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18 ESPAÑA Chantaje al Gobierno Estrategia del PP JUEVES, 18 DE JULIO DE 2013 abc. es españa ABC Alfonso Alonso El presidente vendrá cuando tenga que venir, no cuando lo marque alguien desde Soto del Real juez, decidió pasar al ataque porque la publicación de los sms era una declaración de guerra a Rajoy señalan dirigentes populares. Esta comparecencia del presidente podría apuntalar la tesis que sostienen en el Partido Popular de que la actitud de Bárcenas, en colaboración con el periódico El Mundo solo persigue descabalgar a Rajoy de la presidencia del Gobierno. Mientras se toma una decisión, populares y socialistas mantuvieron ayer el pulso sobre la polémica que se ha desatado tras el anuncio del PSOE de presentar una moción de censura. El portavoz popular, Alfonso Alonso. aseguró ayer en los pasillos del Senado, donde se celebró el Pleno como consecuencia de las obras en el Congreso, que nosotros seguiremos nuestra línea de trabajo con normalidad; lo que toca ahora es legislar y hacer reformas y el presidente naturalmente vendrá a la Cámara cuando tenga que venir, pero no cuando le mande alguien desde Soto del Real Cristóbal Montoro, en el Pleno del Senado celebrado ayer OSCAR DEL POZO Rajoy no descarta comparecer en el Congreso a petición propia El PP quiere seguir llevando la iniciativa frente al chantaje y las mentiras del extesorero PALOMA CERVILLA MADRID Críticas del PSOE de la oposición; y, por otro, satisfacer a un sector del partido que considera necesario que Mariano Rajoy comparezca ante la opinión pública para hacer frente al desafío que le ha lanzado el extesorero filtrando unos papeles sobre una supuesta contabilidad B que, aunque entienden que no demuestran nada, sí que hacen daño a la imagen del partido. El primer paso ya lo dio la secretaria general, María Dolores de Cospedal, el pasado lunes, cuando, tras las declaraciones de Bárcenas ante el Por su parte, la portavoz socialista, Soraya Rodríguez, dejó claro que la comparecencia de Mariano Rajoy sigue siendo la única condición que evite la moción de censura. Con su silencio cómplice sobre el caso Bárcenas, Rajoy está dañando la imagen del país y ya ha dañado de forma irreversible la credibilidad del Ejecutivo, dijo Soraya Rodríguez, que hizo un llamamiento al PP para que permita la comparecencia y no ningunee al Parlamento. No será Luis Bárcenas desde Soto del Real el que decida cómo y cuándo el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, va a comparecer en el Congreso para explicar este caso. El Partido Popular no está dispuesto a que un presunto delincuente enviado a la cárcel por un juez sea el que le marque los tiempos políticos. Tampoco la amenaza de una moción de censura, anunciada por el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, va a modificar un ápice los planes del presidente. Su estrategia es otra: ser él mismo el que decida los pasos a seguir para desmontar el chantaje al que considera que está siendo sometido por el extesorero del Partido Popular. Sus planes, según ha podido saber ABC, prevén la posibilidad de comparecer en el Congreso a petición propia durante este mes de julio. El plazo para tomar una decisión finaliza el próximo día 24, cuando se reúna la Diputación Permanente, y se debatan las peticiones de comparecencias que ya se han registrado en la Cámara Baja. Esta decisión tiene un objetivo fundamental, seguir llevando la iniciativa y que nadie nos marque los tiempos según las fuentes consultadas, que apuntan que ya se ha demostra- do la mentira de Bárcenas. Lo que parecía un miura es una cabra Igualmente, al ser el PP el que tome la iniciativa también se consigue, por un lado, neutralizar la moción de censura que le podría plantear el conjunto CHISPAS CURRI VALENZUELA CENSURAR O CALLAR o más ridículo que podría ocurrirle a Alfredo Pérez Rubalcaba si se decide a presentar una moción de censura para forzar a que el presidente del Gobierno explique a los diputados lo de Bárcenas es precisamente lo contrario de lo que le anima: que Rajoy nunca subiera a la tribuna en las tres jornadas que duraría ese debate parlamentario. El reglamento del Congreso permite al presidente delegar en otro portavoz de su grupo para defenderse de la moción y los precedentes son claros: Felipe González no intervino has- L ta el segundo día de la moción de censura que le presentó en 1987 Antonio Hernández Mancha y delegó en su vicepresidente, Alfonso Guerra, la tarea de demoler la figura emergente del PP. Algo así comenta el topillo como si Rubalcaba toma la palabra, se marca un discurso de hora y pico atacando a Rajoy por no haber acudido al Congreso motu propio a dar su opinión de lo que va contando su ex tesorero y todo lo que consigue es que Soraya Sáenz de Santamaría le dé la réplica Menos aún subió a la tribuna Adolfo Suárez en 1980 cuando Felipe González le censuró. Alérgico como era al Parlamento, delegó en varios de sus ministros las respuestas a las críticas del socialista y él se reservó para debatir con Santiago Carrillo y para intervenir en el cierre previo a la votación. Porque, como establece la Constitución, ese es un debate que tiene como protagonista a quien se propone como alternativa al presidente del Gobierno. O sea, que en el supuesto de que Rubalcaba presente ahora una moción de este tipo, él sería quien tendría que pasar tres días examinándose de sus propuestas para gobernar y, como dice el topillo, por mucho que se desahogue citando a Bárcenas en cada párrafo, solo va a conseguir quedar en evidencia con tantas lagunas como las que tiene el PSOE en muchas materias, desde la política fiscal a la educativa Será el próximo miércoles 24 de julio, cuando se celebre Comisión Parmanente del Congreso, la última fecha posible para que el líder de la oposición decida presentar esa iniciativa con la que viene amagando. De hacerlo, la moción de censura tendría lugar en la primera semana de agosto. Mala fecha para desgastar al líder del PP, con toda España de vacaciones puntualiza el topillo. La alternativa es un pacto PP- PSOE para que Rajoy se comprometa a acudir al Congreso a dar explicaciones sobre el caso Bárcenas. Para mí remata el topillo que Rubalcaba está deseando ese acuerdo