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ABC DOMINGO, 23 DE JUNIO DE 2013 abc. es internacional INTERNACIONAL 57 Una pelea fratricida Las cifras Población musulmana en el mundo Principales conflictos entre chiíes y suníes Pakistán: Ataques regulares de radicales suníes, alentados por Al Qaida, contra santuarios y objetivos de la minoría chií Población chií País Población Total 23 1.600 mill. de musulmanes en el mundo División población musulmana Irán: Ataques terroristas y represalias oficiales en Baluchistán, donde existe un movimiento de resistencia suní contra el régimen teocrático chií del país Irak: El conflicto entre la minoría suní (de la que procedía Sadam Husein) y la mayoría chií (que controla el poder) produce ataques terroristas diarios con miles de víctimas civiles al año Siria: El levantamiento armado contra la dictadura laica se ha convertido en gran medida en un conflicto violento entre suníes (mayoría) y chiíes (minoría, secta alauí, a la que pertenecen los Assad) Libano: La guerra sectaria en Siria, y el apoyo de Hizbolá (chií libanés) a Assad, ha generado choques regulares entre fanáticos chiíes y suníes 7 Barhéin: La breve Primavera Árabe fue un levantamiento de la mayoría chií contra la corona suní. En la actualidad es un conflicto latente Arabia Saudí: La represión suní (wahabí) se ve contestada regularmente con ataques en la provincia de Hasa, donde se concentra la población chií saudí Yemen: El gobierno, de la mayoría suní, reprime en las regiones donde existe más población chií 8 13 6 1 Irán 2 Azerbaiyán 3 Irak 4 Bahréin 5 Kuwait 6 Yemen 74.925.275 7.789.910 22.538.850 811.426 467.129 6.218.118 2.100.000 2.919.589 2.910.750 29.526.150 10.884.196 4.562.989 8.082.200 95 %85 %69 %65 %20 %30 %50 %10 %15 %15 %15 %15 %5 Chií 10- 15 Suní 85- 90 11 9 3 5 4 2 7 Libano 1 12 10 8 Arabia Saudí 9 Siria 10 Pakistán 11 Turquía 12 Afganistán 13 Nigeria Fuente: Elaboración propia ABC J. Torres sor suní Ibn Taymiya, la raíz se encuentra en el fracaso del nacionalismo panárabe que parecía triunfar tras la descolonización. Ni Nasser ni sus acólitos, abonados al socialismo a la oriental, lograron progreso para sus países. El vacío ha sido aprovechado por el islamismo como ideología política, con el jomeinismo iraní y el wahabismo saudí como puntas de lanza. Regreso al pasado Haría falta remontarse mucho en la historia para encontrar tanto recelo y odio entre suníes y chiíes Pulso de potencias Arabia Saudí tendrá La Meca y Medina, pero Irán será el primero en dotarse del arma atómica En el frente sirio Siria es hoy el cuadrilátero de sus rivalidades. En este país, el juego de Irán en 4. Ayatolás o califas, 5. Clericalismo contra otro concepto político lectura libre del Corán Aunque el sunismo es formalista y el chiismo puede ser más espiritual, el modelo de sociedad que dibuja el segundo es más integrista y asfixiante por un fenómeno clave: los chiíes obedecen a su líder espiritual (el ayatolá en Irán) y aspiran a una sociedad teocrática. El sunismo, en cambio, ha desarrollado un modelo más secular, en el que el califa, ayer, y hoy el rey o el dictador mandan, aunque respetan la sharía, la ley islámica. Los suníes rechazan el clero (de hecho, no lo tienen) como principio de autoridad religiosa. Sólo creen en la relación directa del fiel musulmán con Alá, y en la interpretación personal del Corán. Los chiíes, en cambio, son profundamente clericales. Creen en la necesidad de los mulás y ayatolás, como guías de la comunidad. El consejo del clérigo chií es omnipresente. En él se apoya en último término la legitimidad del modelo social. favor de la minoría chií en el poder (el alauismo, al que pertenece la familia del dictador, es una desviación del chiismo) y el de Arabia Saudí, en favor de los rebeldes suníes, constituye un pulso incuestionable. Riad y Qatar son los únicos gobiernos que apoyan abiertamente, con armas y dinero, a las milicias insurgentes. Teherán envía armas al régimen de Damasco, y además actúa por poderes sobre el terreno, a través de su milicia libanesa de Hizbolá. Bagdad no quiere quedarse tampoco atrás en el conflicto sirio. Aunque oficialmente las autoridades no lo alientan, los seminarios chiíes iraquíes son semilleros de voluntarios que acuden a Damasco movidos por un sentido de deber religioso. En el otro bando, la red terrorista global de Al Qaida- -de militancia suní- -ha encontrado un filón en Siria para su llamada a la yihad, la guerra santa, esta vez contra el régimen laico de Bachar al Assad, apoyado por los herejes chiíes Será muy difícil que los musulmanes europeos o de otros continentes que se incorporan como yihadistas en las filas rebeldes no acaben siendo contaminados por el fanatismo de la red de Bin Laden. En Irak, son hoy los suníes- -un 35 por ciento de la población iraquí- -los que acusan al Gobierno chií de Maliki de concebir un plan para exterminarles. Ironías de la historia. El terrorismo suní ha optado como método por los coches bomba, mientras que el chií muestra su predilección por los escuadrones de la muerte. Por primera vez desde que estalló el conflicto interno, las mezquitas y los barrios suníes son también víctimas de atentados. En el Líbano, el equilibrio inestable entre las comunidades chií y suní- -con los cristianos, una vez más, sorprendidos en el medio- -está a punto de saltar por la implicación de la guerrilla chií de Hizbolá en la guerra siria. La violencia sectaria es particularmente virulenta a lo largo de toda la frontera con Siria, y podría desbocarse si finalmente se produjera un choque abierto entre el ejército libanés y la milicia. La quinta columna El chiismo se muestra fuerte en Oriente Próximo, pero está recibiendo un duro correctivo en Pakistán, donde las milicias islamistas suníes- -entrenadas por los talibanes afganos- -ejecutan ataques regulares contra la minoría chií. Los seguidores de los Doce Imanes son sólo un 20 por ciento de la población de Pakistán, pero por sí solos constituyen la segunda mayor concentración mundial de esa comunidad, después de Irán. Los regímenes iraní y saudí mueven los hilos en todo el mundo del islam, pero no escapan a sus propios conflictos sectarios internos. Arabia Saudí tiene una minoría chií, especialmente activa en la provincia de Hasa, una de las zonas más ricas en petróleo. Por su parte, la minoría suní de Irán se concentra en la provincia de Baluchistán, teatro periódico de ataques y represión policial. Teherán alberga cerca de un millón de suníes, que no tienen derecho a disponer de su propia mezquita.