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ABC VIERNES, 26 DE JULIO DE 2013 abc. es AGENDA 79 NECROLÓGICAS ENRIQUE BEOTAS (1955- 2013) EN CONTINUO MOVIMIENTO nrique Beotas te podía llamar a cualquier hora, porque casi no dormía y, si lo hacía, nunca se supo muy bien en qué momento descansaba. Su carácter era tan arrollador que resultaba imposible resistirse a su permanente invitación a la acción. En continuo movimiento, te convocaba siempre lleno de proyectos, de planes que encaraba con una pasión desbordante que caracterizaba su forma de estar en la vida. Para Beotas los días deberían de haber tenido más horas y, aún así, no le hubieran permitido desarrollar la incesante actividad que realizó desde que siendo muy joven descubrió la poderosa atracción del periodismo. Ingresó en el desaparecido diario Ya casi de estudiante, y aprendió rápidamente un oficio del que nunca se apartó trabajando en diferentes ámbitos. Se hizo experto en comunicación política y en marketing corporativo y aplicó sus conocimientos al lado de Manuel Fraga, con quien desarrolló una eficaz labor que contribuyó decisivamente a su imagen en el retorno a Galicia como presidente de la Xunta. Un día descubrió la radio y paseó su proyecto mas querido, La Rebotica, por todas las ondas de España: SER, Cope, Onda Cero, Punto Radio y, últimamente, tras el cierre de esta cadena, recaló en Gestiona Radio y en varias emisoras regionales que emitían un programa que mimaba hasta el último detalle. Abulense de nacimiento, Enrique Beotas se sintió siempre gallego de adopción. Promotor de la sexta provincia no dejó de entrevistar a personajes ilustres cada semana en las páginas de El Correo Gallego, ni de editar, con estas conversaciones, una primorosa y cuidada colección de libros que constituyen una parte incuestionable de su legado profesional. El otro, el personal, siempre quedará en la mente y el corazón de los que fuimos sus amigos. Sus chistes, su carácter abierto y la fuerza arrolladora de su personalidad, permanecerán para siempre en nuestra memoria. E Enrique Beotas López nació el 9 de marzo de 1955 en Ávila y ha muerto el 24 de julio de 2013 en Santiago de Compostela, víctima del trágico accidente ferroviario de esa fecha. Fue jefe de Prensa de Alianza Popular y estuvo estrechamente vinculado a Manuel Fraga, del que publicó una biografía. Durante años y en diferentes emisoras de radio dirigió el programa La Rebotica La amistad era para él como el aire que respiraba, algo natural, espontáneo y sincero, un sentimiento desbordante que lo daba todo porque de inmediato convertía a sus amigos en cómplices necesarios para materializar las ideas que le brotaban de forma incesante. No recuerdo a nadie con tanta curiosidad por todos los temas imaginables ni con una agenda tan amplia: de Julio Iglesias, a Antón Lamazares, pasando por Rafael Canogar, Víctor Ullate o el director de ABC, Bieito Rubido, al que quería y admiraba desde hace más de veinte años. Con todos intimaba porque las relaciones interpersonales eran su punto fuerte, la marca indeleble de un hombre que era incapaz de dejar indiferente a nadie. Por tener, hasta tenía un vocabulario propio, un código de palabras y frases propias que, jocosamente, dio en llamar beotario Con todo este bagaje se buscó la vida desde muy joven, porque era un negociador nato que siempre veía oportunidades, incluso en los momentos más difíciles, que los tuvo, sin perder por ello la ilusión que era el motor que le mantenía aferrado a la vida. Un motor turbo, por descontado, que era lo le decíamos sus amigos cuando nos admirábamos de su capacidad de resistencia, siempre trabajando, continuamente terminando un artículo, un libro a punto de ser editado o un guión para la próxima grabación de su programa. Nunca pensé en tener que escribir estas líneas, referirme a él en pasado, ni que fuera un tren el que detuviera su vida para siempre. Él que los cogió todos, exprimiendo la vida a cada instante, tuvo que apearse en su querida Galicia a la que acudía, un año más, para celebrar la fiesta grande del Apóstol. Un final de trayecto que aún no podemos creer porque esperamos su llamada a cualquier hora, siempre desde su gastado teléfono que echaba humo y ahora permanece en un silencio tan insoportable como doloroso. ANTONIO SAN JOSÉ VALÉRIE LANG (1966- 2013) BASTANTE MÁS QUE LA HIJA DE SU PADRE E Valérie Lang nació el 24 de marzo de 1966 en París, donde ha muerto el 22 de julio de 2013, víctima de un fulminante cáncer cerebral. Era actriz e hija de Jack Lang, ministro de Cultura de François Mitterrand. ra la síntesis ideal de sus padres, pero se ganó un apellido y un destino con una independencia y gracia muy personal. Monique Lang, su madre, fue durante varias décadas la más famosa e influyente de las directoras de comunicación política. Transmitió a su hija la pasión por la comunicación, que Valérie ennobleció como gran actriz de repertorio clásico. Jack Lang, su madre, fue uno de los papas de la política y la cultura espectáculo. Transmitió a su hija la pasión por la política cultural, a la que Valérie dio las más altas cartas de nobleza, dirigiendo varios teatros públicos, con mucha independencia. Se formó como actriz en el Conservatoire national supérieur d art dramatique (CNSAD) donde conoció a su compañero sentimental, Stanislas Nordey, que también fue su compañero de grandes aventuras artísticas, teatrales, gran patrón de una compañía de teatro, en la que Valérie ocupó un puesto eminente, como actriz y como agitadora de ideas y acciones teatrales. Valérie Lang trabajó en una decena de películas de cierta calidad, colaboró en media docena de series de tv de algún relieve. Pero fue, sobre todo, una actriz de teatro. La compañía de su compañero sentimental le permitió interpretar una cantidad excepcional de grandes papeles en obras del Marqués de Sade, Hoffmansthal, Feydeau, Marivaux, Moliére, Genet, Pasolini, Marguerite Duras, entre otros autores del repertorio clásico y contemporáneo. Valérie Lang huyó como quien huye de la peste del papel de hija de asumiendo una carrera artística personal muy alejada de los caminos fáciles y trillados que hubiera podido escoger, instalándose a la sombra de la influencia de sus padres. Fue una mujer muy bella, de una sencillez atormentada, siempre dispuesta a complicarse la vida con papeles y acciones muy alejadas del trabajo más convencional. Su pareja y ella tenían una cantidad impresionante de proyectos, teatrales, culturales, cívicos, que un cáncer ha truncado con brutalidad. Queda una leyenda luminosa. JUAN PEDRO QUIÑONERO