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ABC VIERNES, 19 DE JULIO DE 2013 abc. es opinion OPINIÓN 15 EL BURLADERO UNA RAYA EN EL AGUA CARLOS HERRERA PASÓ LO QUE TENÍA QUE PASAR Ahora habrá que saber cuánto tiempo tiene pensado Griñán mantenerse en el cargo L O que es, es; y lo que tiene que pasar, normalmente pasa. Pocos de aquellos que vean la vida con el limpio cristal del realismo se habrán sorprendido por el simulacro de primarias que el PSOE andaluz puso en marcha desde que Griñán anunciara su próxima marcha. El realismo socialista, que es otra forma de enfocar la realidad, había planeado este remedo de elección a secretario general y a candidato a la presidencia de la Junta con la sola intención de que ganara La Ungida y de que, a ser posible, no molestarán mucho los demás. Así ha sido: no presumo de formar parte de los profetas visionarios de la política, pero no me hizo falta serlo para escribir la semana pasada que ninguno de los dos comparsas competidores del oficialismo tenía nada que hacer. ¿Cómo iba a tenerlo alguien que no controla el aparato de colocación que supone un partido y un gobierno? En las circunstancias actuales muy pocos se arriesgan a que, en la próxima revisión de cargos, una especialista en desayunar cadáveres crudos se lo lleve por delante y luego no tenga adónde ir, ni qué hacer, ni qué llevar caliente a su casa. No es que no sepan hacer otra cosa, es que no hay cosas que hacer, y así cualquiera se mete en el lío de hacerse el original y votar a otro que no sea el que señala el dedo del líder. Planas y el alcalde de Jun lo han intentado pero ellos sabían de la imposibilidad de su intento, espe- cialmente Planas, al que tanto empujaron Chaves y los suyos con tal de fastidiarle la fiesta a Griñán. Luis Planas, hombre sensato y solvente, lo supo desde el momento en que aquello que le prometieron Chaves y Zarrías se disolvía como un azucarillo: bastó ver cómo se escondían todos los de la provincia de Jaén, sede gaspariana por excelencia, como para prever el gólgota. Y ahora Susana Díaz es ya, sin necesidad de votación alguna, la elegida para continuar la magna obra del socialismo andaluz: mantener a Andalucía en la cola de todos los registros posibles, de empleo, de educación y de lo que haga falta. Las primeras palabras de la futura presidenta- -una desconocida para la gran afición hasta hace cuatro días- -dan una pista de los nuevos tiempos en los que pretende devolver la dignidad a la política no se trata, por lo visto, de indicar un tiempo de conciliación político- social, sino de recordar y subrayar las banderías en las que se divide el espectro representativo. No ha tardado ni cinco minutos en manejar el desabrido lenguaje que señala a esa derecha andaluza que, según su criterio, esta soliviantada por su victoria, produciéndole ello un descriptible orgullo. Planes, ideas, estímulos, ninguno. Lenguaje menor dedicado a desacreditar la posibilidad de que otros no manejen su ideario, todo. Ahora habrá que saber cuánto tiempo tiene pensado Griñán mantenerse en el cargo. Soy de la opinión de que en cuanto pueda y no sea muy lesivo para sus equilibrios cogerá su caja de cartón, meterá sus efectos personales y se marchará como llegó. El parlamento elegirá a Díaz para presidir la Junta e Izquierda Unida se lo tragará porque para una vez que han encontrado calor en colocaciones y nóminas no lo van a tirar por la borda por una menudencia como esa. Una vez Díaz haya tentado el terreno, convocará elecciones a ver si con suerte se desprende de esa compañía innecesaria de comunistas y demás ralea. Si consigue mayoría absoluta, felicidad completa: a seguir proclamando eslóganes contra la mitad de los andaluces y a gobernar para mantener las cosas como están. Y usted dirá: oiga, ¿pero no cuenta con que también se presenta el PP? Y yo le diré que me da la risa: el PP no se huele la que le espera. IGNACIO CAMACHO LA METASECESIÓN Si los soberanistas predican la autodeterminación unilateral de los pueblos, cómo podrían negar la de los barrios LGUNOS nacionalistas- -la mayoría, la verdad- -son tan cansinos que cuando no pueden darles la matraca a los demás se distraen entrenándola entre ellos. Convencidos de su misión histórica consagran su vida a practicar, aunque sea mediante simulacros, la formulación política de su teoría del destino manifiesto, el horizonte simbólico de la ensoñación identitaria de los pueblos cautivos Como el nacionalismo moderado o integrador ha comenzado a ser una especie de oxímoron, secuestrado por el soberanismo en auge, las tribus redentoristas han fijado su objetivo táctico primordial en las consultas de autodeterminación, esa vía Kosovo que tanta ilusión les causa pese a las inquietantes connotaciones del ejemplo. Y mientras llega el día de las condiciones objetivas van haciendo músculo en ensayos de referendos de la señorita Pepis con los que sacudirse el síndrome de abstinencia. Así, en la estela de esos municipios catalanes que se declaran unilateralmente independientes de España, el alcalde bildutarra de San Sebastián ha decidido organizar un referéndum de desanexión... de su propio barrio. Es una forma de ir como de maniobras para tonificar el espíritu y poner a punto la maquinaria separatista. Con tal de ejercitar la autodeterminación, el batasuno Eizaguirre se ha escindido en una modalidad inédita de trastorno bipolar político: el vecino de Igueldo lidera una reivindicación contra la ciudad que él mismo gobierna. Es la metasecesión: un proceso de fragmentación continua. La independencia en espiral, la autodeterminación de la autodeterminación, el paroxismo soberanista. En su primaria pulsión desintegradora, a Eizaguirre no se le puede negar cierta coherencia. Si el credo secesionista predica el derecho de los pueblos a decidir su propio rumbo colectivo a partir de su criterio autodefinido, por qué habría que negárselo a los barrios, que podrían ser unidades de destino en lo local dentro de la lógica neofalangista del delirio identitario. Los que se pasan la vida reclamando la aspiración de dejar de ser españoles no parecen legitimados para negar a los habitantes de Igueldo la de dejar de ser donostiarras. Es el problema de elaborar doctrinas ideológicas a partir de la conciencia sentimental. ¿Dónde están los límites del hecho diferencial que sustenta la vocación del destino manifiesto? ¿En la nación, en la provincia, en la ciudad o pólis que es el embrión de la sociedad política? ¿En el barrio? ¿En la pedanía? En la comunidad de vecinos? ¿O se trata de una simple cuestión de escala y masa crítica? Quizá para los jerarcas de Bildu, tan satisfechos de gobernar sin haber renegado de su complicidad filoterrorista y sin pedir perdón a las víctimas, la respuesta sea mucho más sencilla: los límites están donde a ellos en cada momento les dé la gana. Para eso sirve el poder y para eso, 865 muertos mediante, se lo han ganado. A JM NIETO Fe de ratas