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16 OPINIÓN VIERNES, 5 DE JULIO DE 2013 abc. es opinion ABC A LOS CUATRO VIENTOS Selectivo virtuosismo de la izquierda Para incendiar las calles ante supuestos atropellos de ricos y corruptos, la izquierda española se da una maña proverbial; si está en la oposición. Porque cuando son ellos los que ocupan cargos, o tienen la oportunidad al alcance la mano, entonces nos encontramos con que el vicepresidente de la Junta Andaluza, Diego Valderas, vive en un piso que compró en una subasta a precio de ganga a su vecino desahuciado o con el dedazo del alcalde bildutarra de San Sebastián, Juan Carlos Izaguirre, nombrando a su directora de la capitalidad cultural de su ciudad en 2016. El precio del dolor causado por ETA Las vidas arrebatadas no tienen precio, y el sufrimiento y el dolor causado por los asesinos, difícil reparación. Pero lo que sí se puede medir es el lastre económico que la pesadilla etarra le ha supuesto a este país entre costes materiales de los atentados, pensiones a víctimas, sobrecostes en seguridad o el desmantelamiento de la central de Lemóniz. Y esa cantidad asciende, según Mikel Buesa, catedrático de Economía Aplicada, a 15.910 millones de euros. Recuperar la unidad de mercado En el programa electoral con el que el PP obtuvo la victoria en las urnas en noviembre de 2011, figuraba bien destacado el recuperar la unidad de mercado para España. Esta regla, considerada de oro por todos los economistas y empresarios, se había abandonado en nuestro país, donde cada comunidad autónoma era libre de complicarle la vida como demasiadas han hecho a emprendedores e inversores, nacionales y extranjeros. Hoy, en el Consejo de Ministros, se cumplirá esa promesa y se pondrá fin a un maremágnum de normativas que desalientan al más decidido. POSTALES JOSÉ MARÍA CARRASCAL EL ROMPECABEZAS MUSULMÁN En el mundo musulmán, el único contrapeso a la religión es el Ejército. Lo malo es que el Ejército solo tampoco es la solución I primavera ni verano ni otoño ni invierno árabe ni nada que se le parezca. Los occidentales tenemos que dejarnos de esas metáforas que tanto nos gustan para designar lo que no entra en nuestros esquemas y acostumbrarnos a que hay cosas fuera de ellos. Porque de seguir aplicándolos universalmente, lo único que conseguiremos es vernos metidos en conflictos de los que salimos trasquilados- -piensen en Irak y Afganistán- dejando detrás las cosas peor que estaban. Egipto es el mejor ejemplo de lo que decimos. Hace dos años, saludábamos con alborozo la caída de Mubarak y la elección de Mursi como primer presidente civil. Ahora saludamos con igual euforia la caída de Mursi ¡por un golpe militar! ¿En qué quedamos? Todo por empeñarnos en ver aquella situación como si fuese nuestra. Cuando es totalmente distinta. En el mundo musulmán apenas hay sociedad civil y la poca que hay no tiene el peso suficiente para imponerse en unas elecciones. La religión abarca todos los aspectos de la vida, con el Corán como constitución y los clérigos como intérpretes y veladores de su cumplimiento. Lo que les convierte en legisladores, jueces e incluso gobernantes, como ocurre en N Irán. Un sistema l mejor que el feudalismo medieval o el absolutismo del viejo régimen, al tener la religión un componente moral y compasivo que no tienen los regímenes meramente seculares, de ahí su éxito en países que no han tenido las reformas y revoluciones modernas. Pero que no puede competir con la democracia, cuya división de poderes sirve a la vez de control político y de acicate para el desarrollo económico y la equidad social. De ahí también el retraso, al menos técnico, de aquella sociedad respecto a la nuestra, aunque buena parte de su población rechaza la permisividad y excesos en que ha caído Occidente En el mundo musulmán, el único contrapeso a la clerecía es el Ejército. Bajo Mustafá Kemal, tras la Primera Guerra Mundial, el Ejército turco se hizo con el poder, decidido a hacer de Turquía un país laico y moderno. El forcejeo dura hasta nuestros días, con un gobierno pro islámico que no acaba de asentarse. Algo parecido ocurrió tras la Segunda Gran Guerra en Egipto, donde los militares venían gobernando desde Nasser, con corrupción creciente, que terminó con el alzamiento popular que derribó a Mubarak y dio paso a Mursi, islamista aparentemente moderado que despertó todo tipo de esperanzas hasta que mostró sus verdaderas intenciones de convertir el país en una república islámica. Es cuando el Ejército le ha salido al paso, deponiéndole y anunciando nuevas elecciones. El júbilo vuelve a reinar en aquellas calles y en las cancillerías occidentales, olvidando dos cosas: que lo que derribó a Mursi no fue el conflicto religioso sino una desastrosa situación económica que hace a la mitad de los egipcios vivir con dos dólares diarios y que Mursi y sus Hermanos Musulmanes tienen más de un tercio de la población a su favor. Y que si han aguantado más de medio siglo de persecuciones por parte de los militares en espera de su oportunidad, seguirán esperando la próxima. A lo que se añade que ni siquiera los islamistas están unidos: su rama más radical se ha sumado al pronunciamiento. Quiero decir que lo de Egipto no se arregla con otro golpe de Estado, ni con otras elecciones. Requiere cambios más amplios y profundos. Algo que puede trasladarse a todo el mundo musulmán. Y a parte del nuestro. Pero ese es otro asunto. CARTAS AL DIRECTOR La peripecia aérea de Evo Morales Todo el revuelo que se ha montado tras la retención del avión presidencial de Evo Morales en el aeropuerto de Viena- -situación que España tuvo que desbloquear- -quedará, como es de suponer, en una especie de derecho al pataleo internacional que no traerá mayores consecuencias. Las referencias al colonialismo y a la supuesta agresión a toda Suramérica por el asunto son, amén de desproporcionadas, inoperantes a efectos prácticos, a menos que se tomen otro tipo de medidas más drásticas. Lamentablemente, y como ejemplo del fuego de artificio dialéctico que suele ser habitual en el campo de las relaciones internacionales, tenemos muy próxima en la memoria la expropiación de YPF por parte del Gobierno argentino, que supuso un aluvión de reacciones que finalmente quedaron en agua de borrajas. Eso sí fue un hecho de extrema gravedad y que atentó claramente con los intereses de un país que ha sido, precisamente, el que ha ofrecido una salida a la minicrisis del avión de Morales. RAFAEL GONZÁLEZ CASERO TOLEDO Primavera Árabe, invierno cristiano Nadie se atreve a rememorar aquel término ficticio producido en Occidente que denominábamos primavera árabe al estallido de violencia que dio al traste con los regímenes autoritarios del Magreb.