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8 ENFOQUE VIERNES, 26 DE JULIO DE 2013 abc. es ABC In memoriam Familiares de las víctimas se abrazan destrozados por el dolor MIGUEL MUÑIZ Un brillo en el horrror LUIS VENTOSO Santiago es de todos. ¿Quién no ha estado allí? Galicia es de todos. ¿Quién no ha sucumbido a su encanto diferente? Y todos, de Almería a Ferrol, de Barcelona a Huelva, sentimos el mazado de un terrorífico accidente en un miércoles que ya bajaba el telón. Raro será el español al que no se le haya nublado la mirada o encogido el estómago viendo los trenes tronzados y la desolación de los familiares. En esta hora del espanto no hay consuelo posible para los allegados de las víctimas. Pero sería ser injusto con todos nosotros no reconocer que ha habido un brillo en el horror. España, donde tanto nos gusta machacarnos, hacernos de menos, es un país extraordinario. Ayer, de bruces ante una tragedia dantesca, volvió a acreditarlo. Con el convoy aún humeante, los vecinos salieron de sus casas con toallas y mantas; rompieron ventanillas con sus manos; auxiliaron a heridos gravísimos, afanándo- se en medio de una sartén de quemaduras y desgarrones (el sonido más helador: los móviles que suenan y cuyo dueño ya nunca contestará) De madrugada, compostelanos y turistas abarrotaron los vestíbulos de sus hospitales ofreciendo su sangre. Los bomberos coruñeses aparcaron su huelga y partieron a Santiago zumbando por la AP- 9. Los peregrinos con conocimientos médicos se presentaron en las clínicas. Los policías aplicaron un orden al caos sin perder la templanza. Los forenses acometieron una tarea complejísima y completaron la relación de víctimas en horas. Las autoridades y los políticos, de todos los rangos y colores, viajaron a Compostela a ayudar y confortar. Los periodistas no durmieron para contarlo. Algunos heridos animaban a sus cuidadores. Los voluntarios crecían cada minuto. Nos presionan para olvidarlo, pero en la Península Ibérica vive una familia de 47 millones de personas. Cuando vienen crudas, la familia aparca las gilipolleces del día a día, saca lo mejor y brilla. Brilla hasta en el horror más implacable, el de aquel tren Alvia que nunca debió intentar llegar antes.