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ABC LUNES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2013 abc. es deportes ABCdelDEPORTE 51 Eurobasket Baloncesto Rudy Fernández se estira para dejar uan bandeja entre la defensa croata EFE en el tercer cuarto. Hasta bien entrado este no llegó la primera canasta de Simon, su otro baluarte ofensivo en Eslovenia. Por el contrario, Llull continuaba con su despedida a lo grande y una bandeja suya colocaba la máxima de 54- 40 para España. Croacia ya no volvió. Orenga tuvo por fin un final tranquilo y dio entrada a Gabriel, que disfrutó del bronce de Liubliana tanto como de aquel oro fundacional de Lisboa. Esta España inolvidable cierra así su penúltima aventura, pero el bronce contiene un mensaje que quizá no cupiera en el cuarto puesto. Con el Mundial en el horizonte, los héroes de rojo dijeron ayer lo mismo que los de las mejores sagas hollywodienses: Volveré. LA BOTA DE PANENKA DAVID ÁLVAREZ DESCONFIADOS DE LA ALEGRÍA En el bronce, algunos ven la venida de tiempos peores, pero España estuvo a una prórroga de jugar la final C Fotogalería con las mejores imágenes del España- Croacia on la selección española de baloncesto sucede algo que quizá veamos el próximo verano con la de fútbol. Siempre hay alguien con prisa por instalarse en una depresión futura. Desde la plata de 1999 hasta el bronce de ayer se han disputado ocho Eurobasket, en los que España se ha colgado siete medallas. También ha ganado un Mundial, en 2006, y dos platas olímpicas, en 2008 y 2012. Pero el bronce de ayer, especialmente las cuatro derrotas de camino a él, parece avanzar tiempos peores. También es posible que no, claro. Faltaban piezas decisivas. Pero bueno. Cuando llegué a vivir a La Coruña, el Deportivo acababa de ganar la Liga que el penalti de Djukic aplazó seis años. Ese verano del 2000, la gente se lo recordaba todas las noches en los bares tuneando una canción de La Mosca. Pero era por las noches. Por entonces yo vivía solo y perezoso, y algunas noches bajaba a cenar unos pinchos a La Bombilla mientras veía con los lugareños al Dépor en la Champions. Los transeúntes que subían por Torreiro o Galera (el bar hace esquina) se asomaban por una de las puertas a mirar la tele un instante. ¿Ya vamos perdiendo? Por enton- ces, casi siempre ganaban. Aún debería recordarse la asombrosa remontada en Riazor después de perder 41 en Italia contra el Milán. Sólo el Oporto de Mourinho, en semifinales, se interpuso entre ellos y la Champions. Sin embargo, los paseantes circulaban por aquella esquina las noches de partido con la angustia de que la prosperidad hubiera terminado sin ellos darse cuenta. Instalados en una fatalidad futura durante los mejores años de su historia. En los alrededores de La Bombilla, llevan más de una década en concurso de acreedores. A esa desconfianza de la alegría algunos tal vez le vean ventajas sentimentales. De esta dicha me voy yo; a mí no me echa nadie También el enfado con un bronce otorga cierta superioridad al enfadado. Como si se hubiera quedado en el oro anterior. Es cierto que España podría haber jugado la final (hubo una prórroga por medio) pero aún no vamos perdiendo.