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104 ABCdelVERANOTOROS VIERNES, 26 DE JULIO DE 2013 abc. es estilo ABC Una breve mascletá de estío Castella cuaja una faena voluntariosa en una tarde de luto por la tragedia ferroviaria FERIA DE JULIO PLAZA DE TOROS DE VALENCIA Jueves 25 de julio. Corrida de toros. Media entrada. Reses de Núñez del Cuvillo, manejables; difícil, el cuarto. EL FANDI, de grana y azabache: estocada (petición y saludos) En el cuarto, estocada y descabello (palmas) SEBASTIÁN CASTELLA, de tabaco y oro, estocada desprendida (oreja) En el quinto, estocada (oreja y salida en hombros) DANIEL LUQUE, de nazareno y oro, estocada corta (silencio) En el sexto, estocada (ovación de despedida) ANDRÉS AMORÓS VALENCIA En el día del Patrón de España, el luto por la tragedia de Santiago llega también a este coso, con un minuto de silencio. En la Tercera de ABC, ese noble navarro que es Juan Antonio Sagardoy recuerda a don Quijote (un auténtico torero, según Sánchez Mejías) para proclamar la necesidad urgente de la unidad nacional: ¿quién podría negarlo? ¿Quién le hará caso? El valenciano Rafael Duyos definía este ambiente con un alejandrino: Valencia arde en la Feria como Falla de estío La Valencia taurina arde ahora sin entender las concesiones de trofeos. ¿No importan? Relativamente... Sobre todo, cuando la comparación chirría. Padilla renunció a una salida en hombros a la que tenía derecho: un gesto que le honra pero que desautoriza claramente la decisión presidencial. Por una vez, la crítica es unánime: no pesa igual una oreja que otra. El enfado mayor es por la negativa a premiar a Román, la gran esperanza de esta Escuela de Tauromaquia, dirigida por Manolo Carrión (en 30 años, más de 700 alumnos y de mil festejos) Apuntan algunos hasta a una pelea política ¡ni en los toros nos libramos! Supongo yo que se trata de la falta de criterio: la Fiesta siempre ha sido espejo fiel de cómo van las cosas en esta España nuestra que cantaba Cecilia... Se espera que El Fandi aporte la explosión triunfal, tan propia de esta festera tierra. No lo logra del todo. El primer Cuvillo, justo de fuerzas, galopa con ritmo, le permite al diestro desarrollar todo su repertorio: largas de rodillas; tres banderillas, parando al toro; algunos derechazos templados, molesto por el viento. Pero todo va a menos: estocada y petición. En el cuarto, el garbanzo negro, ha de tirar de recursos para colocar los palos. En la muleta, la res se defiende, echa la cara arriba, le pone en apuros. Machetea y mata con habilidad. Sigue fiel Castella a su estética vertical, de indudable valor. En el segundo, hace el poste por alto, aguanta, pasa algún susto. Una faena voluntariosa, sin especial brillo, rematada con su clásico arrimón. Estocada desprendida: oreja. En el quinto, se luce Ambel con los palos. Castella prende la chispa con pases cambiados, aguanta parones, logra algún natural lento; mata con decisión: otra oreja, de más valor que la otra. Daniel Luque fue el triunfador de Fallas, la tarde de la cremá Al tercero, que echa las manos por delante, lo sujeta por bajo; el trasteo es desigual, arrebatado. Pero una faena decían los clásicos no es una sucesión de muletazos. En el último, pisa el acelerador. Recurre también a hacer el poste: algo meritorio pero que no ahorma al toro. Liga muletazos aceptables por los dos lados pero el fuego no prende. Mata con decisión. Habrá que seguir esperando a que cuajen sus indudables cualidades... En el Museo del Carmen, la preciosa exposición de Mariano Benlliure (apasionado por esta Feria, que siempre presenciaba) se titula El dominio de la materia Sin eso, nada puede lograrse en ningún arte. Tampoco en el toreo: hace falta que exista materia, casta brava, y que el diestro la domine, antes de buscar la estética. Si eso falla, el riesgo es la hoguera, que deslumbra pero rápidamente se consume. Por mucho que, en este coso, un vozarrón pida la música y los clamores exijan trofeos. La Falla de estío se ha quedado, esta tarde, en una mascletá de corto recorrido. Miguel Ángel Perera salió por la puerta grande SERRANO ARCE Perera, vital en las distancias cortas SANTANDER PLAZA DE CUATRO CAMINOS Jueves, 25 de julio de 2013. Corrida de Beneficencia. Lleno aparente. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández, de distinta presencia y juego; buenos 1 y 3, malo el 4. JUAN JOSÉ PADILLA, de canela y oro. Estocada (oreja) En el cuarto, media caída, tres pinchazos y estocada corta caída. Aviso (silencio) EL JULIO, de grana y oro. Pinchazo, otro hondo y tres descabellos (saludos) En el quinto, estocada trasera que asoma y cinco descabellos. Aviso (saludos) MIGUEL ÁNGEL PERERA, qde sangre de toro y oro. Estocada (dos orejas) En el sexto, dos pinchazos y media desprendida. Aviso (ovación) Salió a hombros. ROSARIO PÉREZ SANTANDER Sebastián Castella EFE Sordo sonido de dolor, dramático en la nada. Dos minutos de silencio se guardaron en memoria de las víctimas del espantoso accidente ferroviario en Galicia. Dos porque a algún despistado se le olvidó que era tras el paseíllo y no antes. Se desmonteraron los toreros y alzaron su mirada al cielo, cárdeno y lluvioso como la pena de la piel española en la festividad de Santiago. En los tendidos la gente seguía pendiente del último minuto hasta que apareció el primer toro de un conjunto distinto e interesante de Domingo Hernández. Una desgracia podría haber ocurrido. Si Juan José Padilla no está en el hule es por milagro divino. En la hora final perdió la cara a Alegrita que humilló por ambos lados con boyante son. Arreón persecutorio y de fuerza huracanada al Ciclón hasta izarlo sobre los pitones. Duras la voltereta y la caída. Cuando se incorporó, enterró un estoconazo, con ostensible muestra de do- lor en la mano izquierda. Paseó una oreja con la bandera pirata tras una faena en la que arriesgó tela en el prólogo de rodillas y que siguió una vereda populachera y con dudas físicas. Nada pudo resolver ante el manso cuarto, una prenda que hizo pasar las de Caín a la cuadrilla y al matador con el acero. La faena de mayor calado nació de Perera, que meció literalmente el capote en tres chicuelinas y una gaonera de lentitud desconocida. Se dirigió al platillo y allí se erigió en estatua inmortal en tres pases cambiados por la espalda con un notable y noble ejemplar. El temple y el aplomo no se hicieron esperar: pasen ustedes Y dentro de la faena se quedaron. ¡Qué manera de acompasar el ritmo de las embestidas y qué soberano arrimón! La muleta en el morro, toreo bueno y vital en las distancias cortas, que no es lo mismo que el ahogamiento. Valor auténtico de un fenomenal Miguel Ángel, que refrendó con mérito: la empuñadura en la palma; la muñeca firme pero flexible para volcarse en el espadazo. Se ganó dos orejas que le abrían la puerta grande. Imposible redondear con un deslucido sexto, otra vez con la planta aplomada. El Juli se marchó a pie por pinchar, pero cuajó dos importantes faenas, la primera brindada al cielo. En los medios, con entrega y precisión, amasó las embestidas como el chef que adiestra las porciones hasta darles forma y sabor con la mano de la cuchara. A Maravilla que ninguna cosa de ídem fue, aunque en las telas julistas pareció mejor le costaba más desplazarse a izquierdas; aun así, trazó una con su aquel. La obra creció sobre la derecha, por donde creó de todo: redondos eternos y templadísimos, cambios de mano, inversos... Más no cabía con un rival que a Julián le sirvió. Cuando parecía que todo estaba hecho, se atrevió con bernadinas, una de lexatin cambiándole el viaje. A por todas en el quinto, con más movilidad que calidad. De nuevo su conocimiento, poder y maestría se adueñaron de la situación, salvo con el acero...