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52 CULTURA MARTES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2013 abc. es cultura ABC Caníbal otro plato fuerte del cine español, llega a San Sebastián Antonio de la Torre da vida a un psicópata en la película de Manuel Martín Cuenca OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE SAN SEBASTIÁN Algo tendrá la carne humana cuando el cine español la bendice con tres películas apretujadas: la recién estrenada Omnívoros la de Álex de la Iglesia, con Carmen Maura y Terele Pávez, y con la marmita llena de miembros de nuestro actual y manoseado Estado de Derecho; y la de Manuel Martín Cuenca, Caníbal donde el puntilloso director hace un retrato de las horas del día de un psicópata que asesina señoras estupendas para que le llenen la despensa. Y el retratado lo interpreta Antonio de la Torre con la seriedad y porte de un catedrático de filosofía, aunque a lo que se dedica en realidad es al noble y desusado oficio de sastre. Gran secuencia inicial en la que uno ya advierte la pericia, frialdad y falta de escrúpulos de este hombre aburrido y respetado al que la película le irá otorgando una compleja doblez de dignidad y brutalidad. Antonio de la Torre es un actor al que te lo crees tirando un penalti y parándolo al mismo tiempo, y aquí compone a un tipo al que la pantalla se ve imposibilitada de definir, con lo que la película se dedica a sugerir un diseño de interiores (los de este sujeto y su ambiente) que humanicen una fachada horrible, como la que se nos muestra en la excelente secuencia de playa nocturna y miedo insoportable. El argumento no se resigna a la monotonía del psicópata gracias, precisamente, al efecto Psicosis con la aparición de la chica y la pirueta de la hermana (excelente actriz Olimpia Melinte) que le cambian, si no la afición gastronómica al protagonista, sí al menos el género a la película, ofreciéndole al espectador una muleta para que pasee el argumento hasta el final con la cojera de la intriga y el imprevisto caramelo de ¿lo romántico? Es curioso cómo el director aparta con naturalidad lo policial del suspense, y anima a fijar la mirada en su peculiar lenguaje, que provoca tensión puramente visual mediante claves muy distintas a la del cine policíaco. La presencia de Caníbal en la competición del festival le añade, desde luego, mucho tartar al asunto, algo que no conseguía el otro título a concurso, el chejoviano Octubre Noviembre del austriaco Götz Spielmann, un plato de lechugas y verduras familiares en el que, al final, aparecía la tajada incomestible de los interminables últimos suspiros del padre y patrón en su lecho de muerte. Antonio de la Torre lo hubiera solucionado en un pispás. Manuel Martín Cuenca (derecha) junto a los actores Antonio de la Torre y Olimpia Melinte EFE SU PELÍCULA, A CONCURSO EN EL FESTIVAL Manuel Martín Cuenca Me siento muy apoyado DAVID MARTOS SAN SEBASTIÁN Es casi una maldición bíblica. Una película pasa por el circuito internacional de festivales con gran éxito y, de repente, toca enseñársela a la gente de casa. Ay, los de casa, los de casa... dice riendo Manuel Martín Cuenca. El director de películas como La mitad de Óscar o Malas temporadas presentó ayer en San Sebastián su Caníbal una historia que ha encantado a los informadores extranjeros en Toronto y ahora se somete al escrutinio de la crítica nacional. Intento no pensarlo, pero creo que sí, que en San Sebastián (donde concursa en sección oficial) hay una mayor responsabilidad. Creo que eres más juzgado aquí que en otros festivales El encuentro de ABC con el cineasta toma enseguida el derrotero de la crisis, porque la historia de Caníbal la de un sastre granadino que compatibiliza su faceta de ciudadano ejemplar con la de asesino de mu- jeres y antropófago habla de una España sumida en el abismo: Una película como Caníbal de cine negro, se nos ha ocurrido en esta época porque el caldo de cultivo está ahí. Hay una sensación de impunidad, de corrupción moral, por la que ese cine negro reaparece con fuerza. Me estoy acordando de la última película de Urbizu. ¿Por qué estamos hablado de esto ahora? Yo creo que el cine nos habla de la sociedad en la que vivimos, directa o indirectamente La trama transcurre en una Granada tradicional, en la que la religión Religión Es parte de nuestra cultura. Yo me descubro en esta película como un cineasta con raíz cristiana tiene muchísimo peso, y es que el director quiso que el trasfondo fuera netamente español. La religión es parte de nuestra cultura. Y más allá de que seas ateo por la gracia de Dios, como decía Buñuel, o seas creyente, de alguna manera todos tenemos una formación cristiana. Eso está en mí, yo me descubro en esta película como un cineasta con raíz cristiana confiesa. En ese entorno irrumpen dos muchachas rumanas, hermanas ambas interpretada por Olimpia Melinte que trastocan el universo de De la Torre hasta resquebrajarlo. Además de conocer cómo le tratará el palmarés del festival, Caníbal sabrá mañana si representará a España en los Oscar, en lo que supondría el primer mimo oficial de la Academia de Cine al director almeriense. Nunca he estado en una cosa así. Ni siquiera he sido nominado como director en los Goya, así que lo vivo con mucho agradecimiento y como un regalo dice. Pero comenta también que no busca el reconocimiento. Yo nunca he hecho una película de éxito y he seguido haciendo películas. Y no reniego de ninguna. Me siento muy apoyado, he podido hacer lo que quería en una industria como esta, que ya es mucho decir. Busco siempre que cada película me dé la posibilidad de hacer otra y seguir creciendo como director