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ABC MARTES, 6 DE AGOSTO DE 2013 abc. es opinion LA TERCERA 3 F U N DA D O E N 1 9 0 3 P O R D O N T O R C UAT O LU C A D E T E NA LAS DOS CRISIS POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL A Rajoy se le pide solucionar dos crisis, una económica, otra política, profundas, entrelazadas y complejas, que están poniendo a prueba la calidad de nuestra democracia y nuestra resistencia como nación alcanzaba ya la base social, cuyo grito podía ser aquél con el que recibían a Felipe González en los pueblos ¡Felipe, colócanos a todos! Aunque fuera colocarlos en el paro. Y no era sólo en los pueblos, era también en las ciudades, y no sólo a Felipe González, sino a cualquier líder de cualquier partido. Y si podían, que era más veces de las que convenía a la salud económica del país, lo hacían. En este clima de frívola euforia general, llegó Zapatero dispuesto a que la juerga continuase y, encima, a desenterrar a los muertos de la Guerra Civil. Lo que produjo la primera fractura interna de la nación. Aunque la grieta venía apreciándose desde bastante antes. Mientras la economía funcionó- -entendiendo por funcionar que todo el mundo podía sacar provecho de aquel festín de ladrillo, deuda y subvenciones- no importaba. Pero cuando llegó la crisis, la mayor desde la del 29, aquella escuálida democracia descarrilló. Si bien llamarla democracia a aquellas alturas resulta exagerado. SARA ROJO La democracia se compone de derechos y deberes a partes iguales, no habiendo tal cosa en una España donde todo eran mocracia en sí, que tendríamos que poner los derechos y nada, deberes, palabra borrada de españoles. Me refiero a su funcionamiento. Se- nuestro vocabulario. Así que el descarrilamienguían los usos de siempre, al seguir la mentali- to estaba garantizado. dad de antes, y cuando digo antes no me refiero al franquismo, sino a la de tiempo inmemonte él, los españoles reaccionamos con rial en nuestro país, como se vio muy pronto. nuestra fórmula favorita: el vuelco. Dar Los partidos- -anatema durante la etapa ana Rajoy plenos poderes para que nos terior- -pasaron a ser, por esa tendencia a los resuelva el problema creado por todos. bandazos que nos caracteriza, no ya la referen- Pero a Rajoy se le pide que resuelva las dos cricia, sino los protagonistas de la vida política, so- sis al mismo tiempo: la económica, con España cial y económica española. Los amos vamos, a punto de irse por la cañería, y la política, con dominando no sólo el ejecutivo, sino también la corrupción como cáncer nacional, su partido los dos otros dos poderes del Estado, el legisla- incluido. Él se concentró en la primera- -evitar tivo y el judicial, que les habíamos ofrecido en el rescate, reducir la deuda, hacer los ajustes- bandeja, en ingenua compensación al ostracis- hasta que el caso Bárcenas le estalló en la cara. mo que acababan de sufrir. Si uno de ellos se al- Ha intentando posponerlo, ignorarlo, minimizaba con la mayoría absoluta se convertía en zarlo, pero una oposición en la que ha revivido dictador de hecho y de derecho, sin que nadie el instinto cainita, no le ha dado tregua. Ni se la se diera cuenta de lo que significaba. Pues cuan- dará. En su último debate parlamentario, ha lodo se dan esos poderes, se ejercen, no importa grado frenar el acoso y una pausa. Pero tiene toel régimen. ¿Recuerdan el vamos a dejar Espa- davía un largo camino hasta la plena recuperaña que no la conozca ni la madre que la parió ción económica y sabe que los avances no ser ¿Recuerdan el Montesquieu está enterado virán de nada si no soluciona la crisis política, ¿Recuerdan Rumasa? Pues eso. que no es otra que hacer de España un país donLo malo es que si el poder corrompe, el poder de derechos y deberes vayan aparejados, sin deabsoluto corrompe absolutamente, y esa corrup- pender del partido, la familia, la región o las coción acabó con el largo mandato del PSOE de nexiones que se tengan. Una segunda TransiFelipe González, como acabaría luego con el del ción en suma, que corrija los errores de la PP de Aznar, aunque en este caso influyese tam- primera. Algo más difícil que los trabajos de Hérbién el deseo de interpretar un protagonismo cules, pues nuestros establos tienen más estiéren la escena mundial fuera del alcance de una col que los de Augías y la corrupción es peor que potencia media que es nuestro país en el mejor la hidra de Lema. Intenta lograrlo con un plan de los casos. Mientras la democracia española nacional de regeneración. Pero el mejor, por no se iba debilitando ante la indiferencia de una decir único, plan es el ejemplo. A los buenos me ciudadanía que buscaba sacar provecho perso- refiero. De malos, hemos tenido ya bastantes. nal del adelgazamiento de las instituciones. La corrupción, que había empezado en la cabeza, JOSÉ MARÍA CARRASCAL ES PERIODISTA T ENEMOS una crisis económica y una crisis política. La primera la ve todo el mundo, al padecerla. La segunda, al fondo, se siente, aunque muchos no quieren reconocerla porque sería tanto como admitir el fracaso de lo que ha venido siendo el icono de la vida española durante las últimas décadas: la Transición. Lo malo es que la crisis económica- -la más urgente- -no puede solucionarse sin resolver la política, al formar parte de ésta, como vamos comprobando conforme nos adentramos en ella. ¿Qué hicimos mal en aquel tránsito del franquismo a la democracia? ¿Cuándo empezó a jorobarse la España actual? como Vargas Llosa se preguntaba de su país. Pues cuando cerramos mal el pacto que la Transición representaba. Un pacto entre las dos Españas de Antonio Machado que nos helaban indistintamente el corazón, para no repetir los errores que nos habían llevado a la Guerra Civil, ejercicio no ensayado hasta entonces en ninguna parte: el paso de totalitarismo a la democracia sin derramamiento de sangre, de ahí la expectación que despertó en todo el mundo. Por una vez, sin embargo, fuimos innovadores en vez de conservadores en el terreno político, y lo conseguimos, al menos aparentemente, ante la admiración y aplauso de todos, rompiendo el tabú de que no se podía dar ese salto sin romperse la crisma. Pronto lo dieron otros, como los países del Este. ¿Cómo se consiguió? Influyó la memoria colectiva dejada por la carnicería incivil y la convicción de que el franquismo había muerto con Franco, que empujó a la componenda, palabra sospechosa en español, por lo que se eligió la de consenso, la más popular en aquel tiempo. Consenso significa ceder algo para ganar algo, y para alcanzarlo se eligió un campo neutral: la democracia. La izquierda renunció a la revolución. La derecha, a la dictadura. De responsabilidad, la otra pata, con la libertad, no habló nadie. Así comenzó a funcionar una democracia sin demócratas y una monarquía sin monárquicos, eso sí, con todos los instrumentos de una democracia formal y algunos que añadimos, pues no podíamos renunciar a ser diferentes: partidos, congreso, senado, elecciones, tribunales (Constitucional uno de ellos) sindicatos, patronal, Defensor del Pueblo, Autonomías, incluidas unas nacionalidades que nadie se molestó en definir, y otros que no he visto en democracias consolidadas, como la norteamericana. Su problema era el apuntado: que aquello era sólo el aparato, la carcasa democrática, no la de- A