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14 OPINIÓN JUEVES, 18 DE JULIO DE 2013 abc. es opinion ABC TRIBUNA ABIERTA A LOS CUATRO VIENTOS En CIU no se dan por advertidos Aunque la instrucción del caso Palau señala que Convergencia se lucró con el expolio, Artur Mas se niega a asumir responsabilidades. El líder de CIU, habituado a invocar el fantasma del independentismo cada vez que le acucian los problemas, no tiene dónde agarrarse hasta septiembre, punto de partida de la estridente y costosa Diada que prepara para distraer a los suyos. Fuera de su salsa, Mas se muestra en toda su mediocridad como político: pide al juez urgencia, pero entre dientes le ruega mesura. EL OBISPO DE ROMA Y LA REFORMA DE LA CURIA VATICANA POR ALBERTO GATÓN LASHERAS Ni Pablo VI ni Juan Pablo II lograron reformar la Curia, entre otros motivos por la fuerza de las costumbres burocráticas y del lobby que domina los dicasterios de la Santa Sede gaciones y Tribunales, y los Consejos y Oficinas, entre ellos la Prefectura de los Asuntos Económicos de la Santa Sede, además del IOR) no tienen vida propia, sino que son un instrumento al servicio y comunión del Papa que rige la Iglesia para cumplir lo que el vigente Código de Derecho Canónico determina en su último canon: la salus animarum es decir, el bien de las almas. Ni Pablo VI ni Juan Pablo II lograron reformar la Curia, entre otros motivos por la fuerza de las costumbres burocráticas y del lobby que domina los dicasterios de la Santa Sede. Sin embargo, el actual Obispo de Roma cuenta con factores favorables que no tuvieron sus predecesores. Uno de ellos es la globalización de las comunicaciones, con las que el Papa E STOS días la prensa publica declaraciones del Papa Francisco en las que quiere una Iglesia evangélica, es decir, humilde. Y, entre otras medidas, planea una reforma integral de su Curia vaticana, incluyendo el mal llamado (no cumple las características de un banco) Banco vaticano el IOR (Instituto de Obras de Religión) Un propósito en el que coincide con sus predecesores Juan Pablo II y Pablo VI: perfeccionar la naturaleza de la Curia romana de servicio y comunión con el Sucesor de Pedro y, por él, a la Iglesia. Un servicio a la Iglesia que en las comunidades primitivas los diáconos gestionaban de manera familiar hasta que la Iglesia se expandió por el planeta, y su asesoramiento se transformó en consistorios y sínodos temporales. Consejos que pasaron a ser organismos permanentes en los Estados Pontificios cuando Sixto V en la Constitución Apostólica Immensa aeterni Dei del 22 de enero de 1588, dio a la Curia romana su configuración formal, al constituir quince dicasterios compuestos por cardenales con autoridad limitada a temas concretos y de naturaleza estable. Nació así la curia vaticana, que amplió sus atribuciones hasta su estructura actual por la reforma de San Pío X en la Constitución Apostólica Sapienti Consilio del 29 de junio de 1908, completada en el derogado Código de Derecho Canónico de 1917 de Benedicto XV. Poder curial que, tras el Concilio Vaticano II, no logró modificar Pablo VI con su Constitución Apostólica Regimini Ecclesiae Universae del 15 de agosto de 1967. Y que, salvo detalles menores como la pérdida del adjetivo sagrado de las congregaciones, tampoco afectó demasiado a su organización cuando Juan Pablo II publicó la Constitución Apostólica Pastor Bonus el 28 de junio de 1988, como complemento del Código de Derecho Canónico vigente. Empero, el Papa Francisco quiere cambiar el significado y labor de la Curia romana, incluido el IOR, volviéndola a su naturaleza teológica y canónica de eclesialidad, servicio y comunión que, siguiendo la Pastor Bonus y el decreto Christus Dominus del Vaticano II, consiste en ser el conjunto de dicasterios y organismos que ayudan al Romano Pontífice en el ejercicio de su suprema misión pastoral, para el bien y servicio de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares, reforzando la unidad de la fe y la comunión del Pueblo de Dios y promoviendo la misión propia de la Iglesia en el mundo. Así, la Curia y sus dicasterios (la Secretaría de Estado, las Congre- CARTAS AL DIRECTOR Tumbar al presidente a cualquier precio Hay quien cree a pies juntillas a delincuentes encarcelados por apropiarse ilegalmente de cincuenta millones de euros y exige dimisiones de quienes ni siquiera están imputados, y, al mismo tiempo, pagan las defensas de imputados por gastarse en juergas y vicios miles de millones de euros de parados y pensionistas y reniegan de juezas a las que se desviven por desacreditar. Amenazan con apocalípticas mociones de censura sin candidato alternativo, sin programa, sin los votos necesarios y sin tener claro cuáles de sus federaciones territoriales van a seguir o no la disciplina de voto. En general hay una cierta oposición en estado de pánico, por llegar a una altura de legislatura en la que se empieza a demostrar que las políticas que se han hartado de atacar desde foros callejeros y mediáticos afines funcionan, y que sus quimeras de gasto sin límite siempre llevan a la ruina. Un nuevo gobierno que se les aleja por carecer de liderazgo, credibilidad, honestidad y capacidad de ganárselo por el único medio democrático apto para ello: las urnas. ARTURO FERNÁNDEZ- MAQUIEIRA ALMERÍA Francisco ha conectado desde la naturalidad y la humildad, y que es útil al buen funcionamiento de las instituciones tanto por la inmediatez de acción como por la difusión inmediata en el orbe de sus gestiones. Otro, que no está tan solo en el Vaticano como Juan Pablo II o Pablo VI, porque cuenta con un colegio cardenalicio internacionalizado (no italianizado ni curial) como una fraternal ayuda en el Gobierno de la Iglesia. Además, el Papa Francisco está al margen de intrigas eclesiásticas, y llega cuando la Iglesia requiere ad intra la asunción de responsabilidades y depuración de los diferentes escándalos que la hieren y ad extra la difusión del mensaje cristiano de amor y esperanza en un planeta sacudido por crisis económicas, golpeado por el terrorismo y enfermo por las injusticias sociales y la corrupción institucional. El Obispo de Roma desea mejorar la Curia, no eliminarla, tornándola a su vocación evangélica, y en este tercer milenio la Iglesia necesita la Curia romana no como un instrumento de poder sino de difusión universal del mandato de Cristo: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Por el bien de la Iglesia, Dios quiera que el Papa Francisco reforme la Curia vaticana perfeccionando su naturaleza de comunión y servicio a la Iglesia y, por tanto, a la humanidad. ALBERTO GATÓN LASHERAS ES SACERDOTE El PSOE, entre bambalinas ¡Que se abra el telón! En primer plano, un hipócrita Rubalcaba pidiendo la dimisión de un presidente del Gobierno mientras