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ABC MARTES, 3 DE SEPTIEMBRE DE 2013 abc. es madrid Vídeo de uno de los atracos cometidos por la banda abc. es madrid MADRID 49 Un pescadero lideraba la banda de la alcantarilla que atracaba bancos Entre los encartados está el Justiciero de Vallecas condenado por intentar matar al violador de su hija CARLOS HIDALGO MADRID El Grupo XII de la UDEV madrileña de la Policía Nacional, ayudado por el GEO, ha detenido al grueso de la llamada banda de la alcantarilla un grupo de atracadores que se valía de la red de subsuelo para penetrar en entidades bancarias. Hay diez detenidos, de los que seis han ingresado en prisión preventiva. El cabecilla, Carlos Iglesias Martín, de 29 años, es pescadero e hijo de otro atracador, Jesús Iglesias, fallecido en 2008, quien le instruyó en este curioso modus operandi hasta el punto de que le daba paseos por el alcantarillado de la ciudad y le proporcionaba las coordenadas de la ubicación de los bancos. Otro de los presuntos miembros del grupo, aunque no ha podido ser detenido aún, es Antonio Otero Sanz, un sexagenario que se convirtió en un personaje muy popular a mediados de los años 80. En 1990 fue condenado a nueve años de prisión por intentar matar a uno de los tres jóvenes acusados de violar a su hija Sara, de 13 años. Por ello, entonces se le bautizó popularmente como el Justiciero de Vallecas A la banda de la alcantarilla se le imputan ahora siete atracos, el primero cometido el 11 de octubre de 2010, en el paseo de las Delicias (Arganzuela) En esa calle perpetraría, según las pesquisas policiales, otros dos; uno en la avenida de la Albufera (Puente de Vallecas) del que se llevaron nada menos que 270.000 euros; otro en la calle de Alcalá, 74 (Salamanca) y un par más en Marcelo Usera. Precisamente, cuando el 26 de agosto salían de asaltar una oficina de Bankia en esa misma vía, los agentes culminaron la operación Alcantarilla. Los atracos solían cometerlos los lunes. Así, tenían desde el fin de semana anterior, cuando cerraban al público los bancos, para bajar a las cloacas, localizar el punto exacto donde picar y practicar el butrón. Este no tenía que ser especialmente profundo, de aproximadamente un metro, detalló el inspector jefe de la UDEV Dionisio Martín. Iban equipados como verdaderos poceros profesionales. Tanto era así, que los investigadores, en un principio, sospecharon de si alguno de ellos realmente se dedicaba a ese oficio. Portaban monos de trabajo, guantes es- Momento de la detención del grueso del grupo criminal (arriba) el pasado 26 de agosto. Debajo, imagen de vídeo de uno de los atracos ABC La mujer del jefe se puso de parto tras ser detenida La historia de esta banda es de película. La mujer del cabecilla, Carlos Iglesias, también fue detenida. Estaba embarazada y, tal fue su sofocón, que se puso de parto tres horas después. Iglesias se mofaba en pleno atraco: Que venga Gallardón a inaugurar este butrón o Soy el Robin Hood de Vallecas fueron las perlas que soltó a sus víctimas. peciales, mascarillas y hasta escafandras. Antes de entrar en los bancos, los dejaban en los túneles. Cuatro de los criminales eran los que entraban en la sucursal. El resto se quedaba fuera vigilando; custodiando la pira (en el argot, la ruta de huida) avisando de cuando entraba el director del banco, e incluso atascaban los cajeros automáticos, para que estuviesen llenos de dinero en el momento del golpe. Vestían camisetas del Rayo En el último de ellos, además, se dio la circunstancia de que el cabecilla, que trabajaba en una pescadería, pidió el día libre y se llevó una furgoneta de la empresa, una Nissan Vanette, para camuflar la alcantarilla por la que habían entrado. La socarronería mal entendida era otra de las señas de identidad de los asaltantes. Iban camuflados tras pasamontañas, pero también vestían camisetas del Rayo Vallecano, equipo del barrio de más de uno de los presuntos delincuentes. Así se aprecia en algunas imáge- nes captadas por las cámaras de videovigilancia, a las que ha tenido acceso ABC. No dudaban tampoco en emplear la fuerza para golpear a los empleados y clientes de las sucursales víctimas de sus tropelías, e incluso carecían de cualquier miramiento a la hora de hacer rehenes a su paso. Les robaban todo el dinero que llevaran encima, los tiraban al suelo, maniataban con bridas y encerraban en despachos. En el asalto a un BBVA de la calle de Alcalá incluso arrebataron su revólver al vigilante de seguridad. Arma que ha sido recuperada ahora junto a otras dos armas de fuego cortas y su último botín, que ascendía a 66.317 euros. Las pesquisas han sido arduas, explicaron el jefe superior de Policía de Madrid, Alfonso Fernández Díez, y el comisario jefe de la Brigada de Policía Judicial, Emilio Alcázar. Sólo tres de los encartados tenían antecedentes, y por hechos que nada tenían que ver con atracos a bancos: malos tratos, tráfico de drogas y, en el caso del único sin nacionalidad española (supuestamente venezolano) por infracción de la Ley de Extranjería. Los arrestos se desencadenaron cuando la Policía les pisaba los talones, tras observar cómo iban y venían de una alcantarilla de la calle de Mirasierra.