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8 ENFOQUE MARTES, 3 DE SEPTIEMBRE DE 2013 abc. es ABC Refugiados sirios cruzan la frontera Cilvegozu, en Reyhanli, Turquía EFE Ataque contra el régimen de Al Assad Obama y Hollande buscan quien les siga en Siria No hay que ser Sun Tzu, ni haber escrito El arte de la guerra para saber que pocas cosas hay más importantes en una acción militar que la sorpresa. Pero en el delirante dossier sirio no parecen ser decisivas las estrategias bélicas clásicas, quizá porque todo apunta más a una decisión política, precipitada por la necesidad de no quedar con las vergüenzas al aire ante la opinión pública, que a una verdadera intervención militar. Sin embargo, después del calentón diplomático, lo que están quedando al descubierto son las enormes dudas que genera un castigo que podría producir un endemoniado efecto dominó en todo Oriente Próximo. Los servicios de Inteligencia occidentales insisten en que fueron las fuerzas de Al Assad las que lanzaron el ataque con gas sarín. Pero el miedo a que sea peor el remedio que la enfermedad ha terminado por llevar al Parlamento británico a negar la autorización del ataque y a Angela Merkel a escudarse detrás de la necesidad de que Pekín y Moscú se sumen a un aval de la ONU que constituiría el primer milagro de esta organización. Incluso el secretario general de la OTAN afirma que es necesario castigar al régimen de Damasco, pero que la Alianza no encabezará la operación punitiva. Solo François Hollande respalda sin titubeos a Barack Obama y ha hecho público un informe de sus servicios secretos con el que pretende despejar las dudas sobre la matanza, olvidando que el problema de Siria no es derrocar a los Assad, sino la facción que ocuparía su lugar. Y la posibilidad de franquear el paso a los suníes de Al Qaida no convence al resto del mundo. INTERNACIONAL