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66 ABCdelVERANO JUEVES, 18 DE JULIO DE 2013 abc. es estilo ABC HENRI MATISSE Reading Girl in White and Yellow (1919) PABLO PICASSO Cabeza de Arlequín (1971) PAUL GAUGUIN Girl in Front of Open Window La madre del ladrón quemó el botín del museo en Rumanía Siete obras maestras estuvieron enterradas en un cementerio y acabaron en una estufa ELENA JORRETO MADRID UCRANIA MOLDAVIA HUNGRÍA RUMANÍA Carcaliu Bucarest SERBIA BULGARIA Carcaliu Zona ampliada Cementerio Carcaliu es un pueblo tranquilo. Sus 2.354 habitantes despiden cada día el caudal del Danubio, que muere lentamente en el mar Negro. Pero este enclave anónimo de Rumanía se convirtió ayer en el centro de atención del arte mundial. La culpa la tiene una de sus vecinas, que se declaró asesina múltiple. Sus víctimas, un Picasso, dos Monet, un Matisse, un Gauguin, un Meyer de Haan y un Lucian Freud. Desde el 16 de octubre del año pasado, cuando los ladrones robaron los cuadros del museo Kunsthal de Rotterdam, los investigadores trataron de rescatar las siete joyas vanguardistas, valoradas entre 50 y 100 millones de euros y dotadas de una carga cultural incalculabe. Pero los seis autores del mayor robo de arte en la última década de los Países Bajos se aislaron de la Justicia durante un año. En ese tiempo, los cuadros han dormido dentro de almohadas, escondidas de la luz y las miradas que siempre las han acompañado. Más tarde, el miedo de los captores las enterró ABC CLAUDE MONET Waterloo Bridge, London (1901) en el cementerio de Carcaliu y, finalmente, se desintegraron al calor de una estufa doméstica. El autor de este asesinato millonario no es, paradójicamente, ninguno de los hombres que descolgaron los lienzos del museo holandés, sino la madre de uno de ellos. Ajena a las sospechas de la Fiscalía rumana sobre los seis acusados de robar Cabeza de Arlequín de Picasso; La Lectora en Blanco y Negro de Matisse; El Puente Waterloo de Londres de Mone; El Puente Charing Cross de Londres también de Monet; Mujer delante de una ventana abierta, llamada la novia de Paul Gauguin; Autorretrato de Meyer de Haan, y Mujer con los Ojos Cerrados de Lucian Freud, Olga Dogaru se ha confesado culpable. Si Radu Dogaru arrebató siete lienzos a un museo con 10.000 visitantes diarios, su madre puso el resto. Los enterró en el jardín de una casa abandonada en Caracliu, para luego buscarles nuevo nicho en el cementerio. Pero en febrero, aterrada ante la ima- gen de los agentes de Policía que merodeaban la zona, no dudó en quemarlos en la estufa de su cuarto de baño. Pero los planes de estos atracadores no se torcieron sin motivo. Más bien, por la escasez de compradores de su exquisito botín, ya que tanto la mafia rusa como un diseñador compatriota incumplieron sus palabras. Su plan B fue tan imprevisto como resolutivo, hacer que los lienzos nunca se encontrasen para que no hubiese pruebas y los acusados no fue- Mar Negro