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76 CULTURA DOMINGO, 23 DE JUNIO DE 2013 abc. es cultura ABC El diario confirma la veracidad de la conversación con su hijo Siguiendo su costumbre de llevar un diario, el entonces coronel Moscardó encuentra tiempo incluso durante el asedio al Alcázar de Toledo para dejar escritas sus impresiones. A pesar del cansancio y la extrema dureza del momento, describe los días con estilo directo y simple, sin espacio para la debilidad o el dramatismo. Especialmente revelador- -por cuanto se trata de un hecho que llegó a ser puesto en duda por varios historiadores, entre ellos el hispanista Paul Preston- -es lo que escribe el 23 de julio de 1936, día en el que los jefes militares republicanos que rodean el Alcázar vuelven a pedirle que rinda la posición, algo que en las últimas 24 horas habían intentado sin éxito el gobernador civil de la provincia y un ministro del Gobierno republicano: A las 10 horas me llama el jefe de milicianos (se supone que es Santiago Muñoz) para decirme que tiene en su poder a mi hijo Luis y que si antes de diez minutos no nos hemos rendido le manda fusilar, para convencerme manda que llamen a mi Luis al teléfono y hablo con él. Le digo que encomiende su alma y grite Viva España, le mando un beso muy fuerte ¡hijo mío! En esta misma libreta, un mes después, en la entrada fechada el 23 de agosto, vuelve a acordarse de su hijo de escasamente 25 años y escribe: A las 21 horas sacaron de la cárcel a mi hijo Luis con 75 detenidos más y los fusilaron. Sin noticias de los míos El cuerpo de Luis Moscardó fue enterrado en una fosa común del cementerio de Toledo, pudiéndose proceder a la identificación del cadáver el 15 de enero de 1941. FOTOS: M. MARTÍN Los cuadernos inéditos del general Moscardó ABC accede a los manuscritos del defensor del Alcázar, donados por su familia al Archivo Militar de Ávila RAFAEL MORENO IZQUIERDO MADRID Uno siente cierto escalofrío cuando toma en sus manos el cuadernillo. Le abruma pensar que es el mismo usado por el propio coronel Moscardó para anotar con letra pequeña pero firme sus pensamientos más íntimos aquellos días trágicos, de desasosiego e incertidumbre, en los que defendía con fe y determinación El Alcázar de Toledo del asalto republicano en el verano de 1936. A pesar de la extrema dureza física y mental de esos meses, no faltó prácticamente ningún día a la cita nocturna. A veces unas cuantas líneas. Otras una hoja entera. En la soledad del momento y consciente de la trascendencia de las decisiones que estaba tomando. Unas reflexiones que han sobrevivido hasta hoy y que gracias a la generosidad de sus herederos han sido salvadas del olvido para la posteridad para ayudar a rescribir nuestra historia con las aportaciones de sus protagonistas, en este caso en primera persona y en el momento preciso en que la estaba viviendo. El cuadernillo de espiral, de media cuartilla y pasta semidura beis, de la firma barcelonesa Siprax- Solá, forma parte de sus papeles más personales y no había salido hasta ahora a la luz, pues los guardó hasta su muerte en 1956. Horas de angustia En sus hojas describe las ideas que marcaron cada jornada con un tono directo y escueto: la angustia de los bombardeos de la artillería republicana, la llegada de la primera comunicación de los nacionales una carta manuscrita de Franco lanzada desde un avión, o el relato de la famosa conversación telefónica mantenida con su hijo Luis, en la