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82 ABCdelVERANO VIERNES, 19 DE JULIO DE 2013 abc. es estilo ABC El fin de una era: Can Fabes cierra La gente no tiene el bolsillo tan ancho como antes apunta Xavier Pellicer, exchef de la casa ANA LUISA ISLAS BARCELONA Crónica de una muerte anunciada. A pesar de todos los esfuerzos familiares por mantener abierto el restaurante insignia del fallecido Santi Santamaria, el local bajará finalmente la persiana el 31 de agosto. En estos tiempos tan difíciles para la gran cocina de nuestro país, Can Fabes carece de la viabilidad económica necesaria para seguir con un proyecto basado en la excelencia explicaba Regina Santamaria, hija del chef, que se hizo cargo del proyecto a raíz de la muerte de su padre, en febrero de 2011. Desde esa fecha, los restaurantes regentados por el cocinero han ido cayendo poco a poco. El primero en hacerlo, un año después del fallecimiento de Santamaria, fue Santi, en Singapur. Más tarde cerró en Dubái, y el año pasado también lo hizo Evo, en la Hesperia Tower en L Hospitalet. Les sobrevive aún el Sant Celoni de Madrid. Los esfuerzos por no cerrar Can Fabes fueron muchos. En febrero de 2012 renovó imagen y carta, de la mano de Xavier Pellicer, que se hizo cargo de sus fogones tras la muerte de su maestro y tras su polémico paso por el Abac. Un año después, Pellicer anunciaba su salida. En aquel entonces se habló de diferencias con la familia; en realidad se trataba de problemas económicos. La situación era difícil, por eso me fui explicó ayer el chef a este diario. Es una pena, pasé nueve años de mi vida en ese lugar se lamenta. La decisión que tomó la familia ha sido la más acertada, pero la menos deseada agrega acerca del cierre del local, que ostentó tres estrellas Michelin entre 1994 y 2011 (tras la muerte de su fundador perdió una) La caída de los locales satélite que permitían que la casa funcionara la debilitó opina. Todos los gastronómicos están sufriendo, y los que no son contados. Hay que reinventarse, la gente no tiene el bolsillo tan ancho como antes señala. Con el cierre de Can Fabes se demuestra que el éxito de un local se basa en la presencia del chef que le da nombre. El gran reto de la cocina española es que los restaurantes sobrevivan no solo a la crisis, sino también a sus creadores. EFE Adiós a lo gastro Con Can Fabes, España pierde dos estrellas Michelin más. La crisis y la inviabilidad de los proyectos gastronómicos en esta época de vacas flacas han sido las causantes ya del cierre de muchos locales. El mal tiempo azota a todos, también a los VIP de la cocina. EL PLATO DEL DÍA Pepino y anchoas, una gran pareja Igual que hay partidarios y enemigos del ajo, esta hortaliza suscita amores y odios CRISTINO ÁLVAREZ El trago JACK RUDY COCKTAIL JUAN FERNÁNDEZ- CUESTA El pepino es un clásico de las cocinas de los países ribereños del Egeo, donde protagoniza, entre otras cosas, el tsatsiki, preparación polivalente que, en función de su textura, puede ser una salsa o convertirse en sopa. Se trata de lo segundo: de preparar una sopa refrescante, en la que el sabor dominante del pepino se vea matizado, equilibrado, por un contraste igualmente poderoso, que le va a las mil maravillas: unos filetes de anchoa de calidad (del Cantábrico) en aceite de oliva. Ambos elementos forman una gran pareja, como puede apreciarse en el clásico y muy inglés sándwich de pepino y anchoa, combinación que convertimos en sopa con tropezones. Eso sí, purguen antes el pepino, para que no repita: quítenle las puntas y métanlo un rato en agua fría con un chorrito de vinagre. Purgado un par de pepinos, trocéen- Sopa refrescante y equilibrada, muy recomendable en verano ABC los y pónganlos en el vaso del robot con una cebolla dulce, un diente de ajo, sal y un vaso grande de agua fría. Mezclen bien. Incorporen un chorretón de aceite virgen y una cucharadita de vinagre de Jerez. Ya fuera del robot, incorporen, a mano (si no, se disocian) dos yogures cremosos. Guarden la sopa al frío. Cuando lle- gue la hora, pongan en las tazas o cuencos los tropezones: pepino cortado en daditos minúsculos y filetes de anchoa también reducidos a trocitos. Viertan encima la sopa, y disfruten de un sabio equilibrio entre el Egeo y el Cantábrico. Lo que es difícil es acompañar esta sopa veraniega con otro líquido; para beber, esperen al siguiente plato. Singular sí que lo es. Elaborada con quinina, azúcar de caña muy presente de principio, como esa piel de naranja amarga que le aporta personalidad, y lemon grass, que a su vez le permite ahondar en esos toques cítricos ya presentes por la naranja. La firma elaboradora recomienda mezclarla con soda o agua con gas, y creo que es preferible la segunda opción. También aporta la idea de utilizar esta bebida con fines culinarios, y se me ocurre juntarla con cualquier postre de chocolate. Se vende a unos 25 euros el formato de 50 cl.