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ABC MARTES, 3 DE SEPTIEMBRE DE 2013 abc. es sociedad SOCIEDAD 39 Cardenal Bertone: He sido atacado por una red de cuervos y víboras El secretario de Estado del Vaticano en funciones defiende sus siete años de gestión como primer ministro frente a las críticas MARÍA DURÁN ROMA H a sido una salida de tono o un dardo de despedida? Lo cierto es que el todavía secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, intenta contener las acusaciones de mediocre mandato al frente de la Secretaría de Estado Vaticana y echa balones fuera: He sido atacado por una red de cuervos y víboras En estos términos se expresaba el aún primer ministro vaticano al hacer balance de sus siete años de gestión en el puesto. Bertone respondía así a los periodistas a la salida de una celebración religiosa en la Madonna delle lacrime de Siracusa, en Sicilia, cuando se le pidió que hiciera un balance de estos últimos siete años. El ex número dos del Vaticano dejará su cargo el próximo 15 de octubre y será sustituido por el diplomático Pietro Parolin. Bertone dijo a los periodistas que se iba con una sensación positiva del cargo, pero también que no había sido un camino de rosas: Naturalmente han surgido muchos problemas, especialmente, en los últimos dos años Las espinas de estos últimos dos años fueron las del caso Vatileaks protagonizado por il corvo (el cuervo) como llamó la prensa italiana a Paoletto, el asistente personal de Benedicto XVI. El escándalo fue el que puso en evidencia la vulnerabilidad del organismo que dirigía Bertone, la Secretaría de Estado. De ella, salieron a la luz pública importantes documentos, cables diplomáticos incluidos, que fueron robados y fotocopiados por el mayordomo personal de Benedicto XVI, Paolo Gabrielle, quien, según llegó a asegurar la prensa italiana, pudo esconder información confidencial de la Santa Sede hasta en la PlayStation de su hijo Siete años Mi balance al frente de la Secretaría Vaticana ha sido positivo, pero han surgido muchos problemas los dos últimos años La espina de Bertone El caso Vatileaks mostró los problemas internos de la institución que se ocupa del gobierno de la Iglesia Facturas falsas Las filtraciones desgastaron a un ya de por sí cuestionado secretario de Estado, máxime porque el primer documento secreto que vio la luz acusaba directamente a Secretaría de Estado de gestión irregular de la administración vaticana. Era un cable diplomático que enviaba el Nuncio Apostólico en Estados Unidos, Monseñor Carlo María Viganó, en el que denunciaba la existencia de facturas falsas. En otro de los documentos, también denunciaba malas prácticas de los miembros del llamado Comité de finanzas y gestión que habría dila- pidado más de 2 millones de dólares en una operación financiera. Mientras se hacían públicos estos secretos vaticanos, el topo seguía revelando información. Fue Benedicto XVI quien quiso que una comisión cardenalicia ajena a Secretaría de Estado investigara las filtraciones. Finalmente se supo que fue Paoletto, con ayuda de un informático, Claudio Sciarpelletti, quienes orquestaron todo el escándalo. El primero recibió el indulto de Benedicto XVI. El segundo, condenado a cuatro meses por obstrucción a la justicia, no ha pisado aún prisión. Además de constituir todo un escándalo y de haber alimentado un circo mediático el caso puso, negro sobre blanco, los problemas internos de la institución que se ocupa del gobierno de la Iglesia y la inoperancia de su jefe. Tan real y grave fue el asunto que antes del inicio del Cónclave, varios cardenales habrían pedido conocer el informe Vatileaks. Sería el dossier completo del caso que elaboró la comisión cardenalicia y que se le entregó a Benedicto XVI. Lo cierto es que la intención del Papa Emérito era entregárselo a su sucesor con lo que para el Papa Francisco la debilidad de la Secretaría de Estado Vaticana no es ningún secreto. Así será su nueva vida en el Vaticano No será hasta el próximo 15 de octubre cuando Pietro Parolin tome posesión de su cargo como secretario de Estado Vaticano. Hasta entonces, Tarcisio Bertone continuará siendo el jefe de la diplomacia vaticana mientras prepara el traspaso de poder para su sucesor. Seguirá de forma nominal en el cargo, con poco o ningún peso ya en las decisiones de gobierno de la Iglesia. Sin embargo, Tarcisio Bertone, que cumplirá 79 años el próximo mes de diciembre, sí conservará un importante cargo: el de Cardenal Camarlengo. El Camarlengo del Colegio Cardenalicio es quien se encarga de certificar la muerte del Pontífice y asume, provisionalmente, las riendas de la Iglesia. También se ocupa de preparar los cónclaves durante sede vacante. Aunque, si como hizo su predecesor en el puesto, el español Martínez Somalo, presenta su renuncia a los 80 años, puede que Bertone deje de ser el encargado de la custodia del Vaticano en sede vacante dentro de muy poco. Además, al cumplir esta edad dejaría de ser cardenal elector. El cargo que sí conservará, al menos durante un quinquenio, es el de Prelado de la Comisión Cardenalicia de Vigilancia del Instituto para las Obras de Religión (IOR) que supervisa el trabajo de los banqueros del IOR. Precisamente, entre las primeras medidas de austeridad del Papa Francisco, se encuentra la supresión del bonus de 25.000 euros anuales a cada uno de los cinco cardenales que forman esta comisión.