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ABC VIERNES, 19 DE JULIO DE 2013 abc. es opinion LA TERCERA 3 F U N DA D O E N 1 9 0 3 P O R D O N T O R C UAT O LU C A D E T E NA CAMUS SIEMPRE POR JAVIER REVERTE Siempre estuvo solo. Pero a muchos nos hubiera gustado acompañarle después de leer sus libros. Fue un hombre comprometido y un escritor valiente, de los que ya no quedan y a los que tanto necesitamos: Los pobres no tienen historia; sólo el cielo abierto y la miseria dijo. Murió hace cincuenta y tres años. Pero, desde la lejanía, aún nos envía sus señales de humo nunca pudo imaginar el autor de El Hombre Rebelde La figura del escritor fue agigantándose con el paso del tiempo. Aquel niño crecido en un suburbio proletario de Argel iba iluminando una recia moral que no sólo repudiaba el crimen, sino que trataba de trazar un sendero de justicia y rectitud. Yo nací a medio camino entre la miseria y el sol escribió en El primer hombre La miseria me enseñó a creer que no todo estaba bien debajo del sol, y el sol me enseñó que la miseria no lo era todo Camus había muerto en 1960, treinta y cuatro años antes de que esa novela póstuma, la más poderosa quizás de todas sus obras, fuera publicada por su hija. Hanna Arendt, la pensadora alemana, autora del vigoroso Ensayo sobre la banalidad del mal señaló a Camus como el mejor hombre de Francia T AL vez, los inicios del siglo XXI sean considerados en el futuro como la era de la pérdida de la fe en el pensamiento intelectual y del despeñe de la moral. Frente a ello, quizás miremos al pasado siglo XX como un espectáculo de lucha, a veces tenaz y digna y, muchas otras, tenebrosa, por dotar de una ética al hombre moderno. Es lo que pedía Jean- Paul Sartre y nunca logró, quizás porque, secretamente, estaba de acuerdo con la terrible sentencia hegeliana: La violencia engendra la Historia El pensamiento de Sartre nos llega hoy casi como cómplice de las grandes carnicerías que llenaron de ruido y furia los oídos del siglo. No obstante, un contemporáneo suyo, de quien este año 2013 se cumple el centenario del nacimiento, abrió otro camino: Albert Camus, el escritor francés nacido en Argelia, un pied- noir con gotas de sangre española en sus venas (su abuela era menorquina) y que creció en Belcourt, uno de los barrios más pobres de Argel. Hoy, cuando el desánimo moral y la fragilidad intelectual nos abruman, volver los ojos hacia Camus y escuchar su voz es como respirar el aire lozano de una serranía. Comunista en su juventud, abandonó el partido en 1937, tras la firma del pacto germano- soviético acordado por Hitler y Stalin. No obstante, la derrota de la República en la Guerra Civil española la sintió como propia. Tras la Guerra Mundial, criticó el estalinismo, afirmando la primacía del hombre sobre la Historia, lo que le valió ser repudiado y tildado de esteticista por los intelectuales sartrianos Frente a ellos, Camus adoptó sin titubeos una posición crítica y terminante contra la violencia. Cuando el oprimido empuña las armas en nombre de la justicia escribió da un paso en la tierra de la injusticia E ironizó: Me decían que eran necesarios unos cuantos muertos para llegar a un mundo en donde no se mataría Al contrario que muchos otros pensadores crecidos en la admiración por la revolución soviética, defendió con vigor a otro gran gigante de la literatura francesa, André Malraux, anatematizado por la izquierda tras aceptar integrarse en el Gobierno del general De Gaulle, en 1958. De modo que la vida de Camus transitó en territorios de incomprensión. Cuando estalló la guerra civil en Argelia, entre los piedsnoirs de origen francés y los árabes, no se ali- u independencia, su actitud para tratar de comprender valores ajenos a los suyos, despertó el respeto de intelectuales de diferente signo político, como François Mauriac o Raymond Aron, que no compartían muchas de sus ideas, pero sí admiraban su firme compromiso con una ética de la libertad. No estoy hecho para la política escribió porque soy incapaz de aceptar o querer la muerte del adversario Camus admiraba a Nietzsche, por su sentido poético de la filosofía y por su sentido filosófico de la poesía, una forma de escritura que él mismo cultivó. Y era un enamorado ferviente de la culNIETO tura clásica griega, de Tolstoy, de Melville, de Defoe y de Cervantes. ¿Y qué nos diría ahora Camus? Supongo neó ni con sus paisanos ni con los argelinos, que, en principio, sufriría una sensación de sino que propuso una tregua cívica entre las desconcierto. Pero un intelectual nunca debe dos facciones. A causa de ello, los primeros le rendirse a la perplejidad. Yo creo que, ante el consideraron un traidor y los segundos un reac- paisaje de la desolación, ante esta pintura digcionario. Aún hoy, Argelia sigue sin reconocer- na de El Bosco con la que se viste el mundo de le como hijo suyo, pese a ser su único premio hoy, habría respondido urdiendo una ética raNobel. Quizás ello se deba a que, al comenzar biosa: despreciando la avaricia de los más rilos atentados terroristas en las ciudades arge- cos y el sometimiento de los políticos liberalinas, repudió sin paliativos la violencia ase- les a los intereses financieros, criticando la sina. Escribió desde París, donde trabajaba en- aridez del pensamiento contemporáneo, burtonces: En estos momentos están poniendo lándose de los políticos de izquierdas converbombas en los tranvías de Argel. Mi madre pue- tidos en revolucionarios legales ridiculizande viajar en uno de los tranvías. Si eso es jus- do tanta literatura cargada de tinta y tan esticia, prefiero a mi madre casa de sangre, y fustigando toda banalidad. A Camus siempre le preocupó el enfrentaSiempre estuvo solo. Pero a muchos nos humiento entre el mundo islámico y el cristiano. biera gustado acompañarle después de leer Y criticó a ambos por su cerrazón al diálogo y sus libros. Fue un hombre comprometido y un su mesianismo. Yo estoy seguro de que, recha- escritor valiente, de los que ya no quedan y a zando empresas como las intervenciones mi- los que tanto necesitamos: Los pobres no tielitares de Afganistán o Irak, hoy habría con- nen historia; sólo el cielo abierto y la miseria denado también sin ambigüedades el terroris- dijo. mo talibán o las acciones de quienes matan, Murió hace cincuenta y tres años. Pero, desen nombre de Dios, arrojándose contra una de la lejanía, aún nos envía sus señales de humo. multitud con un cinturón de explosivos en la cintura, una forma de crimen político que JAVIER REVERTE ES ESCRITOR S