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42 CULTURA MARTES, 3 DE SEPTIEMBRE DE 2013 abc. es cultura ABC Resaca surrealista tras la El Thyssen y la Fundación March toman Ayer cerró sus puertas en el Reina Sofía la monográfica de Dalí, visitada por más el relevo con sendas exposiciones sobre de 700.000 personas, un récord histórico. el surrealismo. Este es el arte que viene Largas colas ante el Reina Sofía el pasado fin de semana para visitar la exposición de Dalí ISABEL PERMUY NATIVIDAD PULIDO MADRID Otoño fantástico y onírico con Dalí y compañía Dalí se resiste a irse de Madrid. El 8 de octubre regresa, esta vez no en solitario sino muy bien acompañado, al Museo Thyssen, que dedica una exposición a este movimiento liderado por Breton y su relación con el sueño. Hasta el 12 de enero colgarán en sus salas 163 obras. Junto a Dalí y Breton habrá nombres como Delvaux (en la imagen, su obra La Venus dormida de la Tate) Miró, Tanguy, Magritte, Arp, Man Ray... Pero, ¿cuáles son los orígenes del surrealismo? La Fundación Juan March nos cuenta esta fantástica historia a través de dos centenares de piezas en una muestra (4 de octubre- 14 de enero) centrada en la estampa, el dibujo y la fotografía. Ha sido el fenómeno artístico de la temporada. Tras arrasar en el Pompidou parisino (dos exposiciones suyas son las más visitadas en la historia de este museo) Dalí llegó a Madrid el 27 de abril dispuesto a demostrar que también es profeta en su tierra y que no hay nadie como él para entender lo que significa la cultura de masas contemporánea. El Museo Reina Sofía cerró ayer, después de cuatro meses, las puertas de esta gran monográfica del artista, batiendo todos los récords en la capital. Superstars como Velázquez, Antonio López, Juan Muñoz, Goya, Hopper o Sorolla han sido arrollados por el tsunami daliniano. A falta de que hoy hagan públicas las cifras oficiales de visitantes, se han superado ampliamente las 700.000 visitas. En su recta final, el museo abrió hasta las once de la noche (dos días hasta la una de la madrugada) para satisfacer tanta sed de Dalí. También ha arrasado en las tiendas su merchandising. Ahora serán los sociólogos quienes expliquen por qué ver esta exposición se ha convertido en casi una obligación y no hacerlo, en todo un sacrilegio.