados ex novo ha hallado un incesante filón. Si Cataluña ha de seguir siendo española no lo será por los vanos y patéticos intentos de parchear los rotos creados por el arrumbamiento de la tradición política española, sino porque del ser de Cataluña brote un impulso biológico que se rebele contra la obra del odio. ¿Que se requiere un milagro para que ese impulso renazca? Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera