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MARTES 24.9.2013 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.698 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. 13392 8 424499 000013 EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO El cartero multifunción Los empleados del servicio postal belga aprovecharán cada visita a los domicilios para realizar otros trabajos, como leer contadores o vender seguros ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL EN BRUSELAS IGNACIO RUIZ- QUINTANO YE ¿Por qué, si el padre siempre fue Kirk Duglas, el hijo tiene que ser Michael Daglas, que es como pasar de toro a buey? a de cartero es una de las primeras profesiones en la creciente lista de las afectadas por la expansión de internet. A falta de cartas, los responsables de los servicios de correos están buscando nuevas misiones para los repartidores con tal de mantener su rentabilidad. En Bélgica, desde la entrada en vigor de la directiva europea sobre liberalización de los servicios postales, temen incluso que empresas privadas o los correos estatales de sus grandes países vecinos, como Francia y Alemania, puedan acabar por hacer desaparecer el suyo. ¿Solución? Buscar nuevas misiones para los carteros, aprovechando que todavía son unos de los escasos profesionales que visitan personalmente a los clientes a domicilio. La primera propuesta es tan evidente que parece mentira que no se hubiera puesto antes en práctica: la lectura de contadores, una actividad que, dadas los laberínticos métodos que se utilizan para ello en este país, les viene que ni pintada. De hecho, todavía son, junto con los policías, los únicos que tienen derecho a acceder legalmente a las partes comunes de los edificios de apartamentos (en su caso, solo en horas de trabajo) Pero también las compañías de seguros se han interesado en estos posibles colaboradores para que en lugar de limitarse a entregar las pólizas puedan ofrecer otros servicios o inspeccionar los daños en caso de reclamaciones. En los años 80, en Bélgica había 60.000 carteros; hoy ya son solamente 30.000, y se calcula que dentro de un lustro serán apenas 20.000. Sin embargo, el ritmo de la disminución del número de envíos postales es aún más rápido que el de los efectivos, por lo que los Un cartero belga reparte el correo en bicicleta sindicatos insisten en que L la productividad de los menguantes cionarios de correos en la ventanilla. efectivos no ha dejado de aumentar. Es decir, que puede que los carteros Si además hay que añadir nuevas ta- vuelvan a llamar dos veces, pero será reas, es posible que a medio plazo el para cosas distintas a repartir el cotrabajo sea humanamente insosteni- rreo o tal vez haciéndolo de forma dible para los carteros ferente. La misma tecnología que está De momento, en Bélgica la reduc- arrumbando esta mítica profesión poción de funcionarios del servicio de dría acabar sirviendo para encontrar correos no se ha centrado solamente nuevas fórmulas de transmitir docuen los encargados de reparto. Hace dos mentos certificados de forma aún más años se cerraron la mitad rápida y segura, como de las oficinas del país y Los carteros y los dijo el comisario eupolicías son los a cambio se han abierto ropeo de Mercado Inmostradores en algunos únicos en Bélgica terior, gracias a las supermercados, donde los nuevas posibilidades que pueden usuarios pueden comprar tecnológicas Quién acceder a las sellos o enviar cartas y pasabe si los viejos carzonas comunes quetes certificados. En las teros tendrán que de los edificios oficinas de correos que cambiar la pesada quedan se están instalanbolsa por una tabledo máquinas que sirven para pesar las ta y un escáner con impresora para cartas e imprimir el franqueo corres- ofrecer viajes de vacaciones o ropa pondiente, después de cobrar a una de catálogo a los que todavía reciban tarjeta de crédito, sin necesidad de uti- cartas, que seguramente serán del lizar ni los clásicos sellos ni los fun- banco. L ABC a otra noche, mientras esperábamos para cenar a Hughes, que ha tenido que traducir a todos los poetas ingleses para poder consagrarse al estudio de los centros ungulares (con la uña) de Carvajal en la banda derecha del Bernabéu, mi amigo Márquez me ponía entre la espada y la pared de una cuestión inquietante: ¿Por qué, si el padre siempre fue Kirk Duglas, el hijo tiene que ser Michael Daglas? Parece una bobada, pero de Duglas a Daglas va el mismo trecho que de toro a buey, pues de Duglas a Daglas se puede ir, mas de Daglas a Duglas resulta imposible. Entre los juncos y la baja tarde ¡qué extraño que me llame Federico! Sólo que ahora Federico ha dejado de ser nombre de poeta, como Neftalí o Gustavo, para pasar a ser nombre de perro. Con la gran transformación laica de la sociedad española, los perros de piso acaparan los nombres del santoral cristiano, mientras que sus dueños deciden ponerse nombres extraídos de prospectos farmacéuticos, como Diosmina o Glicerol. Vamos, Federico dale la patita al señor dice, simpatiquísima, Diosmina, a su bull terrier cuando se interesa por él un forastero. Pero por regla general, y éste es un asunto contrastado por nuestros mejores costumbristas, allí donde hay un nombre raro hay una cosa no menos rara. En la tele, por ejemplo, sale un exportero de fútbol que se llama Cañizares y que nació en Puertollano, y, sin embargo, peina pelo rubio Fay Wray y dice Yonas a un tal Jonás y Yesé a otro tal Jesé. Y luego nos hacemos cruces con Ana Botella, que ni se tiñe de rubio (ni siquiera se sabe si se tiñe de algo, teniendo el mismo peluquero que Dragó) ni habla de fútbol ni dice Yesé aunque ya sabemos que no es Ángela Merkel, la ubérrima frau, tan risueña en su zapateril fracaso (todo hombre es el fracaso de un ángel, dejó dicho Pemán) con esa femineidad de morrito de Tim Robbins y párpado de Anthony Hopkins, que es quien debiera encarnarla un día en el cine.